Severo Ochoa fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 1959, por su descubrimiento de la polinucléotido fosforilasa, una enzima con la que fue capaz de sintetizar ARN por primera vez en un tubo de ensayo. En todo momento, y aunque había elegido la ciudadanía norteamericana, Ochoa seguía identificándose como español y asturiano, lo cual explica que se marcara un objetivo prioritario: ayudar a nuestro país a salir del letargo científico en el que estaba sumido y pudiera alcanzar el nivel científico de los países europeos del entorno. Y predicó con el ejemplo, ya que desempeñó un papel decisivo en el desarrollo de la Bioquímica y Biología Molecular en España.
Severo Ochoa ejerció una influencia directa sobre los numerosos discípulos españoles que acogió y formó en su laboratorio de los Estados Unidos, entre los que se encontraban: Santiago Grisolía, Margarita Salas, Eladio Viñuela, Antonio Sillero, César Nombela y César de Haro; pero también influyó, indirectamente, sobre otros científicos españoles ilustres como Alberto Sols, Antonio García Bellido, Julio R. Villanueva y Manuel Losada.
Creación de la SEB
En verano de 1961, en Santander, Severo Ochoa se reunió con la comunidad científica española y estimuló la creación de la Sociedad Española de Bioquímica (SEB), algo que se produjo en 1963, durante la celebración de la 2ª Reunión de los bioquímicos españoles, en Santiago de Compostela. En 1964, la SEB fue miembro de pleno derecho y socio fundador de la Federación Europea de Sociedades de Bioquímica (FEBS), y Severo Ochoa jugó un papel relevante para que se organizara, en Madrid, el VI Congreso de la FEBS, en 1969. A dicho Congreso asistieron como invitados los siguientes Premios Nobel: Ernst B. Chain, Carl F. Cori, Sir Hans A. Krebs, Fritz Lipmann, Feodor Lynen, Severo Ochoa, Frederick Sanger y Hugo Theorell. Este acontecimiento significó la puesta de largo de la bioquímica española en el ámbito internacional.
Creación del CBM
El proyecto de creación del CBM despega en 1971. Se habilitan unos terrenos en la zona norte de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) para construir un nuevo edificio de investigación. Aquí, deseo recuperar un escrito del doctor Ochoa rememorando los comienzos de este proyecto. Dado su elevado valor histórico, permítanme recoger un fragmento de dicho documento:
«La iniciativa primera fue del ministro Villar Palasí. Al proyectar la fundación de la UAM, me ofreció la cátedra de Bioquímica. Le respondí que para dar clases estaba algo viejo. Pero si algo podía decidirme a regresar a España, esto sería la creación de un Centro de Biología Molecular (CBM) que reuniera las condiciones físicas y ambientales necesarias para el cultivo eficaz de esta ciencia. Se formó un Patronato y un Comité Científico y se comenzó a trabajar en el proyecto. Cuando éste estaba avanzado y se había adquirido ya material científico con Fondos de la Cooperación Técnica con los Estados Unidos, cesó Villar Palasí en el Ministerio de Educación, en 1973, y su sucesor paralizó las obras. Yo, que me había jubilado en la Universidad de Nueva York, tuve la suerte de incorporarme al Instituto Roche de Biología Molecular (RIMB), con lo cual retrasé mi regreso a España, debido a que el proyecto del CBM no había llegado a cristalizar. Con el posterior nombramiento de Cruz Martínez Esteruelas, ministro de Educación, y de Federico Mayor, subsecretario del ministerio, el proyecto se recuperó, aunque con unos medios económicos muy mermados, por lo que la idea inicial de construir un centro de investigación inspirado en el que la empresa farmacéutica Hoffmann-La Roche había creado en Nutley, New Jersey, en 1969, no pudo ser, y el CBM se instaló definitivamente en los locales de la Facultad de Ciencias de la UAM»

Severo Ochoa y César de Haro, RIMB, (1978).
