Cristina Óvilo
Directora del INIA-CSIC

«Mejorar la producción de alimentos de forma sostenible es nuestro gran reto»

Critina Óvilo es licenciada en Veterinaria (1993) con especialización en producción animal. Obtuvo su doctorado en 1999, centrado en genética molecular aplicada a la mejora de caracteres productivos y de calidad de la carne en el cerdo. Inició su carrera científica en el INIA mediante el programa Ramón y Cajal, y desde 2006 ocupa una plaza fija como científica en el Departamento de Mejora Genética Animal. Ha realizado estancias y colaboraciones con instituciones de prestigio como el CNIO, la UAB y el Instituto Leibniz (FBN), especializándose en regulación de la expresión génica y análisis bioinformático de datos ómicos. Su investigación se ha centrado en la genética del cerdo ibérico, integrando enfoques multidisciplinares (genética, reproducción, manejo y nutrición). Ha desarrollado líneas innovadoras en nutrigenómica, programación prenatal y metagenómica. Ha participado en 20 proyectos nacionales (10 como IP), liderado un proyecto europeo (TREASURE), cinco contratos con empresas y varios proyectos Horizonte Europa. Óvilo ha dirigido nueve tesis doctorales, publicado más de 120 artículos científicos y presentado más de 200 comunicaciones en congresos, siendo ponente invitada en 25 ocasiones. Ha formado parte de comités científicos, consejos editoriales (Animal, Plos One, Genes, Livestock Science) y paneles de evaluación de proyectos. Antes de ser nombrada directora del INIA-CSIC, fue responsable del Departamento de Mejora Genética Animal y Profesora de Investigación en el INIA-CSIC.

El INIA-CSIC está a la vanguardia en la investigación agroalimentaria en España, con más de 50 grupos de investigación y 400 proyectos en ejecución. ¿Cuáles son las líneas estratégicas clave para abordar los retos del sector agroalimentario, y cómo impactan en la productividad y sostenibilidad? ¿Cómo ha influido la integración en el CSIC?

El principal reto del sector agroalimentario es mejorar la producción de alimentos de forma sostenible, aumentando la resiliencia de los sistemas productivos y reduciendo el impacto ambiental. En el INIA-CSIC cubrimos un abanico muy amplio de áreas y líneas de investigación que abordan este reto desde distintas perspectivas, generando conocimiento y soluciones tecnológicas para el sector agroalimentario y forestal. Por ejemplo, utilizamos la mejora genética y la biotecnología para conseguir cultivos y animales más productivos, resilientes, resistentes a enfermedades y adaptados al cambio climático. También investigamos el manejo sostenible de suelos y recursos naturales, y desarrollamos métodos de detección precoz, control biológico y nuevas vacunas o tratamientos para enfermedades de plantas y animales. Estas investigaciones impactan en la productividad al mantener la producción en contextos climáticos variables, y fomentan la sostenibilidad al promover prácticas adaptativas que reducen la vulnerabilidad del sistema agroalimentario y su impacto ambiental

La integración del INIA como Centro Nacional (CN INIA) del CSIC ha supuesto un gran reto en los últimos años. Ha sido, y es aún, un proceso lento y complejo para ambas instituciones ya que implica desafíos importantes en las áreas organizativa, administrativa y científica. Aunque se han hecho grandes avances desde 2021, queda aún trabajo por hacer en relación con la reorganización y unificación de culturas. Es de esperar que, una vez completado el proceso, la pérdida de autonomía que ha supuesto para el CN INIA dicha integración, se vea ampliamente compensada por las oportunidades de colaboración, eficiencia, excelencia e innovación que supone la integración en el principal organismo de investigación a nivel nacional.

En el ámbito de la ganadería, España ha logrado una significativa reducción del 62 % en el uso de antibióticos. ¿Qué investigaciones está llevando a cabo el INIA-CSIC para continuar en este camino y combatir la resistencia a los antimicrobianos en la producción animal?

En el INIA-CSIC desarrollamos investigaciones en diversas áreas para reducir el uso de antimicrobianos en animales de granja. Nuestro Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA‑INIA‑CSIC) lidera iniciativas colaborativas enfocadas en combatir la resistencia a los antimicrobianos (RAM) en la producción animal dentro del enfoque One Health y mediante ciencia aplicada e innovadora. Por ejemplo, participamos en la Conexión Resistencia a Antimicrobianos del CSIC, una red multidisciplinar enfocada a promover soluciones innovadoras para frenar la RAM, fomentar la colaboración interna y con entidades públicas y privadas, e impulsar la investigación y transferencia orientada a impactos reales en producción animal.

