De Lafora a Guinovart
Semblanza

Gonzalo Rodríguez Lafora fue un neurólogo español que trabajó en Alemania con Kraepelin y Alzheimer, en EE. UU., donde coincidió y sustituyó a Achucarro y, en España, con Santiago Ramón y Cajal. Lafora fue el descubridor de la enfermedad que lleva su nombre, una afección genética que aparece en la adolescencia, causando epilepsia y demencia. Lafora describió la enfermedad, pero no las causas.

Gracias al trabajo de Joan J. Guinovart  i Cirera, conocemos una gran parte de cómo se desarrolla esta enfermedad a través de la aparición del glucógeno en el cerebro.

Guinovart hizo su estancia postdoctoral en EE. UU., en el laboratorio de Joseph Larner donde estudió la glucógeno sintasa, que forma el glucógeno, en hepatocitos. A su vuelta a Barcelona, tuvo la gran idea de estudiar la glucógeno sintasa en el cerebro, pues en el cerebro hay glucógeno sintasa, pero la síntesis de glucógeno es mínima comparada con la existente en músculo o hígado.

Guinovart, junto a otros investigadores, describió que, aunque el glucógeno estaba fundamentalmente presente en astrocitos, el metabolismo del glucógeno neuronal protegía a las neuronas de la muerte inducida por hipoxia. Sin embargo, lo más relevante del trabajo de Guinovart fueron sus estudios sobre los agregados aberrantes de glucógeno hiperfosforilado, conocidos como los cuerpos de Lafora. Estos agregados se acumulan en los cerebros de los pacientes con dicha enfermedad debido a mutaciones en dos proteínas clave, Laforina y Malina. Ambas proteínas fueron estudiadas por Guinovart. Laforina es una fosfatasa que desfosforila el glucógeno hiperfosforilado, facilitando su degradación. Malina es una E3ubiquitina ligasa que favorece la degradación de los poliglucanos que suelen estar asociados a agregados de proteínas en los cuerpos de Lafora. Para profundizar en el conocimiento de la Malina, Guinovart mediante técnicas genéticas, desarrolló un ratón carente (k.o.) de dicha proteína.

Los cuerpos de Lafora y otros agregados, como los denominados «corpora amylacea», presentes en ancianos, forman complejos, como me indicó Guinovart, con proteínas específicas de la neurona, como, por ejemplo, la proteína Tau. Como hablábamos de estos temas, tuvimos publicaciones conjuntas, en las que también participó Ramón Gomis. Como ejemplo, analizamos el uso de tungsteno como inhibidor de la glucógeno sintasa quinasa 3.

Finalmente, me gustaría comentar su trabajo explicativo de la formación de agregados de poliglucanos en la enfermedad de Lafora, indicando que las neuronas tienen glucógeno sintasa (GS) pero que está inactiva por estar fosforilada y su fosforilación da lugar a su inactivación. Esta inactivación se acentúa por las proteínas laforina y malina. Estas proteínas en situaciones normales provocan la degradación de la proteína PTG, proteína que facilita la interacción de la proteína fosfatasa 1 con la GS. Esta interacción desfosforila a la GS, promoviendo su activación y la síntesis de glucógeno. La mutación de laforina o malina tiene como consecuencia la no degradación de la proteína PTG, la defosforilación de la GS por la proteína fosfatasa 1 y, por tanto, la activación de la GS y la formación de glucógeno que genera agregados aberrantes que desencadenan la enfermedad de Lafora. Este estudio fue publicado en Nature Neuroscience.

Además de ser un excelente docente y gestor, Joan Guinovart fue un científico brillante. Tenía una increíble capacidad de trabajo, pues además era generoso y ayudaba en muchas cosas, solucionando problemas a la gente con la que se relacionaba.

* Esta semblanza completa las publicadas por los expresidentes SEBBM sobre don J.J. Guinovart i Cirera en la Revista SEBBM nº 224 Especial | mayo 2025

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Jesús Ávila, Federico Mayor Menéndez, Félix Goñi, Joan J. Guinovart, Vicente Rubio, José López Barneo (de izquierda a derecha)