De la suma de talentos a una voz colectiva: el papel de SOMMa en la transformación del sistema científico español

SOMMa nació en 2017 para convertir la excelencia científica dispersa de los centros Severo Ochoa y unidades María de Maeztu en una voz colectiva capaz de influir en la política científica española. La alianza agrupa a unos 14.000 investigadores y actúa como interlocutor con gobiernos y agencias financiadoras. Su papel es fundamental a la hora de promover mejoras en la gestión, atracción de talento, transferencia, ciencia abierta y simplificación administrativa y su impacto se percibe más en el cambio cultural y estratégico del debate público que en los indicadores cuantitativos.

La ciencia española ha convivido con una paradoja persistente durante décadas: producir investigación de altísimo nivel en múltiples disciplinas y, al mismo tiempo, carecer de estructuras suficientemente fuertes para proyectar esa excelencia de forma coordinada, influyente y sostenida en el tiempo.

En ese contexto surgió SOMMa, la Alianza de Centros Severo Ochoa y Unidades María de Maeztu, una iniciativa singular que no responde al modelo clásico de institución científica, pero que se ha convertido con el tiempo en uno de los actores más relevantes del ecosistema investigador español contemporáneo y que tiene un objetivo muy claro y definido: trabajar para articular, reforzar y vertebrar el sistema español de ciencia de excelencia.

SOMMa no es un centro, ni una agencia financiadora, ni una fundación al uso. Es, ante todo, una alianza estratégica de la excelencia, una plataforma colectiva creada para fortalecer y representar a los centros y unidades de investigación más competitivos del país. Su importancia no reside solo en quiénes la forman, sino en por qué deciden organizarse juntos y qué papel aspiran a desempeñar en la transformación del sistema científico.

Evaluar el impacto de SOMMa no se limita a contabilizar publicaciones o proyectos, aunque estos indicadores son notables. Su influencia se percibe, sobre todo, en la manera en que ha cambiado la conversación sobre la ciencia en España.

La existencia de una voz colectiva de la excelencia ha introducido mayor profundidad en el debate público: se habla más de estrategias institucionales, de evaluación cualitativa, de liderazgo científico y de impacto a largo plazo.

Además, SOMMa ha contribuido a normalizar la idea de que la cooperación entre centros no debilita la competitividad, sino que la refuerza. En un sistema históricamente fragmentado, este cambio cultural es especialmente relevante.

Para entender qué es SOMMa hay que retroceder más de una década, hasta la creación de los programas Severo Ochoa y María de Maeztu. Estas acreditaciones, impulsadas por la administración española para identificar y financiar centros de investigación de excelencia internacional, introdujeron un cambio sustancial en la manera de evaluar la ciencia: se pasaba de analizar proyectos aislados a valorar estrategias científicas institucionales, liderazgo, impacto y visión a medio y largo plazo.

Los centros y unidades que obtuvieron estas distinciones compartían rasgos comunes: alta competitividad internacional, atracción de talento extranjero, fuerte producción científica y una gobernanza orientada a estándares globales. Sin embargo, durante los primeros años, estos nodos de excelencia operaban de manera relativamente aislada entre sí, conectados solo de forma informal.

La creación de SOMMa en 2017 responde precisamente a la necesidad de convertir esa suma de excelencias individuales en una fuerza colectiva. La alianza nació como un espacio de cooperación, pero también como un instrumento político en el mejor sentido del término: un actor capaz de dialogar con administraciones, influir en debates estratégicos y proyectar una imagen coherente de la ciencia de alto nivel que se hace en España.

Antonio Molina, su actual presidente, director científico del programa Severo Ochoa del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, UPM-INIA/CSIC), nos explica con detalle con qué finalidad nació SOMMa y qué asuntos concretos de política científica han cambiado en España gracias a la interlocución que ejerce esta alianza:  «La alianza SOMMa nació con el objetivo de agrupar a Centros de Excelencia Severo Ochoa y Unidades de Excelencia María de Maeztu muy diferentes (actualmente son 70, 24 de Ciencias de la Vida, 7 de Ciencias Sociales y Humanidades y 39 de Matemáticas, Ciencias Experimentales e Ingeniería). Estos centros de disciplinas tan distintas -continúa- tienen el objetivo común de hacer ciencia de excelencia e innovación de vanguardia, pero sus necesidades para alcanzar este objetivo son muy diversas. Tienen marcos legales muy diferentes (centros mixtos, fundaciones, centros de universidades, centros del CSIC, de las comunidades autónomas, etc.) y estructuras administrativas y organizativas muy variadas. Esta diversidad permitió a SOMMa y a sus centros y unidades asociados analizar las mejores prácticas de funcionamiento en la gestión de la I+D, de atracción de talento, de financiación, etc.».

