El futuro del CBM tras medio siglo de ciencia

Esa doble vocación, hacer ciencia de calidad y formar buenos científicos, ha guiado su trayectoria durante cinco décadas, y sigue marcando su manera de mirar al futuro.

Hablar del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM) es hablar de ciencia, de curiosidad y de compromiso con la formación de nuevos investigadores y con la sociedad. Nacido del impulso conjunto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el CBM fue concebido como un centro promotor de la biología molecular en España. Desde sus inicios, el centro adoptó el espíritu de su impulsor, Severo Ochoa: la convicción de que la excelencia científica y la formación de nuevas generaciones van de la mano. Esa doble vocación, hacer ciencia de calidad y formar buenos científicos, ha guiado su trayectoria durante cinco décadas, y sigue marcando su manera de mirar al futuro.

A lo largo de estos cincuenta años, el CBM ha sido escenario de descubrimientos que han ampliado los horizontes de la biología molecular y la biomedicina, ha participado activamente en la modernización de la ciencia española y ha contribuido a formar a miles de investigadores que hoy trabajan en universidades, hospitales y centros de investigación de todo el mundo. Pero un centro de investigación no puede ser una entidad estática: debe crecer, cambiar y renovarse. El CBM ha evolucionado junto con la propia ciencia, adaptándose a nuevas tecnologías, reformulando sus preguntas y reorganizándose internamente para seguir siendo un referente. Esa capacidad de reinventarse, de absorber los cambios sin perder su identidad, es, tal vez, una de las claves de su longevidad y relevancia.

Cuando asumí la dirección del CBM en 2023, heredé un centro con una base sólida, fruto de la labor de mis predecesores, pero también el desafío de seguir transformándolo para afrontar los retos de las próximas décadas. Un paso esencial en ese proceso fue la firma de un nuevo convenio entre el CSIC y la UAM, que redefinió la gobernanza del centro con una estructura más ágil y participativa, fortaleciendo la cohesión interna y permitiéndonos avanzar con mayor claridad hacia metas comunes.

Uno de los frutos más visibles de esta reorganización ha sido la obtención del reconocimiento como Centro de Excelencia Severo Ochoa, concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Más allá del apoyo económico que conlleva, este reconocimiento ha servido para reforzar la identidad del centro, estimular colaboraciones internas innovadoras y atraer talento internacional. Nos ha permitido invertir en nuevas tecnologías, modernizar equipamientos, mejorar servicios científico-técnicos y lanzar programas que fortalecen la cohesión y el sentido de pertenencia de toda la comunidad CBM. Entramos así en nuestra segunda cincuentena con el mismo entusiasmo y curiosidad que inspiraron los primeros pasos de este proyecto.

El CBM de hoy triplica el número de investigadores con que comenzó su andadura. Su traslado al actual edificio permitió albergar más laboratorios y servicios, y consolidar una estructura que facilita tanto la investigación básica como la aplicada. Cerca de un centenar de investigadores principales, de distintas nacionalidades y trayectoria, lideran proyectos que abarcan desde la biología celular y el desarrollo embrionario hasta la neurociencia, la inmunología, la genética, el metabolismo o la biotecnología. Este ecosistema científico se organiza en torno a cuatro grandes programas y ocho unidades de investigación, una estructura que favorece la interacción y la creación de sinergias entre grupos con intereses diversos pero complementarios. Las ideas circulan con libertad, las colaboraciones surgen de manera natural, y esa cercanía física e intelectual es, sin duda, una de las mayores fortalezas del centro.

El soporte técnico y tecnológico del CBM constituye otro de sus pilares. Las plataformas científico-técnicas, muchas de ellas herederas de servicios pioneros creados en los primeros años del centro, se han ido modernizando hasta situarse en la vanguardia. Animalario, Bioinformática, Genómica Funcional, Microscopía Óptica Avanzada, Microscopía Electrónica, Citometría, Cultivo Celular o Biomedicina Preclínica son algunos de los servicios que hoy proporcionan apoyo esencial a los grupos de investigación. En los últimos años se han incorporado tecnologías emergentes y personal altamente especializado, lo que ha permitido responder con agilidad a los nuevos desafíos experimentales. Además, el CBM ha sabido buscar alianzas estratégicas: el Servicio de Proteómica CNB-CBM o el de Edición Genética en Ratón son ejemplos de cooperación exitosa con el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), CSIC, que han permitido optimizar recursos y multiplicar capacidades.