A finales de septiembre de 1975, con ocasión de un homenaje de admiración y afecto que le tributaron sus discípulos, colegas y amigos al cumplirse el setenta cumpleaños de Severo Ochoa, se celebró el International Symposium on Enzymatic Mechanisms in Biosynthesis and Cell Fuction en las universidades de Madrid y Barcelona. Participaron hasta diez Premios Nobel: Bloch, Cori, Chain, Khorana, Krebs, Leloir, Lipmann, Lynen, Ochoa, y Theorell. Salvador Dalí se sumó al homenaje con un cuadro para la portada del libro Reflections on Biochemistry, que los participantes en el simposio le dedicaron. La obra del genial pintor catalán aparece acompañada de un texto explicativo del autor que empieza diciendo: «Dios no juega a los dados, escribió Albert Einstein mucho antes de la escalera de ADN, cuyos peldaños recorren los ángeles en el sueño de Jacob que yo tuve la noche antes de dibujar esto para Severo Ochoa; estos ángeles simbolizan los mensajeros del código genético, o las moléculas de polinucleótidos sintetizados por primera vez en el laboratorio de Severo Ochoa». En el acto, celebrado en Madrid con la presidencia de los príncipes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, se presentaron los primeros tres volúmenes de los Trabajos reunidos de Severo Ochoa (1928-1975).
Además, coincidiendo con esa celebración, don Juan Carlos y doña Sofía inauguraron oficialmente el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), en la UAM. En aquel momento, sólo estaban ocupados los laboratorios de Federico Mayor Zaragoza y de Antonio García Bellido, estando el resto en obras. David Vázquez y su equipo, y Eladio Viñuela y el suyo, se instalaron dos años después, en septiembre de 1977, una vez finalizadas las obras del edificio remodelado. El CBM quedó finalmente constituido por el Instituto de Bioquímica de Macromoléculas del CSIC, que dirigía David Vázquez; por el Instituto de Biología del Desarrollo del CSIC, que dirigía Eladio Viñuela; por el Instituto de Biología Molecular de la UAM, que dirigía Federico Mayor Zaragoza; y por la Sección de Genética del Desarrollo del CSIC, dirigida por Antonio García Bellido. Severo Ochoa presidía el Comité de Dirección, que supervisaba la actividad científica del CBM. Desde el principio, la dirección del CBM fue rotatoria, siendo su primer director Federico Mayor Zaragoza, y posteriormente Eladio Viñuela, Antonio García Bellido y David Vázquez, quienes formaban la Junta de Dirección del CBM, junto con Javier Corral, que era el jefe del Departamento Técnico. Desde el principio, el doctor Ochoa tuvo un laboratorio en el CBM para su grupo de investigación. El CBM se creó como un centro mixto del CSIC y de la UAM, sin precedentes en aquel momento y por tanto, como dijo Federico Mayor Zaragoza, «inventado jurídicamente». Una constante ha guiado, sin concesiones, los pasos del CBM desde sus comienzos: la excelencia científica.
La plantilla inicial de CBM era de 150 personas, de los cuales 110 eran investigadores, ayudantes de investigación y becarios, y 40 constituían el Departamento Técnico. Este departamento, encargado del mantenimiento de los Servicios y de la infraestructura e instrumental científico, fue uno de los grandes aciertos organizativos del CBM. Años más tarde, sirvió de ejemplo a seguir por otros centros de investigación en España.
Recuerdos personales
A Severo Ochoa le conocí personalmente en 1975, acompañado por su esposa doña Carmen, durante la celebración del VI Congreso de la SEB, en Sevilla. En aquellos momentos, el doctor Ochoa ya me había aceptado para que me incorporara a su laboratorio del Instituto Roche de Biología Molecular (RIMB, por sus siglas en inglés), en Nutley, New Jersey, como becario postdoctoral, a comienzos de 1976, gracias a la mediación del profesor Julio R. Villanueva, jefe del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca, donde estaba realizando mi tesis doctoral. Así, el 8 de enero de 1976 crucé el Atlántico rumbo a los laboratorios de investigación básica, que la compañía farmacéutica Hoffmann-La Roche tenía en los EE.UU.
Desde el principio, el trato de Severo Ochoa con sus discípulos era muy cercano; así, su despacho estaba siempre abierto, y diariamente venía a buscarnos al mediodía para ir a comer juntos, a los comedores de la compañía farmacéutica. Allí se hablaba de experimentos y de muchas otras cosas. Cuando, a media tarde, regresaba a su casa de Nueva York, se despedía con un «Good night», excepto los viernes, que decía: «See you tomorrow». Efectivamente, a diferencia de los demás jefes, Severo Ochoa también iba a trabajar al laboratorio los sábados. Comoquiera que el comedor de diario se encontraba cerrado, solíamos comer en un ambiente más íntimo, en un restaurante cercano al Instituto. Durante esas comidas, más relajadas, me hablaba muchas veces del CBM, particularmente cuando regresaba de alguna estancia en Madrid. Estaba muy ilusionado con el proyecto; tanto, que en algún momento manifestó: «Me enorgullece decir que el Centro de Biología Molecular fue mi sueño». «Gracias al CBM, a sus científicos y a todo su personal, ya no se puede decir que no existe investigación en España».

