Carla Ferrero
Investigadora del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC), CSIC

Es investigadora del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC), CSIC, y ha impulsado la spin-off BacnostiQS que se articula en un proyecto de kit de diagnóstico rápido capaz de detectar patógenos como Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus en solo diez minutos.

Carla Ferrero, científica de 29 años, ha logrado un hito destacado al defender su tesis doctoral con mención cum laude y posicionarse como futura CEO de BacnostiQS, una spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Este proyecto, desarrollado en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC), ha sido incluido en el catálogo de los 100 proyectos de spin-offs destacados del CSIC y representa un avance significativo en el diagnóstico rápido de infecciones bacterianas de las vías respiratorias bajas.

Ferrero expresó que «aunque no todos los resultados de este proyecto son atribuibles exclusivamente a mi trabajo, ya que la investigación comenzó antes de mi integración en el grupo, gran parte de los resultados que nos van a llevar a la creación de una spin-off y a la captación de inversores, son fruto de mi tesis doctoral. Por ello, posicionarme como futura CEO de esta spin-off representa un gran logro personal y profesional».

«Como investigadores, estamos acostumbrados a presentar resultados en publicaciones científicas, respaldados por datos objetivos y detallados, pero no a crear empresas»

El proyecto se articula en torno a QS4Dx, un kit de diagnóstico rápido capaz de detectar patógenos como Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus en solo diez minutos. Esta tecnología responde a una necesidad clínica muy concreta: mejorar los tiempos y la precisión del diagnóstico bacteriano en infecciones respiratorias, sin la necesidad de derivar la muestra a un laboratorio clínico ya que no requiere cultivo previo, suponiendo una gran ventaja en aquellos casos en las que el tiempo es crítico.

Ferrero indicó que «este sistema no solo permitiría acortar los tiempos de espera para el diagnóstico, sino también evitar tratamientos antibióticos innecesarios, con el consiguiente beneficio para la salud del paciente y la lucha frente a la resistencia antimicrobiana».

«Actualmente la técnica de referencia sigue siendo el cultivo, con un tiempo mínimo de 24 horas. Si bien existen otras técnicas cuyo objetivo ha sido reducir los tiempos de diagnóstico (sistemas moleculares automatizados como Biofire Filmarray® o Cepheid GeneXpert, técnicas de diagnóstico basadas en espectrometría de masas como MALDI Biotyper®), la mayoría también requieren de un cultivo bacteriano previo, personal cualificado para su uso y maquinaria especializada que conlleva costes iniciales elevados», ha subrayado.

Otro de los atributos diferenciales del kit QS4Dx es su capacidad de personalización. A diferencia de otros sistemas más cerrados, esta prueba permite incorporar nuevos patógenos y adaptarse a distintas plataformas tecnológicas, desde dispositivos point-of-care (PoC, por sus siglas en inglés) hasta pruebas ELISA. «Diseñamos la tecnología pensando en la flexibilidad, clave para responder a escenarios clínicos diversos», explicó.

Ferrero detalló que «la tecnología permite la detección simultánea de Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus, responsables de entre el 40 y el 60% de las infecciones nosocomiales y de especial relevancia en pacientes con EPOC o fibrosis quística». El uso de inmunorreactivos específicos garantiza la precisión diagnóstica, «permitiendo ampliar el repertorio de patógenos sin pérdida de fiabilidad».

La elección de los patógenos no es casual: tanto Staphylococcus aureus, resistente a meticilina (MRSA), como Pseudomonas aeruginosa se encuentran entre las bacterias de prioridad crítica o alta según la OMS debido a su resistencia a múltiples antibióticos. 

Además de su potencial clínico, la tecnología cuenta con una sólida base de protección intelectual: dos patentes ya concedidas, una solicitud en curso y un secreto industrial asociado, lo que ofrece garantías de viabilidad comercial a medio plazo. En paralelo, el equipo trabaja actualmente en la validación clínica, un paso imprescindible para su introducción en el mercado sanitario.

