Momentos convulsos…

En la SEBBM permaneceremos atentos e insistiremos en la necesidad de preservar la inversión en I+D+i como garantía de progreso económico y social.

Estamos viviendo un año repleto de momentos y eventos insólitos que pueden impactar en el bienestar social. Estrenamos el año con la toma de posesión de un nuevo presidente de Estados Unidos y la implementación caótica de medidas arancelarias que convulsionaron la economía mundial. La incertidumbre creada por el cambio entrópico de opinión fue más devastadora que el hecho de imponer el tributo. Aunque todavía sin implementar -y esperemos que se reconsidere- los vaivenes de criterio han generado un desasosiego que puede incrementar el precio de muchos de los productos que usamos diariamente en nuestros laboratorios. De confirmarse, constituirá un serio golpe a los presupuestos de nuestros proyectos, ya tensionados por la escasa dotación del plan nacional. Aunque difícil, confiemos en que se alcancen acuerdos que relajen la amenaza tributaria, y no se llegue a una guerra arancelaria que impacte gravemente nuestro desarrollo científico y bienestar social.

También presenciamos la orden de cancelar proyectos y vetar líneas de investigación, y despedir a miles de trabajadores del NIH, NSF y otras agencias estatales. Una decisión sin precedentes que dejó atónitos y desamparados a muchos científicos que de la noche a la mañana se quedaron sin proyecto o en la calle. Estuve en febrero en Los Ángeles y pude vivir la angustia de los colegas que desarrollan su carrera profesional y proyectos en centros de investigación estadounidenses. Solicitaron el apoyo internacional -al que la SEBBM se unió- en su lucha diaria por detener o al menos mitigar el daño que se está haciendo a la ciencia tanto local como internacional. Desconozco si habrá una rectificación, pero, no me cabe duda de que es necesaria la completa restauración de todos los programas cancelados por su relevancia para el progreso biomédico y tecnológico. Que algunos gobernantes continúen viendo a la ciencia como un gasto y no el pilar del bienestar social es una lacra a erradicar. Esperemos que no se contagie a Europa, aunque ruido empiezan a generar algunos partidos políticos, que confiemos no sean impulsados por el rebufo de Estados Unidos, sino todo lo contrario, que el caos en sus decisiones y su nefasto impacto frenen su popularidad.

Y cuando ya uno creía que lo había visto todo, aparece la amenaza belicista como argumento para gastar más y de forma inmediata en defensa para alcanzar un, nada desdeñable, 3% de PIB en 3-4 años. Otra de las consecuencias directas de estreno presidencial en EE.UU.. Puedo entender que por las circunstancias que estamos viviendo en Europa con la guerra iniciada por Rusia debamos fortalecer nuestra defensa, pero ello debiera hacerse de una forma gradual y sensata, con presupuestos juiciosamente elaborados para no impactar negativamente en otras áreas, incluida la científica. El problema radica, en mi opinión, en la falta de transparencia para conseguir los fondos que se han comprometido. Aunque nuestra economía aparentemente no va mal, según los indicadores económicos, claramente no estamos preparados para un gasto repentino de tal magnitud y, de algún lado tendrán que salir los fondos. Mucho me temo que nuestro Plan Nacional de I+D+i no estará exento de recortes presupuestarios o desviaciones para poder cumplir con el gasto comprometido. Sin duda cancelar programas o redirigir fondos hacia la investigación en defensa sería un grave error por parte del gobierno, con consecuencias para el desarrollo y competitividad del país y el bienestar de su sociedad.

Este impacto en la inversión en I+D+i está adicionalmente agravado por el apagón nacional vivido el 28 de abril que detuvo a todo el país. Durante la redacción de esta tribuna, la hipótesis más probable según los expertos parece ser una sobrecarga de la red de distribución eléctrica debido a una descarga extraordinaria de corriente por parte de las fuentes renovables. De confirmarse, sería algo inaudito considerando que, siendo España un país que apuesta por la energía renovable, no disponga en sus centrales de sistemas de control que minimicen el riesgo de desequilibrios en su distribución. Probablemente se va a requerir una fuerte y rápida inversión para dotar de estos sistemas a las centrales renovables con el objeto de prevenir futuros colapsos de la red eléctrica. Sería deseable una planificación económica sensata para minimizar el impacto económico en áreas esenciales como el Plan Nacional de I+D+i que es un pilar esencial de nuestro bienestar social.

Un aspecto positivo del apagón, dentro de la angustia y desesperación por la falta de información y capacidad de comunicación, fue la serenidad con que la mayoría de las personas se comportaron. Me pilló en Chamartín, donde nos desalojaron de la terminal y hasta las 18h no nos anunciaron la cancelación total de trenes. Los afectados asumimos que teníamos que buscar un lugar para pasar la noche y hacer planes de cómo volver a casa. Por mi parte, tuve suerte y encontré un hotel en el que me permitieron pasar la noche en el vestíbulo. Este es otro de los aspectos positivos de ese día, la generosidad y empatía de la gente local, que ayudó como pudo, y a la que estamos muy agradecidos. Como suele ocurrir en estas ocasiones hay que aprobar y aplaudir a una mayoría de ciudadanos, y suspender a muchos responsables cuyas acciones y gestión dejan mucho que desear. Sin duda 2025 ha comenzado con muchos incidentes, la mayoría provocados por decisiones de nuestros gobernantes, que tendrán un impacto negativo en nuestro bienestar. Esperemos que recapaciten y empiecen a considerar más las consecuencias sociales de sus resoluciones, que a priorizar su ambición personal. Y con respecto a la ciencia, en la SEBBM permaneceremos atentos e insistiremos en la necesidad de preservar la inversión en I+D+i como garantía de progreso económico y social. ¡Confiemos que el resto del año sea más tranquilo y con decisiones que celebrar!