También, en el Departamento de Mejora Genética Animal realizamos estudios genómicos para detectar genes de resistencia a antibióticos; mientras que en el Departamento de Tecnología de Alimentos investigamos mecanismos de resistencia y desarrollamos compuestos antimicrobianos producidos por microorganismos que reduzcan la aparición de RAM. Estas estrategias mejoran la salud animal, la productividad y la sostenibilidad de los sistemas ganaderos, contribuyendo a la seguridad de la salud pública.

En cuanto a la colaboración, ¿qué sinergias han surgido de la reunión con las comunidades autónomas en septiembre de 2024, y cómo estas iniciativas refuerzan la I+D+i agroalimentaria en España?

El INIA-CSIC preside la Comisión coordinadora de investigación agraria INIA-CCAA, que integra a los institutos de investigación agroalimentaria de todas las comunidades autónomas, liderando la coordinación técnica y científica del sistema nacional de I+D+i agraria. Las reuniones periódicas de sus miembros, como la celebrada en Córdoba en septiembre de 2024, reúnen a cerca de 40 expertos de distintos institutos autonómicos para alinear líneas de investigación, identificar problemas comunes, buscar soluciones y potenciar proyectos colaborativos. Actualmente, la Comisión se centra en la búsqueda de soluciones para mejorar la financiación de la investigación, captar talento joven y actualizar las líneas de investigación prioritarias en el ámbito agroalimentario.

El sector ganadero es responsable de un importante porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero. ¿Qué avances ha logrado el INIA-CSIC en genética y alimentación animal para reducir la huella de carbono del sector?

El Departamento de Mejora Genética Animal del INIA-CSIC trabaja en la búsqueda de herramientas genómicas que permitan reducir las emisiones del ganado (mitigación). Por ejemplo, en el marco del proyecto europeo ReLivestock (Horizonte Europa) contribuimos al desarrollo de estudios que combinan genética, nutrición animal y manejo para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En este proyecto exploramos ingredientes alimentarios alternativos, la adaptabilidad genética al estrés térmico, el potencial de razas locales y nuevas tecnologías digitales. También, en el proyecto METALGEN hemos realizado la primera evaluación genética mundial de emisiones de metano en vacuno lechero, midiendo directamente en granja las emisiones de metano en más de 2.000 vacas lecheras, correlacionándolas con su perfil genético e identificándose variantes genéticas responsables de menores emisiones durante la fermentación ruminal. Estos datos permiten calcular el mérito genético de los animales en relación con la producción de metano, identificando aquellos reproductores cuya descendencia emita unas menores emisiones durante la digestión del alimento, que puede incluirse en los índices de selección.

La seguridad alimentaria es un tema crucial, especialmente en tiempos de cambio climático y crisis sanitarias. ¿Cómo trabaja el INIA-CSIC para abordar los retos relacionados con la adaptación de cultivos a escenarios de sequía, altas temperaturas, escasez de suelo o patógenos emergentes?

El INIA-CSIC, a través de su Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, centro mixto CSIC-UPM), desarrolla investigaciones para estudiar la adaptación de los cultivos a altas temperaturas y sequía, utilizando tecnologías avanzadas.

En el Departamento de Medio Ambiente y Agronomía, estudiamos el impacto de las prácticas de manejo de los agroecosistemas sobre la productividad de los cultivos, la fertilidad y biodiversidad del suelo y de la vegetación arvense, el secuestro de carbono y nitrógeno, y el control de la emisión de GEI.​ En el Departamento de Protección Vegetal, estudiamos las plagas, patógenos y malas hierbas, incluyendo patógenos emergentes causados por el cambio climático, desarrollando métodos de detección y caracterización y de control  integrado. En el ámbito de la ganadería, nuestras investigaciones se centran en la adaptación de los animales al cambio climático y la mitigación de emisiones mediante herramientas genómicas y biotecnológicas.

Uno de los avances más destacados en los últimos años es la aplicación de la técnica CRISPR en la mejora genética de cultivos. ¿Cómo está utilizando el INIA-CSIC esta herramienta, y qué resultados se han obtenido en cuanto a la mejora de la productividad y resistencia de los cultivos?  ¿Qué proyectos están impulsando en términos de trazabilidad y control en la cadena de suministro?

El INIA-CSIC emplea técnicas de ingeniería genética, incluyendo CRISPR, en la mejora vegetal y ganadera.

