El Premio Nobel Severo Ochoa (1905–1993) es una figura fundamental en la historia de la biología molecular. Gracias a su trabajo pionero en la síntesis enzimática del ARN, pudo abrir el camino para entender cómo funciona el código genético, y su contribución sentó las bases para lo que hoy conocemos como biología molecular moderna. Su regreso a España en la década de 1970 impulsó la creación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), un esfuerzo conjunto entre el CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que marcó un paso importante en la ciencia del país. Los cinco artículos que acompañan a esta Introducción analizan el contexto histórico y científico de ese legado, y la proyección futura del CBM en la investigación biomédica española.
La figura de Severo Ochoa representa como ninguna la confluencia entre la investigación científica de excelencia y el compromiso con el desarrollo institucional de la ciencia en España. Su carrera, desarrollada principalmente en Estados Unidos tras la Guerra Civil, alcanzó su punto culminante con la concesión del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1959, por el descubrimiento de los mecanismos enzimáticos de síntesis del ácido ribonucleico (ARN). Su regreso a España en los años setenta simbolizó el retorno del talento científico y la voluntad de crear estructuras nuevas y duraderas para la investigación del país. De esta visión nació, en 1975, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), y tras cincuenta años de existencia, el CBM se ha consolidado como un referente nacional e internacional en investigación biomédica.
Contexto científico: de la bioquímica enzimática a la biología molecular
Durante su estancia en la New York University School of Medicine, Ochoa lideró una serie de estudios que transformaron la comprensión del metabolismo de los ácidos nucleicos. En 1955, junto a Marianne Grunberg-Manago, describió la polinucleótido fosforilasa, una enzima bacteriana capaz de sintetizar polirribonucleótidos a partir de nucleósidos difosfato. Este descubrimiento, más allá de su importancia bioquímica, fue clave para poder avanzar en el desarrollo de experimentos que llevaron a descifrar el código genético. Después, Marshall Nirenberg y Heinrich Matthaei (1961) usaron el sistema enzimático del laboratorio de Ochoa para demostrar la correspondencia entre los tripletes de bases y los aminoácidos, lo que representó un paso muy importante en la historia de la biología molecular. Con ello, Ochoa contribuyó a la formulación del dogma central de la biología molecular, que explica cómo la información genética fluye desde el ADN al ARN, y de este a las proteínas.
El regreso a España y la creación del CBM
Tras su jubilación en la Universidad de Nueva York, Severo Ochoa regresó a España con un propósito: contribuir a la consolidación de un sistema científico moderno, estable y competitivo. Su visión era que el progreso científico debía sustentarse en instituciones sólidas, con recursos sostenidos y vocación internacional. Esa idea se concretó en 1975 con la fundación del CBM en el campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El proyecto fue posible gracias a la colaboración entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la UAM, un modelo institucional mixto que permitió combinar docencia universitaria e investigación avanzada.
El CBM como modelo de excelencia
Desde su fundación, el CBM ha reunido a investigadores formados en algunos de los laboratorios más prestigiosos del mundo. Pero lo que lo hace más especial es su enfoque interdisciplinario, su fuerte orientación hacia la formación y su compromiso tanto con la investigación básica como con la aplicada. Su producción científica abarca campos como la expresión génica, la neurobiología molecular, la biología estructural, la virología y la biomedicina experimental. El modelo organizativo CSIC-UAM ha servido de referencia para otros centros de investigación en España, y el CBM ha formado a generaciones de investigadores que hoy ocupan posiciones de liderazgo en instituciones nacionales e internacionales, perpetuando la huella de Ochoa.
Desde mi llegada al CBM en 1982 para hacer la tesis doctoral con Margarita Salas, discípula de Ochoa, y posteriormente como profesor titular de la UAM, científico del CSIC y emprendedor en biotecnología, he sido partícipe y testigo de excepción de la evolución científica del CBM. Cuarenta y tres años de carrera científica que han consolidado en mí un profundo orgullo de pertenencia al CBM, de ser parte del legado científico de Severo Ochoa, de ser un «Margarito», y de ser patrono de la Fundación Margarita Salas, y de la Fundación Carmen y Severo Ochoa. Soy muy consciente de que el legado de Ochoa trasciende el descubrimiento de la polinucleótido fosforilasa o la obtención del Nobel, ya que su verdadero impacto reside en haber sembrado una cultura científica moderna en España: abierta, rigurosa y colaborativa. El Centro de Biología Molecular Severo Ochoa es, medio siglo después, la expresión viva de esa visión.
Para leer más
- Grunberg-Manago M, Ortiz PJ, Ochoa S. Enzymatic synthesis and breakdown of polynucleotides: Polynucleotide phosphorylase. Journal of American Chemical Society. 77 (1955) 3165–3166. doi:10.1021/ja01616a093
- Ochoa S, Mii S. Studies on polynucleotides synthesized by polynucleotide phosphorylase. IV. P³²-labeled ribonucleic acid. Journal of Biological Chemistry 234 (1959) 1208–1212. PMID:13654349
- Ochoa S. Nobel Lecture: Polynucleotide Phosphorylase and the Synthesis of RNA. 1959. Disponible en: https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1959/ochoa/lecture
- SEBBM. Severo Ochoa (biografía destacada). Disponible en: https://sebbm.es