Personal del CBM en foto tomada el día de la Fiesta de Primavera. CBM, 2025

Los resultados científicos de este esfuerzo son notables y apoyados por financiación competitiva nacional, europea, incluyendo ayudas ERC, e internacional. Solo en los dos últimos años se han publicado más de quinientos artículos en revistas de prestigio, muchos de ellos fruto de colaboraciones internacionales y/o de sinergias dentro del mismo CBM. Estas contribuciones abarcan desde el estudio de los mecanismos moleculares del envejecimiento o las enfermedades neurodegenerativas, hasta el desarrollo de estrategias innovadoras en inmunoterapia, cáncer, enfermedades raras, inflamación o virología. El CBM también ha demostrado una gran capacidad de respuesta ante desafíos globales, como evidenció su papel durante la pandemia de COVID-19 o, más recientemente, su liderazgo en la vigilancia de la gripe aviar en la Antártida. Estos ejemplos reflejan la agilidad y el compromiso social de un centro que entiende la ciencia como un servicio a la sociedad.

El CBM no solo produce conocimiento: también lo transmite. La formación de jóvenes científicos sigue siendo una de nuestras razones de ser. A través del programa Train@CBM, los estudiantes de doctorado cuentan con tutorías personalizadas y un seguimiento continuo que fomenta la calidad de su desarrollo científico y humano, proporcionando ayuda inmediata en caso de posibles dificultades a través de un servicio Help@Hand. Un comité de Predoc-Postdoc contribuye activamente a la vida del centro con iniciativas científicas y sociales. Gracias a estas políticas, el CBM se ha consolidado como un entorno formativo estimulante, que atrae talento joven nacional e internacional y promueve una cultura de aprendizaje colaborativo.

El impulso divulgador también ha cobrado fuerza con la creación de un servicio de Comunicación y Divulgación, que ha abierto aún más el CBM a la sociedad. Talleres, visitas escolares, charlas públicas y eventos como Ciencia Contigo han acercado la investigación biomédica al público. La edición de 2024, celebrada en el CaixaForum Madrid bajo el lema «Microlife», fue un éxito rotundo de participación. Estas actividades no solo despiertan vocaciones científicas, sino que refuerzan la relación entre los ciudadanos y la ciencia, recordándonos que el conocimiento solo alcanza su pleno sentido cuando se comparte.

El compromiso del CBM con los valores sociales de igualdad y sostenibilidad se ha traducido en acciones concretas. El Comité de Igualdad, activo desde 2021, promueve la equidad y la diversidad como principios básicos del trabajo científico. Paralelamente, el Comité de Sostenibilidad impulsa medidas para reducir la huella ecológica de los laboratorios y fomentar prácticas respetuosas con el medio ambiente. En un momento en que la ciencia debe ser también ejemplo de responsabilidad, estas iniciativas son parte esencial de la identidad del centro.

Mirar al futuro no es fácil y requiere previsión y visión. La biología y la biomedicina están viviendo una transformación cada vez más rápida: tecnologías como la edición genética mediante CRISPR, la inteligencia artificial aplicada al análisis biomédico, o la integración de datos ómicos a nivel unicelular están cambiando las formas de entender y abordar la complejidad de la vida. El CBM aspira a estar en la primera línea de estos avances, apostando por la renovación tecnológica, la interdisciplinariedad y la colaboración internacional. En un mundo donde los grandes problemas, envejecimiento, enfermedades neurodegenerativas, cáncer, resistencia antimicrobiana, son desafíos globales, la cooperación entre instituciones y países no es solo deseable, sino imprescindible. En ese contexto, el CBM quiere seguir siendo un nodo de conocimiento abierto, capaz de conectar talento, ideas y soluciones.

Hoy, al mirar hacia atrás y al mismo tiempo hacia adelante, resulta inevitable sentir orgullo por lo logrado y responsabilidad por lo que aún queda por hacer. El CBM es el resultado del esfuerzo colectivo de generaciones de científicos, técnicos, gestores y estudiantes que han aportado su energía, creatividad y pasión. Muchos han emprendido nuevos caminos, otros se han jubilado tras años de dedicación, y algunos, tristemente, ya no están con nosotros. Pero todos han dejado su huella en este centro. Sobre ese legado se levanta el CBM del presente: un centro dinámico, comprometido con la excelencia y con la sociedad, donde la biología molecular sigue siendo una herramienta para entender la vida y mejorarla.

Esa fue la visión de Severo Ochoa. Y sigue siendo, cincuenta años después, la brújula que nos orienta hacia el futuro.

Para leer más

Sitio web del CBM