Laboratorio de Severo Ochoa. CBM, (1992).
Mi estancia en los laboratorios del RIMB se prolongó durante tres años, con un final inesperado. Nuestras contribuciones al avance científico merecieron la invitación de los editores del Annual Review of Biochemistry al doctor Ochoa, para que escribiera un trabajo de revisión. Severo Ochoa me demostró su generosidad al ofrecerme que le ayudara en esa tarea y compartiera con él la autoría de dicho trabajo. Mi regreso a España, en enero de 1979, fue posible también gracias a Severo Ochoa, que me brindó un puesto en su laboratorio del CBM, y a Eladio Viñuela, que me ofreció una plaza de profesor contratado de la UAM. En esos difíciles comienzos, en los que había que echar a andar un proyecto de investigación, siempre conté con su ayuda y dirección. También fueron importantes los excelentes estudiantes que iniciaron su carrera científica en nuestro grupo, desde Antonio García de Herreros, el primero, hasta Raúl Méndez y Fernando Peláez, entre otros. Mi relación profesional y personal con Severo Ochoa se fue estrechando cada día más, sobre todo durante sus cada vez más dilatadas visitas al CBM, donde seguía directamente los progresos científicos del laboratorio.
Severo Ochoa regresó definitivamente a España tras cumplir los ochenta años y se incorporó plenamente al CBM hasta su fallecimiento. Sobre su regreso, el doctor Ochoa, en algún momento manifestó: «La existencia del CBM y la presencia de mis discípulos me ayudaron a tomar la decisión de regresar a España al cumplir los ochenta años». A los pocos meses, concretamente, el 5 de mayo de 1986, se produjo un suceso terrible que cambió su vida: el fallecimiento de su esposa doña Carmen. Desde entonces, decidió no volver a firmar un trabajo original que saliera de nuestro grupo de investigación, cerrando así una carrera científica que comenzó en 1927 y acabó en 1986, siendo recopiladas sus últimas contribuciones científicas en el cuarto volumen de Trabajos reunidos de Severo Ochoa (1975-1986). El triste acontecimiento que representó la ausencia de su esposa no le apartó de su firme y temprano compromiso de ayudar a que España alcanzara los niveles científicos de las naciones más avanzadas. Así procuró, por todos los medios que tuvo a su alcance, despertar las conciencias de la sociedad española y de sus gobernantes, para que valoraran justamente lo que representaba la investigación científica en el bienestar de un país. Su preocupación e interés por que España alcanzara un nivel científico de vanguardia, se concretaron en la respuesta al diario madrileño ABC, que dentro de un cuestionario que debía rellenar personalmente, le preguntó cuál sería su sueño dorado, a lo que respondió de su puño y letra: «Que España posea ciencia y tecnología propias».
La figura de Severo Ochoa no solo marcó mi carrera científica, sino que también dejó una huella imborrable en la historia de la investigación en España. Su legado sigue vivo en cada laboratorio que apuesta por la excelencia y el conocimiento.
Para leer más
- Kornberg A, et al. (eds.) Reflections on Biochemistry, Nueva York, Pergamon Press (1975)
- de Haro C, de Herreros A G y Ochoa S. Proc. Nat. Acad. Sci. USA, 83 (1986) 6711-6715
- Ochoa S. Escritos. Madrid, CSIC, (1999)
- Ochoa S. Presentación, Memoria 1989-90, Madrid, CBMSO, CSIC-UAM
- Ochoa S y de Haro C. Annual Review of Biochemistry, 48 (1979) 549-580
- Sols A y Estévez C (eds.) Trabajos reunidos de Severo Ochoa (1928-1975), MEC (1975)
- Sols A y Grisolía S (eds.), Trabajos reunidos de Severo Ochoa (1975-1986), Fdon. Colegio Libre de Eméritos Universitarios (1987)