En el ámbito de la mejora vegetal, el CBGP está utilizando edición del genoma basada en CRISPR para mejorar una variedad de características en los cultivos. Por ejemplo, estamos estudiando las respuestas del tomate a las tensiones nutricionales y de agua, y aplicamos CRISPR con el objetivo de crear variantes genéticas precisas en cultivares de élite que pueden ser utilizadas en la producción agrícola. Además, esta tecnología la empleamos para editar modificadores de la cromatina y monitorear su efecto en características como el tiempo de floración, la arquitectura de la planta, la producción de semillas y la germinación, así como el establecimiento de plántulas en colza (Brassica napus), un cultivo premium en Europa. También estudiamos cómo estos factores de remodelación de la cromatina median respuestas a temperaturas ambientales cálidas. Por otra parte, empleamos enfoques CRISPR para generar genotipos de álamo (Populus spp.) con una mayor resistencia a la sequía y mejor adaptados al cambio climático, al modificar la sensibilidad de los árboles al fotoperíodo y a las bajas temperaturas.

En ganadería, el grupo de investigación en ingeniería genómica animal, dentro de nuestro Departamento de Reproducción Animal, es pionero en la aplicación de herramientas de edición génica en animales de granja en España. Esta tecnología se utiliza para generar embriones y animales modificados genéticamente con el objeto de evaluar la función de genes específicos en distintos procesos biológicos, fundamentalmente en el ámbito de la reproducción y la biología del desarrollo, pero también en otras áreas en colaboración con grupos de investigación nacionales e internacionales. Esta aproximación permite entender distintas causas de infertilidad o de alteraciones del desarrollo tanto en animales de granja como en humanos, con el fin de desarrollar estrategias de manejo reproductivo, farmacológico y nutricional que puedan evitarlas. Por ello, las actividades del CN INIA en esta área tienen impacto sobre los sectores ganadero y también biomédico.

En trazabilidad, el Departamento de Mejora Genética Animal ha desarrollado un un panel de marcadores moleculares que permite identificar el origen racial de los productos de cerdo ibérico para el control del fraude en la cadena de suministro.

El INIA-CSIC también lidera esfuerzos globales, como la presidencia de la Alianza Global de Investigación sobre Gases de Efecto Invernadero en Agricultura. ¿Qué iniciativas están promoviendo desde esta posición para reducir las emisiones en el sector agroalimentario, y qué impacto han tenido hasta ahora?

La Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse Gases (GRA), es una iniciativa internacional que promueve la investigación y aplicación de tecnologías para producir más alimentos sin aumentar las emisiones de GEI, apoyando a gobiernos en la toma de decisiones, mejorando la eficiencia de los sistemas agrarios y fomentando soluciones innovadoras mediante la colaboración global, el intercambio de conocimientos y la formación. La integran 68 países y cuenta con el apoyo de organizaciones como la FAO, el Banco Mundial y el IPCC.

Su órgano de gobierno es el Consejo, con presidencia rotativa y una Secretaría administrativa. España, a través del INIA-CSIC, presidió el Consejo desde abril de 2023 a diciembre de 2024, organizando durante ese periodo la reunión anual en Madrid, con participación de representantes de más de 60 países. Además, el CN INIA ha contribuido activamente en tres grupos de trabajo centrados en fortalecer la relación con responsables de políticas climáticas, reformar la estructura de la Alianza y diseñar el plan estratégico 2026-2030.

El Consejo de la GRA ha acordado actualizar el Plan Estratégico (PE) de la GRA para el período 2026-2030, incluyendo una revisión de las Estrategias Clave y los Objetivos del Plan Estratégico anterior (2021-2025), que tiene cuatro áreas de enfoque: colaboración en investigación, intercambio de divulgación, asociaciones y finanzas y recursos.

En cuanto a la biotecnología aplicada a la alimentación, ¿qué estrategias está utilizando el INIA-CSIC para mejorar la comunicación científica y aumentar la aceptación social de estos avances?

La percepción social es, en general, negativa hacia la implementación de técnicas biotecnológicas aplicadas a los cultivos y a la alimentación. El INIA-CSIC utiliza diversas estrategias para mejorar la comunicación científica y fomentar la aceptación social de la biotecnología alimentaria. Entre ellas destacan: la divulgación clara y accesible, la participación en eventos públicos, la colaboración con medios y centros educativos, y la formación especializada. Estas acciones buscan promover un diálogo informado y transparente con la sociedad para que conozcan la información de primera mano, ayudar a resolver dudas, y a generar opiniones críticas y contrastadas.

El INIA-CSIC impulsa la sostenibilidad y resiliencia del sector agroalimentario mediante biotecnología, digitalización y colaboración internacional

¿Podría compartir algún ejemplo reciente de cómo una investigación del INIA-CSIC ha tenido un impacto directo en la industria agroalimentaria española?