Cambio de mentalidad 

El camino de QS4Dx hacia el mercado se vio fortalecido gracias al programa CSIC-EBTon, un hackatón de transferencia tecnológica impulsado por la Vicepresidencia Adjunta de Transferencia de Conocimiento (VATC) del CSIC, en colaboración con la Fundación General CSIC (FGCSIC). «Este programa comenzó con una fase inicial de preselección de 21 proyectos. Posteriormente, viajamos a Valencia donde el equipo de ‘Por Qué No?’ nos proporcionó formación sobre cómo preparar una presentación efectiva para atraer el interés de futuros inversores», ha comentado.

Ferrero señaló que «este programa nos ha forzado a pensar como emprendedores, ya que, como investigadores, estamos acostumbrados a presentar resultados en publicaciones científicas respaldados por datos objetivos y detallados. Sin embargo, no estamos habituados a crear empresas ni a dar los primeros pasos en el mercado. Durante la formación aprendimos a identificar el problema, proponer una solución diferenciada y realizar análisis clave, como el tamaño del mercado, los competidores y el análisis DAFO. Esta formación fue intensa, con ejercicios prácticos que nos pusieron en situaciones desafiantes».

Finalmente, QS4Dx destacó entre las propuestas y fue uno de los cuatro proyectos galardonados en la final celebrada el 10 de octubre en Valencia. El jurado, compuesto por expertos como Ana Carrau, Daniel Ramón, Jaime Esteban, Reyes San Segundo y Werner Zippold, valoró su potencial de transferencia, escalabilidad y alineación con necesidades clínicas no cubiertas. El programa otorgó al equipo 20.000 euros y un acompañamiento especializado para desarrollar su modelo de negocio, desde la validación clínica hasta el acceso al mercado.

«Es un orgullo leer la tesis y dar el salto al mundo empresarial»

«El programa CSIC-EBTon ofrece un pequeño apoyo económico, pero su verdadero valor radica en la oportunidad de conectar con personas clave en el ámbito de la transferencia tecnológica y la comunicación. Durante el evento, miembros del jurado expresaron interés en nuestro proyecto, lo que representa un paso importante para su desarrollo futuro», comentó Carla Ferrero.

Para la investigadora, el sector bio y farmacéutico plantea desafíos como plazos prolongados para llegar al mercado, «lo que complicó la competencia de QS4Dx frente a proyectos con ciclos más cortos. Sin embargo, la relevancia sanitaria y el enfoque innovador del proyecto convencieron al jurado».

Fase de despegue

En cuanto al nivel de madurez tecnológica, Ferrero situó el proyecto «en una fase intermedia, entre el TRL 4 y el TRL 5». Actualmente trabajan con un producto mínimo viable (MVP) en formato ELISA, que «ya ha demostrado un gran potencial».

No obstante, según ha comentado la investigadora, «el producto objetivo que buscamos desarrollar y llevar al mercado es un dispositivo Point-of-Care (PoC, por sus siglas en inglés)». «En el plazo de un año, prevemos avanzar hasta un TRL 6, lo que permitirá dar el impulso definitivo para la creación de una Empresa de Base Tecnológica (EBT) desde la cual continuar la maduración de la tecnología hasta su comercialización».

El paso siguiente sería la validación clínica del dispositivo, para lo que será necesario «contar con centros hospitalarios y servicios clínicos especializados que permitan acceder a cohortes de pacientes representativas y a profesionales sanitarios que colaboren en los ensayos. Además, será clave contar con empresas que dispongan de la certificación GMP para llevar a cabo la fabricación de los inmunorreactivos necesarios y el propio dispositivo».

En cuanto al mercado potencial, Ferrero indicó que «se trata de un segmento muy amplio: el diagnóstico in vitro de enfermedades respiratorias supera los 1.000 millones de euros a nivel global». Aunque el ámbito es extenso, «hemos identificado los servicios de urgencias y las unidades de cuidados intensivos (UCIs) como nichos iniciales de alto impacto, dada la necesidad de decisiones rápidas y precisas».