Por este motivo, SOMMa creó cinco grupos de trabajo (Gerencia; Gestión de Proyectos; Transferencia del Conocimiento e Innovación; Equidad, Inclusión y Diversidad; y Ciencia Abierta) integrados por personal de los diferentes centros y unidades. Estos grupos de trabajo analizan todos los aspectos de la gestión de la ciencia y las mejores prácticas, y a partir de este análisis se elaboran propuestas de mejora del sistema en todos los ámbitos que se trasladan a los políticos, las administraciones y las agencias financiadoras de la I+D de España, para tratar entre todos de mejorar el SECTI (Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación) y así hacerlo más eficiente y atractivo para el talento nacional e internacional.

«La alianza pretende ejercer un efecto tractor sobre la sociedad y el sistema científico, promoviendo la atracción y formación de talento investigador, la transferencia de conocimiento, la innovación y la creación de valor. Asimismo, pretende reforzar el diálogo con la sociedad y con los ámbitos de decisión política, fomentando políticas basadas en la evidencia científica y contribuyendo al reconocimiento del papel estratégico de la investigación de excelencia y el conocimiento científico en el desarrollo social, cultural y económico de España», añade.

Pero para entender todo esto mejor es muy interesante convertirlo en cifras: SOMMa agrupa a unos 14.000 investigadores/investigadoras que publican unos 13.000 artículos anualmente. En 2024 se defendieron más de 900 tesis doctorales y más de 1.800 trabajos de fin de master y de grado. Actualmente, 35 centros tienen la distinción Severo Ochoa (la primera convocatoria abierta fue en 2011) y 29 unidades, la distinción María de Maeztu (la primera convocatoria abierta fue en 2014). Se han llevado a cabo más de 2.200 nuevas contrataciones de investigadores/personal de gestión y más de 270 solicitudes/registros de Propiedad Intelectual (patentes, software, etc.) en 2024, y se han creado más de 120 empresas spin-off en los últimos años, 19 de ellas solo en 2024.

«En estos años de existencia de la alianza, consideramos que nuestra interlocución con todos los Gobiernos (nacional o de Comunidades Autónomas) y con los gestores de las agencias financiadoras (Agencia Estatal de Investigación, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y de las Comunidades Autónomas) ha sido excelente, y esto creemos ha contribuido a mejorar algunos temas concretos del funcionamiento y gestión de la ciencia y la innovación en España», explica Molina. Y detalla cómo son los niveles de interlocución: «A nivel normativo/legal SOMMa elaboró un conjunto de enmiendas en 2019 para que se incluyeran en los Presupuestos Generales del Estado, pero al final se incluyeron en el Real Decreto-ley 36/2020 de 30 de diciembre de 2020. Algunas de estas propuestas, que se aceptaron por el Legislativo, han mejorado la gestión de proyectos de investigación, la estabilidad de los convenios en el caso de centros/institutos mixtos de I+D y otros aspectos muy importantes relacionados con la gestión del personal dedicado a la I+D en el sector público. Sin embargo, seguimos necesitando cambios importantes en determinadas normativas que no hemos llegado a conseguir que se realicen y son enmiendas de modificación de la legislación vigente que consideramos pendientes de implementar».

El segundo nivel de interlocución que tiene SOMMa se lleva a cabo con las agencias financiadoras (Agencia Estatal de Investigación, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial o con las Comunidades Autónomas) a las que se les han aportado propuestas para mejorar las órdenes de bases y características de las convocatorias de I+D, así como propuestas de simplificación administrativa.

«Creo que nuestro impacto en este segundo nivel ha sido mayor, y estamos muy orgullosos de ello y de la receptividad hacia nuestras propuestas. Por el contrario, las sugerencias que SOMMa ha trasladado, en fase de audiencia pública, para contribuir a mejorar los borradores de reformas legales importantes para la I+D en España, como la reforma laboral, la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, la Ley Orgánica del Sistema Universitario, etc. no se han considerado en muchos de los casos. Nuestro objetivo es poner la ciencia y la innovación en el centro de las prioridades del país a corto y largo plazo y para ello se necesita un mayor compromiso político-social y, sobre todo, no caer en la complacencia», explica Antonio Molina.

En la última convocatoria 2024, los centros acreditados como Severo Ochoa recibirán 4,5 millones de euros y las unidades María de Maeztu, de menor tamaño, 2,25 millones, ambos en un periodo de cuatro años. Entre los primeros están el Institut de Física d’Altes Energies (IFAE), el Institut Català d’Investigació Química (ICIQ), el Barcelona School of Economics (BSE) o el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) hasta completar una lista de nueve centros. Por otro lado, la distinción como Unidades de Excelencia María de Maeztu ha sido concedida a ocho unidades, entre ellas el Departamento de Medicina y Ciencias de la Vida (MELIS) de la Universidad Pompeu Fabra, el Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CIMUS) de la Universidad de Santiago de Compostela o el Instituto de Ciencia Molecular (ICMOL) de la Universidad de Valencia.

Figura 1
Acto de entrega de acreditaciones a centros «Severo Ochoa» y unidades «María de Maeztu» 2024. Aula Magna del Edificio Paraninfo, Zaragoza, 16 de julio de 2025.