Un ejemplo destacado es el proyecto LignoEcoPack, desarrollado por nuestro Instituto de Ciencias Forestales (ICIFOR). En este proyecto se ha implementado una tecnología, que está patentada, para desarrollar productos derivados de residuos agroforestales (biomasa agroforestal que no se usa y que puede contribuir a los incendios) para reforzar envases de papel y hacerlos más resistentes, reciclables, ecológicos y sostenibles, evitando el uso de plásticos. Están en proceso de desarrollo en una empresa de base tecnológica.

Otro ejemplo de proyecto de investigación, aún en fase de desarrollo, pero con un enorme potencial transformador para la industria y el sector productivo es el que se está desarrollando en el CBGP-INIA-CSIC, y que obtuvo 4,5 millones de euros de la Fundación Bill & Melinda Gates para su ejecución. El objetivo del proyecto es diseñar cereales capaces de fijar nitrógeno del aire, reduciendo significativamente la necesidad de fertilizantes nitrogenados sintéticos. Esto supone un impacto enorme para cultivos de cereal y para la industria agroalimentaria española, tanto en términos ambientales como económicos, ya que puede permitir una gran reducción de costes y dependencia de fertilizantes, reduciendo problemas ambientales como la contaminación del agua y las emisiones de GEI y mejorando la sostenibilidad.

Es importante destacar que, aparte de las posibilidades de transferencia de nuestras investigaciones, en el CN INIA realizamos una labor intensa y constante de asesoramiento técnico al sector productivo. Por ejemplo, nuestra Dirección Técnica de Evaluación de Variedades (DTEVL) realiza ensayos oficiales de identificación para el registro comercial de nuevas variedades vegetales y certifica la calidad de semillas para su comercio internacional; y nuestro Departamento de Mejora Genética Animal asesora al sector productivo en el diseño y optimización de programas de mejora y conservación para todas las especies ganaderas.

La relación entre ciencia y política es esencial para el avance del sector. ¿Cómo influye el INIA-CSIC en la formulación de políticas públicas sobre sostenibilidad, seguridad alimentaria y cambio climático, y cómo asegura que sus investigaciones se traduzcan en acciones eficaces?

El INIA-CSIC influye en la formulación de políticas públicas mediante su participación en comités científicos, grupos de trabajo y redes nacionales e internacionales proporcionando asesoramiento técnico basado en evidencia científica en áreas clave como sostenibilidad, seguridad alimentaria y cambio climático. Para asegurar que nuestras investigaciones se traducen en acciones eficaces, colaboramos estrechamente con administraciones públicas, adaptando nuestras líneas de investigación a prioridades estratégicas y promoviendo la transferencia de conocimiento a través de publicaciones, formación técnica y proyectos con impacto directo en el sector agrario. Tenemos el cometido de prestar asesoramiento a la administración general del Estado en todas las áreas en las que tenemos competencia, trabajando estrechamente con distintos ministerios y proporcionando información útil para el desarrollo de políticas públicas. Por ejemplo, el ICIFOR asesora al MITERD en diversos asuntos del ámbito forestal, como la conservación y uso sostenible de recursos genéticos forestales, la prevención de incendios o la lucha contra la deforestación y el comercio ilegal de la madera. También colaboramos con el MAPA en la evaluación del impacto ambiental de los planes estratégicos de la PAC (captura de carbono, evaluación de calidad y salud de los suelos) o en asuntos de sanidad animal y control de zoonosis.

¿Cómo trabaja el INIA-CSIC en la internacionalización de la investigación agroalimentaria, y qué papel juegan los acuerdos internacionales en la transferencia de tecnología y conocimiento?

El INIA-CSIC impulsa la internacionalización participando en redes como la GRA y el Comité Permanente de Investigación Agraria de la Comisión Europea (SCAR). Este Comité es un órgano de la Comisión Europea creado en los años 70, centrado en la agricultura, pesca, alimentación, silvicultura y bioeconomía, especialmente en investigación e innovación. Su función principal es asesorar en políticas estratégicas de investigación e innovación para contribuir a un Espacio Europeo de Investigación integrado. Es una plataforma clave para crear las Alianzas del programa Horizonte Europa, que abordan los principales retos de Europa mediante iniciativas coordinadas de investigación e innovación. Tenemos además una relación estrecha con los países de América latina y el Caribe, formando parte del consejo directivo de FONTAGRO y presidiendo el Sistema de Institutos Nacionales de Investigación Agraria de Iberoamérica.

