Me gusta leer biografías de científicas y científicos. La primera que cayó en mis manos fue un regalo de mis padres cuando era adolescente. Era una biografía de Marie Curie. Me sedujo aquella vida de entrega y pasión por lo desconocido, su fortaleza frente a cualquier inconveniente y su arrogancia ante los estándares sociales. Creo que, en parte por ese libro, y también por ese ejemplo, decidí ligar mi vida a la investigación. Desde entonces, he leído muchas biografías de este tipo. Tenía prácticamente cerrado mi listado de colegas con una vida personal y profesional impresionante, hasta que hace unos días cayó en mis manos la autobiografía de Katalin Karikó, la ganadora del Premio Nobel de Fisiología o Medicina del año 2023 por sus descubrimientos sobre el ARN mensajero que fueron claves para desarrollar las vacunas frente al SARS-CoV-2 responsable de la pandemia del COVID-19. Me atrapó desde el principio y me recordó, en varias de sus páginas, sensaciones y pensamientos que tuve al leer aquella primera biografía de Marie Curie.
Una parte importante de este libro cuenta la infancia y adolescencia de Katalin en Kisújszállás, un pequeño pueblo de Hungría, en el seno de una familia humilde, señalada por los dirigentes políticos de su país. Describe con detalle las dificultades de todo tipo a las que se tuvo que enfrentar en su infancia y adolescencia, y ayuda a comprender la tenacidad de esta mujer frente a cualquier problema. Como ella indica, aprendió desde la cuna que el secreto para superar los problemas era trabajar, trabajar y trabajar. Pero las dificultades no fueron sólo monetarias. Por ejemplo, expone su enfrentamiento con un profesor de instituto que intentó sin éxito boicotear su entrada a la universidad, o cómo, a pesar de haber conseguido unas notas excelentes en la escuela secundaria, su nombre fue borrado de la lista de los Premios Nacionales de Estudio por los problemas políticos de su padre. Y tuvo que padecer este tipo de extorsiones no sólo en su país, también cuando emigró a Estados Unidos, en su primer laboratorio en Filadelfia. En esta ocasión tuvo que ver cómo se eliminaba su autoría de varios artículos científicos. Pero con su capacidad de lucha, se sobrepuso a todos estos episodios y siguió estudiando e investigando.
Frente a estos duros relatos, hay otras páginas del libro que describen el lado más humano de esta investigadora. Son las ligadas a cómo conoció al amor de su vida, su marido Bela, que siempre la ha acompañado y apoyado, y como fundaron una familia que es un equipo. Y, por supuesto, la llegada de su hija Susan que nació una semana después de que ella defendiera su tesis, y cómo esa hija le cambió la vida. En este sentido, es destacable el mensaje de Katalin reclamando medidas sociales que ayuden a la mujer científica que es madre a llevar a cabo la conciliación familiar.
Resultan muy interesantes las narrativas sobre el mundo universitario norteamericano donde Karikó trabajó. Sus comparativas entre las capacidades investigadoras en Hungría frente a Estados Unidos, la dificultad de trabajar con una molécula tan frágil como el ARN, o las intrigas universitarias en Pensilvania son buena prueba de ello. Pero si debo quedarme con una parte concreta del libro, no lo dudo. Son las páginas referentes a su encuentro en una impresora con el inmunólogo Drew Weissman y cómo decidieron trabajar juntos. Es la descripción del inicio de uno de los hitos biomédicos más importantes del último siglo. Y es en lo que viene después, en la descripción de su entrada en BioNTech y su trabajo durante la pandemia, donde lo descrito por Katalin sabe a poco. En resumen, este libro es la historia contada en primera persona de una científica fascinante que, como Marie Curie, tuvo que luchar en una sociedad difícil, siendo mujer y madre, y sobreponiéndose a múltiples dificultades de todo tipo gracias a su esfuerzo titánico. Aprendamos de estas lecciones de vida para diseñar un futuro donde estas desigualdades no se produzcan y cualquier científica tenga las mismas oportunidades, ni una más ni una menos, que los científicos.