La estela del CBM

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El Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM) ha cumplido el mes de septiembre de 2025 cincuenta años de travesía. Este aniversario es buen momento para evocar esta trayectoria y renovar compromisos y planes de futuro. Creo que puede afirmarse que durante este periodo el CBM ha abierto nuevos horizontes y dejado una estela relevante en el panorama de la investigación en nuestro país.

La creación del CBM, nacido bajo el impulso y la inspiración de Don Severo Ochoa, tuvo la virtud de aunar perspectivas y capacidades diferentes en un empeño común. En efecto, sus fundadores fueron científicos destacados provenientes de distintos campos de la bioquímica y la biología molecular (Eladio Viñuela y Margarita Salas, virología y genética molecular; David Vázquez, antibióticos y síntesis de proteínas; Federico Mayor Zaragoza, metabolismo y bioquímica perinatal; Antonio García Bellido, biología del desarrollo), lo que supuso desde el principio un enriquecedor entorno multidisciplinar. Además, los fundadores se atrevieron a diseñar un nuevo concepto de centro mixto, reuniendo a dos instituciones con culturas distintas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Esta imbricación con la Universidad facilitó la muy relevante dimensión docente y de formación de nuevas generaciones de investigadores, que ha caracterizado al CBM y que ha sido y es una de sus señas de identidad. Otro aspecto pionero del CBM fue contar con un departamento técnico (dirigido inicialmente por Javier Corral), que permitía contar con personal de apoyo altamente cualificado y el acceso a servicios y plataformas científicas de alto nivel. Y también el CBM abrió nuevas sendas en la conexión entre ciencia y sociedad, impulsando sociedades científicas, políticas públicas, relaciones con fundaciones privadas (como la Fundación Ramón Areces, que ha prestado durante muchos años y presta al centro un importante apoyo institucional), e iniciativas de transferencia de conocimiento para el progreso de la sociedad.

Creo que estas formas de mestizaje, de congregar personas e instituciones, con fórmulas pioneras, a veces heterodoxas, han sido importantes para que el CBM haya dejado una impronta duradera y una estela reconocible en los distintos ámbitos mencionados. Desde luego en el terreno de los avances científicos, gracias a las escuelas de discípulos formadas inicialmente en torno a los fundadores, con investigadores e investigadoras brillantes, que abrieron sus propias líneas de trabajo y formaron a su vez a nuevas generaciones de estudiantes. Durante todo este tiempo, el carácter multidisciplinar del CBM permitió también atraer talento de otras instituciones, que le enriquecieron conceptual y metodológicamente. La investigación desarrollada en el CBM ha tenido también una dimensión importante de transferencia de conocimiento, como demuestran patentes de amplia repercusión o el impulso a la detección temprana y prevención de enfermedades genéticas y metabólicas neonatales, en estrecha relación con el Centro de Diagnóstico de Enfermedades Moleculares (CEDEM).

La estela del CBM se ha manifestado también en sociedades científicas, como la SEBBM, donde múltiples miembros del CBM han participado con distintas responsabilidades en sus juntas directivas y en la organización de congresos; en las Reales Academias (incluyendo la Presidencia del Instituto de España), en academias y sociedades internacionales, en premios y reconocimientos de alto prestigio (Príncipe de Asturias, L’Oreal, premios nacionales y patrocinados por diversas fundaciones, doctorados honoris causa), en la presencia de sus miembros o alumni en la política educativa y científica nacional e internacional (director general de la UNESCO, ministro de Educación y de Ciencia, ministra de Ciencia, y otros puestos de relieve). También el CBM, gracias a la figura de Margarita Salas, ha sido referencia y estímulo para impulsar el protagonismo de las mujeres científicas y las iniciativas de igualdad.

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IV Congreso de la SEB, Granada 1967. De izquierda a derecha:  Luis Federico Leloir, Federico Mayor Zaragoza, Severo Ochoa y Carl F. Cori.

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IV Congreso de la SEB, Granada 1967/ Doctorado Honoris Causa Severo Ochoa y Federico Mayor Zaragoza.

Como he referido, uno de los aspectos más destacados del CBM ha sido la capacidad formativa, el saber atraer y generar talento. Muchas de las personas que realizaron en el CBM su tesis doctoral o su periodo postdoctoral han tenido o tienen hoy un papel de liderazgo en numerosas Universidades, centros de investigación o empresas a nivel nacional e internacional, como se ha puesto de manifiesto en la sesión dedicada a la «escuela del CBM» en los recientes actos conmemorativos del 50nario.

Con este bagaje, el CBM se enfrenta ahora al futuro, en el que la ciencia y la sociedad en su conjunto afrontan retos complejos que requieren aunar conocimiento, rigor ético y determinación para actuar.

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De izquierda a derecha: Severo Ochoa, Javier Corral y Eladio Viñuela.

En el libro publicado con ocasión del 25 aniversario de nuestro centro, escribía Federico Mayor Zaragoza unas palabras que siguen plenamente vigentes: «A todos sin excepción –los que realizan tareas científicas, técnicas o administrativas- debemos expresar reconocimiento y aprecio por la labor realizada. Y dedicarnos con renovado impulso al gran desafío: el futuro. El pasado podemos tan sólo describirlo. El devenir del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa será el resultado de la dedicación, tesón e imaginación de quienes hoy y en los años venideros sigan empeñados en la conquista del conocimiento para la gran empresa común: prevenir o paliar el sufrimiento humano».

El CBM, orgulloso de su pasado, mira hoy al porvenir, desde la fortaleza de su presente (reforzado por la concesión del sello de excelencia Severo Ochoa) y, sobre todo, desde la confianza en la capacidad y el entusiasmo de las nuevas generaciones de investigadoras e investigadores dispuestos a tomar el relevo.

(Esta contribución será la base del prólogo del autor al libro sobre los 50 años del CBM de próxima publicación).

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Inauguración del nuevo edificio del Centro de Biología Molecular: Federico Mayor Menéndez, Margarita Salas y Federico Mayor Zaragoza.
Referencia del artículo
Mayor Menéndez F. 2025. La estela del CBM. SEBBM 227
https://doi.org/10.18567/sebbmrev_227.202512.dc5