La comunicación científica en español

Las referencias bibliográficas indican que la ciencia apenas se comunica en español. La ciencia que hacemos la comunicamos mayoritariamente en inglés, la actual lingua franca en la comunicación científica y tecnológica.

El pasado 7 de julio la SEBBM recibió el premio MEDES, en su decimosexta edición, a la Mejor Institución o Entidad destacada en la promoción del español como lengua del conocimiento biomédico. Un reconocimiento que nos alegra enormemente y es muy estimulante para seguir contribuyendo a la divulgación científica de calidad en español en la Revista SEBBM. El último Anuario del Instituto Cervantes, publicado en 2024, destaca que «la comunidad hispanohablante con dominio nativo de la lengua roza los 500 millones, los hablantes potenciales de español sobrepasan por primera vez los 600 millones y más de 24 millones de personas aprenden español en el mundo». Estas cifras indican que el español -la segunda lengua de comunicación internacional después del inglés- goza de muy buena salud. Pero ¿cómo es la realidad de la comunicación científica en español?

Las referencias bibliográficas indican que la ciencia apenas se comunica en español. La ciencia que hacemos la comunicamos mayoritariamente en inglés, la actual lingua franca en la comunicación científica y tecnológica. Y si bien el español está muy extendido en la comunicación en general -incluso en la música con predominio de lo latino en las listas de éxitos internacionales- su uso en el ámbito de la ciencia y la tecnología es escaso. Nuestra cultura se ve así empobrecida, porque es rica cuando se alimenta de los términos que usan sus hablantes en todos los ámbitos; y una cultura rica permite desarrollar mejor el juicio crítico, tan necesario en nuestras sociedades. La RAE incluye estas dos acepciones en la definición del término «cultura»: conocimientos que hacen posible el pensamiento crítico; y conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico e industrial.

Cada lengua tiene una manera de mirar el mundo y si caemos en el monolingüismo restamos pluralidad a la mirada. Con ello no quiero decir que hagamos la ciencia en español, pero sí que cuidemos la comunicación científica en español, y con ello enriquezcamos el lenguaje cotidiano para llegar a los políticos, las instituciones y los ciudadanos. Y no olvidemos que el diálogo con disciplinas humanísticas, que se expresan mayoritariamente en español, enriquece también a la ciencia. Una cultura sin lenguaje científico es una cultura incompleta. Propuestas como la Iniciativa Helsinki sobre Multilingüismo en la Comunicación Científica defienden el uso de las diferentes lenguas en la comunicación de la ciencia para llegar al ámbito local y abordar proyectos de investigación cercanos a los ciudadanos.

La tarea no es fácil porque nos servimos de la traducción de los términos científicos en inglés y esto hace que se incorporen numerosos neologismos y tecnicismos que simplifican el lenguaje. Esta inercia es resultado de una falta de cuidado en el trabajo con las palabras que lleva a un empobrecimiento del lenguaje. Este cuidado puede parecer innecesario, pero es importante para evitar que el pensamiento complejo se vea comprometido por la simplificación.

En la era de la traducción instantánea asistida por la inteligencia artificial (IA) generativa puede parecer que no es tan necesaria una comunicación científica escrita en español y otras lenguas. Sin embargo, los traductores profesionales alertan de la simplificación que este procedimiento automático conlleva, pues tiende a usar un lenguaje normalizado simplista que ignora, por economía de los recursos, las singularidades de cada lengua. Para cuidar este aspecto, hay que estar atentos a los detalles y concienciar sobre la importancia de hacer un buen uso del lenguaje en la comunicación científica.

El proyecto TeresIA (Terminología e Inteligencia Artificial), que comenzó en 2024, trabaja para crear un corpus de textos científicos, de divulgación científica y otros documentos, en las diversas lenguas de España, y un algoritmo que lo recorra e identifique los conceptos y la relación con otros términos. Desde la Revista SEBBM trabajamos para que nuestro archivo de revistas esté accesible en abierto tanto a través de nuestra web https://sebbm.es/revista/numeros/ como de plataformas como SIMURG o la Biblioteca virtual del CSIC. De esta manera contribuimos con nuestro granito de arena al corpus de los textos científicos y de divulgación en español. A este hilo destaco que más de la mitad de nuestros lectores son de países hispanoamericanos (México, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela, entre otros).

Las ideas también se empobrecen con el impacto de la traducción instantánea y el uso de metabuscadores basados en IA en la elaboración de revisiones bibliográficas (Reviews) -un modo de comunicación y reflexión experta para la comunidad científica-. La revista EMBO Reports trae a debate este tema en un reciente artículo –The future of reviews (por A. S, Hauser). ¿Supone un aumento o una pérdida de la capacidad de síntesis el uso de herramientas de IA para generar conocimientos a partir de miles de artículos en cuestión de segundos? Un Review no sólo es un resumen de artículos, sino un ejercicio de pensamiento crítico que prepara el terreno para nuevas perspectivas. La revisión bibliográfica debe destacar las limitaciones y los puntos ciegos de la investigación actual, a la vez que proporcionar un marco para conectar los propios hallazgos con el conjunto de conocimientos existentes. Una reflexión que me lleva de nuevo a resaltar el valor de la riqueza del lenguaje en la comunicación científica.

En el momento de cerrar estas reflexiones se celebra en Arequipa (Perú) el X Congreso Internacional de la Lengua Española y me alegra que en varias de sus sesiones se expongan y debatan temas como «De la terminología en español (TeresIA) al multilingüismo digital», «Lengua española, ciencia y literatura» o «Educación en lenguaje claro y accesible. El reto de su incorporación a la enseñanza universitaria».

Por último, desde Revista SEBBM agradecemos a Ángel Herráez su dedicación como coordinador de la sección «Educación Universitaria», una labor que comenzó en enero de 2014 -doce años de creativas, interesantes y pedagógicas aportaciones al ámbito de la enseñanza universitaria-. ¡Muchas gracias!