Desde el punto de vista regulatorio, el camino no es sencillo, apunta la investigadora. «El dispositivo deberá contar con una ficha técnica según su clasificación como producto sanitario, cumplir con los requisitos de la norma ISO 13485 para sistemas de gestión de calidad, y toda su fabricación deberá realizarse bajo certificación GMP», explicó Ferrero. «Solo así podrá obtener el marcado CE, requisito indispensable para su comercialización en Europa. Más adelante, si se plantea su expansión a otros mercados, como Estados Unidos, será necesario adaptarse a la regulación de la FDA y otros organismos competentes».

«El diagnóstico in vitro de enfermedades respiratorias supera los 1.000 millones de euros a escala global»

Respecto al modelo de negocio, Ferrero explicó que «la estrategia inicial será B2G (por sus siglas en inglés, Business-to-Government), enfocándose en el sistema público de salud». La implementación en hospitales podría «mejorar la toma de decisiones clínicas, reducir el uso innecesario de antibióticos y optimizar el manejo de infecciones nosocomiales». 

En paralelo, se prevé «explorar el modelo B2B (por sus siglas en inglés, Business-to-Business), ofreciendo el producto a aseguradoras y hospitales privados». Además, «la posibilidad de licenciar la tecnología a empresas con capacidades de producción y distribución permitiría escalar el producto sin asumir directamente los costes industriales».

En cuanto a la composición del equipo fundador, Ferrero destacó «la importancia de integrar perfiles complementarios: un líder científico-técnico, un gestor con visión estratégica y experiencia en captación de fondos, un experto en regulación y calidad, y un medical advisor que aporte una perspectiva clínica». En esta fase inicial, «podríamos apoyarnos también en colaboradores externos para áreas como marketing, diseño o asuntos legales, hasta que el equipo pueda crecer de forma estructurada».

Y, por último, el escalado del dispositivo y su despliegue, que se financiarán a través de una combinación de fuentes. «Buscaremos subvenciones públicas y ayudas a la innovación especialmente dirigidas a empresas, así como inversión privada de capital riesgo y business angels. También buscamos establecer alianzas estratégicas con grandes empresas del sector biomédico y realizaremos rondas de financiación para captar capital adicional».

Más proyectos galardonados

Además del liderado por Carla Ferrero, también fueron galardonados en el programa CSIC-EBTon  el proyecto «Neurodiscovery: for frontotemporal dementia» presentado por Rafael León, científico del Instituto de Química Médica (IQM), CSIC, -se trata de un fármaco ya patentado, pequeño e innovador con potencial para tratar la demencia frontotemporal y otras enfermedades neurodegenerativas para las que actualmente no existen tratamientos curativos; la estrategia terapéutica contra el cáncer de ovario «Tarmemet» que presentó Manuel López Cabrera, investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), CSIC-UAM, -basada en un conjugado anticuerpo-fármaco (ADC) que ataca específicamente las células del microambiente tumoral que alimenta el tumor-; y el proyecto «4D-Farms: nuevos sensores y algoritmos para mejorar la productividad de los cultivos leñosos» presentado por José Antonio Jiménez Berni, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS), CSIC, -un sistema de mapeo de cultivos de alta precisión, que gracias a una serie de sensores permite aumentar la productividad de los cultivos-. Según explica Ana Castro, vicepresidenta adjunta de Transferencia de Conocimiento del CSIC, «el organismo está dando un importante impulso a todo lo relacionado con la transferencia del conocimiento y la innovación, y prueba de ello es la organización de este hackatón, que se engloba en ‘Converge’, el hub de innovación del CSIC. Se trata de una iniciativa tremendamente estimulante para el personal científico porque lo que busca es despertar su interés alrededor de sus propias líneas de investigación y hacerle ver el potencial de esas ideas como posibles proyectos empresariales. Intenta dinamizar el ecosistema del CSIC y persigue poner en valor la ciencia y la innovación que se hace dentro del CSIC».