El presente artículo puede considerarse un complemento de otro anterior en el que comentaba la labor de don Severo Ochoa en el desarrollo, a distintos niveles, de la Biología Molecular en España. En aquel texto se describía cómo la Biología Molecular (o los propios biólogos moleculares) actuaron como puente entre el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), y la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM).
D. Severo fue uno de los pioneros de la Biología Molecular y su trabajo contribuyó de manera decisiva al desciframiento del código genético. Sin embargo, su labor se desarrollaba principalmente en Estados Unidos, mientras que en España el nivel de la Bioquímica y la Biología Molecular era mucho más bajo, no solo en comparación con EE. UU., sino también con varios países europeos. Por ello, una de sus principales preocupaciones fue cómo elevar el nivel científico en estas áreas dentro de nuestro país. Para lograrlo, impulsó dos proyectos: uno centrado en las personas (los científicos) y otro en la creación de centros de investigación de excelencia.

Conferencia de Margarita Salas: «El lenguaje de la Ciencia», en el 50 aniversario de la SEBBM. 2013.
Los científicos
A comienzos de los años sesenta apenas había bioquímicos en España y la Biología Molecular era prácticamente desconocida. Los pocos bioquímicos existentes estaban dispersos y, en algunos casos, enfrentados entre sí. Consciente de la importancia de la comunicación en la ciencia, D. Severo aprovechó un viaje a España en 1963 para promover la fundación de la Sociedad Española de Bioquímica (SEB), que celebró su 50º aniversario en la década pasada. La unión de los bioquímicos fue fundamental para el desarrollo de la disciplina en España, facilitando la interacción con colegas europeos y americanos, y permitiendo la incorporación de nuevas tecnologías.
El Centro de Biología Molecular
D. Severo, junto con cuatro excelentes científicos formados en Bioquímica, Microbiología o Genética, impulsó la creación del Centro de Biología Molecular. Mientras él trabajaba desde EE. UU., en España Federico Mayor, Eladio Viñuela —colaborador, junto a su mujer, Margarita Salas, en el laboratorio americano de Ochoa—, Antonio García-Bellido y David Vázquez formaron un equipo cuyo objetivo común era establecer un centro de referencia en Biología Molecular.
Los cuatro cofundadores del CBM y Margarita Salas compartían una serie de rasgos: edad similar, cualidades humanas excepcionales, pasión por el conocimiento científico y experiencia profesional en prestigiosos laboratorios de Estados Unidos o Inglaterra. Gracias a su talento, unión y tenacidad se pudo fundar y consolidar el CBM. No fue tarea fácil: en 1975, cuando nació el centro, España transitaba de una dictadura hacia una democracia, y algunos burócratas recelaban de una institución con un carácter más internacional que nacional.

Exposición «Severo Ochoa: un científico apasionado» en el CBM. 2025.
Finalmente, el CBM se diseñó siguiendo el modelo de sus homólogos estadounidenses y británicos, con la creación de servicios comunes integrados en un Departamento Técnico, lo que permitió el acceso a técnicas avanzadas y favoreció la obtención de resultados más sólidos a nivel molecular.
Recientemente, el CBM ha celebrado sus 50 años de existencia, manteniendo —e incluso intentando reforzar— el espíritu creativo y riguroso que transmitieron D. Severo, F. Mayor, E. Viñuela, A. García-Bellido, D. Vázquez y M. Salas.
De manera significativa, F. Mayor, D. Vázquez y M. Salas, junto con otros miembros más jóvenes del CBM, llegaron también a ocupar la presidencia de la SEBBM. Esto permitió consolidar la interacción soñada por D. Severo: una Sociedad de buenos bioquímicos y biólogos moleculares, trabajando en distintos centros y colaborando entre sí, naturalmente también con el centro que él mismo impulsó, el Centro de Biología Molecular, diez años más joven que la SEBBM. Un logro que, sin duda, le habría alegrado saber a D. Severo, quien este mes de septiembre de 2025 habría cumplido 120 años.

El CBM cumple 50 años. 2025.