A través de estas plataformas, colaboramos con más de 60 países promoviendo el intercambio de conocimientos, la formación de investigadores y el desarrollo de proyectos conjuntos que abordan retos comunes como la sostenibilidad, el cambio climático y la seguridad alimentaria. Los acuerdos internacionales facilitan la transferencia efectiva de tecnología y conocimientos, permitiendo adaptar innovaciones a diferentes contextos y mejorar la eficiencia de los sistemas agroalimentarios. Además, estos acuerdos posibilitan el acceso a financiación, el fortalecimiento de capacidades técnicas y la cooperación en investigación aplicada, asegurando que los avances científicos tengan un impacto real tanto a nivel regional como global.

Además de la investigación, el INIA-CSIC tiene un compromiso con la formación de jóvenes investigadores. ¿Qué iniciativas de formación y apoyo están en marcha para los científicos jóvenes, y cómo están alineadas con las necesidades del sector? ¿Se interesan los jóvenes por la investigación en este sector?

Efectivamente. En el CN INIA priorizamos la formación de jóvenes investigadores en los ámbitos agroalimentario y forestal porque entendemos que son una pieza clave para el desarrollo de nuestra institución y de nuestro país. Estamos haciendo un gran esfuerzo para la captación y retención de talento joven, que es una tarea complicada especialmente en algunas de las áreas en las que trabajamos, como las que implican experimentación animal. Actualmente estamos formando a más de 50 estudiantes de doctorado y cofinanciamos un número similar de becas CSIC de introducción a la investigación para recién titulados. Realizamos actividades de difusión con universidades para despertar vocaciones a los jóvenes cuando acaban de terminar sus estudios y no tienen aún decidido su futuro profesional.

El centro se integró en el CSIC en 2021 y hoy cuenta con 50 grupos de investigación y 400 proyectos

Mirando hacia el futuro, ¿qué tendencias emergentes en investigación agroalimentaria y biotecnología cree que transformarán el sector en los próximos cinco a diez años, y cómo se está posicionando el INIA-CSIC para liderar estos cambios?

En general, todas las áreas de la investigación están adaptándose al impacto y las nuevas posibilidades que suponen la introducción de la inteligencia artificial y las técnicas de análisis masivo de datos. Para las investigaciones desarrollamos en INIA-CSIC las nuevas tecnologías, como la agricultura y ganadería de precisión o el empleo de ciencias ómicas y la bioinformática, pueden ayudar sustancialmente a la búsqueda de soluciones para los retos que afrontamos (cambio climático, crecimiento de la población, pérdida de biodiversidad), contribuyendo a la automatización, monitorización, detección de alteraciones, toma de decisiones y optimizando en general toda la cadena de producción de alimentos y su impacto ambiental. Los datos masivos que generamos suponen un gran reto, por la complejidad que supone su manejo y análisis, pero son también una gran oportunidad para contribuir a la eficiencia, circularidad y sostenibilidad del sector. En el CN INIA estamos empezando a desarrollar dos proyectos de excelencia científica, dentro del programa Deep-MAX del CSIC, en los que hemos diseñado estrategias para potenciar la investigación multidisciplinar en áreas transversales clave, que incluyen la implementación de tecnologías emergentes en todas ellas para optimizar la generación de conocimiento, potenciando la colaboración interna y la sinergia entre grupos de investigación.

Por último. Acaba de aprobarse la Estrategia Nacional de Alimentación por parte del Gobierno. ¿Cómo planea el INIA implementar las cuatro medidas propuestas para la transformación digital y tecnológica en el sector agroalimentario y pesquero, y qué estrategias específicas se están considerando para fomentar la innovación y modernizar el sector en España?

El CN INIA planea implementar las medidas clave de la Estrategia Nacional de Alimentación para la transformación digital y tecnológica en el sector agroalimentario y pesquero, alineándose con el desafío de innovación y tecnología que plantea la estrategia.

Primero, impulsará la innovación desarrollando y aplicando tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, big data, agricultura de precisión etc.., para mejorar la eficiencia productiva y la sostenibilidad ambiental. En segundo lugar, promoverá mediante proyectos de investigación e innovación la digitalización de los modelos de producción, facilitando la adopción de sistemas digitales y plataformas inteligentes que permitan una gestión integral de las explotaciones agrarias. En tercer lugar, fomentará la generación y transferencia de conocimiento, asegurando que los avances científicos lleguen efectivamente al terreno. Finalmente, trabajará en la creación de un marco regulatorio que favorezca la inversión en innovación tecnológica, colaborando con administraciones y empresas para facilitar recursos y eliminar barreras legales. El CN INIA busca modernizar y hacer más competitivo, saludable, sostenible y resiliente el sector agroalimentario en España, alineándose con los retos globales y las oportunidades tecnológicas actuales.