La alianza reúne centros de disciplinas diferentes: biomedicina, física, matemáticas, ciencias sociales y humanidades. Tal vez eso podría hacer pensar que gestionarlas para generar agendas comunes sin diluir las prioridades específicas de cada área puede ser una dificultad para SOMMa. «SOMMa no puede dar indicaciones de qué tipo de áreas son las prioritarias para la inversión en I+D. Esto se establece en la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027, a la que haremos nuestras aportaciones cuando se abra la fase de audiencia pública. Tampoco damos indicaciones sobre convocatorias específicas, que por desgracia se deciden por cuestiones políticas la mayoría de las veces. En el caso de los fondos Next-Generation y sus diferentes instrumentos y convocatorias no se ha dado la posibilidad de proporcionar opinión. La agenda común de los miembros de SOMMa es promover e implementar mejoras de la I+D en España y que estas mejoras beneficien a todas las disciplinas científicas y estructuras de investigación, independientemente de que sean de SOMMa o no», explica su presidente.

Sin embargo, sí que existen reformas regulatorias que Antonio Molina considera prioritarias a pesar de que haya obstáculos políticos que impidan su avance. Y en esto SOMMa tiene mucho que decir: «En el tema de la simplificación administrativa necesitamos que se implementen las reformas que se incluyeron en la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, y que hemos transmitido en un documento de propuestas recientemente al director de la Agencia Estatal de Investigación, José Manuel Fernández de Labastida. La principal simplificación del sistema de financiación de la I+D que necesita España es que esta financiación no se encuentre en el marco de la Ley de subvenciones ni bajo el paraguas de la Ley de Contratación del Sector Público. En otros países europeos la financiación de la I+D ya no está bajo el marco legal de subvenciones. Hay aspectos relevantes de simplificación que creemos son sencillos de implementar: por ejemplo, no entendemos que si se exige auditoria al finalizar un proyecto se le pidan también cientos de documentos a las administraciones gestoras de los mismos, y a los investigadores datos adicionales en los informes técnicos finales, lo que supone una gran carga de trabajo».

El asunto de la atracción de talento es capital para SOMMa y para el SECTI. Los centros/unidades de SOMMa son un foco de atracción de talento de nuevos grupos de investigación, ya que los fondos proporcionados por la ayuda a los centros de excelencia permiten una mejor financiación (incluida la cofinanciación de sus salarios) de los/las investigadores/as que se incorporan al sistema. SOMMa colabora activamente con las entidades financiadoras para tratar de mejorar la estrategia de atracción de talento a nivel global, no solo para los centros y unidades de excelencia, sino para todo el sistema.

Antonio Molina confirma que España es ahora muy atractiva para la incorporación tanto de investigadores jóvenes (que inician su grupo de investigación) como consolidados, pero este talento tiene que tener claro los pasos que hay que ir cumpliendo en el sistema español. «La Ley de la Ciencia ha clarificado aspectos de la carrera investigadora, pero el sistema español sigue teniendo un problema, con algunas excepciones, que es el carecer en la carrera del investigador de una figura real de Tenure-track (un modelo de carrera académica muy común en universidades y centros de investigación, sobre todo en EE. UU. y Europa, que ofrece a un investigador/a o profesor/a una ruta clara hacia un puesto permanente, tras un periodo de evaluación). Esta carencia genera incertidumbre. El principal problema de algunos de los programas de atracción de talento es que ocurre cuando se va acercando el final del contrato (contratos de 3 a 5 años), dado que al carecer de sistema Tenure-track los investigadores deben presentarse a un proceso de selección y nunca puedes proporcionar garantías de los plazos de estos procesos, que son muy largos. Aunque la Ley de Ciencia reserva un cupo de plazas para investigadores/as con certificado de excelencia R3, nos estamos encontrando con problemas de estabilización».

Como toda estructura emergente, SOMMa enfrenta desafíos. Mantener el equilibrio entre diversidad disciplinar y coherencia estratégica, evitar la autocomplacencia y seguir siendo relevante en un entorno cambiante son tareas complejas.

Además, su influencia dependerá en gran medida de su capacidad para seguir aportando valor real a sus miembros y para mantener una relación constructiva —pero crítica— con las políticas públicas de ciencia.

Sin embargo, su trayectoria hasta ahora sugiere que la alianza ha sabido ocupar un espacio necesario, articulando una visión de la ciencia basada en la excelencia, la cooperación y la responsabilidad social.

En un momento en que la ciencia se enfrenta a desafíos globales sin precedentes, iniciativas como SOMMa muestran que la excelencia no es solo una cuestión de resultados, sino también de organización, valores y visión colectiva.

La alianza no sustituye a las instituciones que la componen; las potencia. Y en esa lógica de cooperación estratégica reside, probablemente, una de las claves para el futuro de la investigación científica y la innovación de vanguardia en España.