¿Tercera revolución verde?

El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo provisional sobre las normas que regularán el uso de las Nuevas Técnicas Genómicas (NTG) en el sector agroalimentario para el cultivo y la comercialización de plantas modificadas con estas técnicas.

El año 2025 nos dio una noticia muy esperada en el ámbito de la biotecnología vegetal, la agricultura y la alimentación: el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo provisional, el 4 de diciembre, sobre las normas que regularán el uso de las Nuevas Técnicas Genómicas (NTG) en el sector agroalimentario para el cultivo y la comercialización de plantas modificadas con estas técnicas, su propiedad intelectual, patentes y licencias de explotación. Pero aún tendremos que esperar unos años hasta ver su aplicación. El reglamento acordado tiene que ser aprobado formalmente por el Consejo y el Parlamento Europeo a lo largo de 2026 y no entrará en vigor hasta 2028.

La práctica legislativa en la UE es lenta, la propuesta inicial se presentó el 5 de julio de 2023, pero las negociaciones se han alargado más de lo deseado. Un largo camino aún por recorrer para que sea efectivo.

La regulación de las NTG pretende garantizar un uso seguro, mejorar la competitividad en el sector y hacer frente a los retos que se presentan. Se alinea con los objetivos del Pacto Verde Europeo. Los nuevos materiales vegetales obtenidos con NTG habrán de ser más resilientes a las condiciones ambientales y climáticas adversas, como inundaciones, sequías, plagas o enfermedades, requerir menos fertilizantes y plaguicidas, y tener mejores características nutricionales y alimentarias. La nueva normativa llega después de muchos años de presión e intentos para convencer a la Comisión Europea de que los productos obtenidos mediante NTG -incluida la edición genética por CRISPR/Cas- no sean considerados de igual modo que los Organismos Modificados Genéticamente (OMG). La industria y la comunidad científica han presionado para revisar las normas comunitarias en este campo. España es uno de los países que más ha apoyado los cambios legislativos en el entorno europeo desde diferentes frentes.

Las NTG no existían en 2001 cuando la UE legisló los OMG, por ello la necesidad de regular de manera diferencial su uso. La nueva regulación plantea clasificar el material vegetal editado genéticamente en dos categorías: NTG de categoría 1 (equivalentes a los materiales no editados) y NTG de categoría 2 (con modificaciones genómicas más complejas sujetos al mismo régimen que los OMG actualmente). Para explicar en qué consisten las NTG, su potencial para la innovación en agricultura y su regulación, se ha puesto en marcha en España el proyecto nGENIA de asesoría científica, liderado por el Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG) y el MAPA.

¿Estamos ante una nueva revolución verde? En los años 40-70 del siglo XX, se produjo la llamada «Revolución verde» que aumentó la productividad de los cultivos con los avances tecnológicos que introdujeron las semillas de alto rendimiento -obtenidas con los programas de mejora genética clásica-, los fertilizantes y pesticidas, y los sistemas de riego optimizados. La «segunda revolución verde» introdujo a mediados de los años 90 del pasado siglo los OMG para paliar los efectos contaminantes de los pesticidas y la dependencia de los agroquímicos. Se pretendía virar hacia una agricultura más sostenible. Pero los beneficios fueron desiguales. Aunque la investigación en Europa ha estado a la vanguardia en este sector, la muy estricta regulación de la UE ha hecho que importemos semillas modificadas genéticamente cultivadas en EE.UU. y otros países con menor regulación. Actualmente, sólo está permitido cultivar en la UE (incluida España) el maíz modificado genéticamente MON810 o maíz Bt-, pero importamos maíz y soja, y en menor proporción colza, algodón, patata o remolacha azucarera, entre otros, para alimentación humana y animal.

Cada decisión sobre los OMG en la UE ha sido muy controvertida. La primera regulación de los OMG se aprobó en la UE en 2001, y en España en abril de 2003, después de intensos debates y negociaciones, y con fuerte oposición de asociaciones y consumidores; y el camino para aprobar el uso de las NTG en agroalimentación tampoco está siendo fácil.

¿Llegamos de nuevo tarde? Con el retraso se pierden oportunidades de desarrollo y competitividad. Algunos países ya están apostando por ello. En 2024, China autorizó trigo editado con CRISPR. En 2025, Chile dio luz verde al primer trigo editado en el continente americano, y Brasil ha lanzado los trámites para aprobar el primer eucalipto editado genéticamente con alto impacto productivo y ambiental. En EE.UU. y África también se están introduciendo plantas con NTG. La carrera está abierta, no ha hecho más que comenzar.

Este escenario contrasta con la mejor aceptación que tiene la aplicación de las terapias de edición genética en el ámbito de la salud. La técnica CRISPR ya se aplica en numerosos ensayos clínicos. La Agencia Europea del Medicamento autorizó, en 2024, la terapia Casgevy -basada en CRISPR- para tratar dos enfermedades hereditarias: la beta talasemia y la anemia de células falciformes; y las terapias avanzadas CAR-T para algunos tipos de cáncer han sido autorizadas por el Sistema Nacional de Salud en España.

La aprobación definitiva del uso de las NTG en agroalimentación en 2028 se ve lejos en el horizonte. Esperemos que no se dilate tanto para no seguir perdiendo oportunidades.

El final de año nos sorprendía con la muy triste noticia del fallecimiento de nuestro querido colaborador Ismael Gaona Pérez. En las páginas de esta revista le dedicamos una reseña glosando su trayectoria profesional y trabajo para la SEBBM.

También damos la bienvenida a nuestra socia Marina Lasa como coordinadora de la sección «Educación universitaria» y a la periodista Lola Delgado en las secciones «Entrevista» y «Política científica».