El pasado 29 de marzo de 2025 nos dejó el profesor Fermín Sánchez de Medina Contreras, Catedrático emérito del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Granada. Nació en Ubrique en una familia de, como se decía antaño, boticarios, ejerciendo su padre en Puerto Real (Cádiz). Estudió en el colegio de La Salle de Utrera, donde surgió su interés por la poesía, que mantuvo a lo largo de su vida. También comenzó a desarrollarse su pasión por la música (él se definía como un músico–bioquímico o bioquímico–músico). De esta época procede la famosa «Rosa de Cuba», una habanera que forma parte del repertorio de todas las tunas desde entonces.
Se desplazó a Granada en el curso 1957-58 para estudiar Farmacia, residiendo en el Colegio Mayor Isabel la Católica, donde colaboró en la fundación de la tuna. Posteriormente formó parte, junto con sus hermanos y algunos amigos, del grupo musical los Windys, que cosechó gran éxito y reconocimiento.
En 1963 llegó a la Universidad el Prof. D. Federico Mayor Zaragoza, quien llevó a lo largo de la siguiente década una labor investigadora y docente muy destacada. Fermín, su primer discípulo, se incorporó ese curso, seguido por Eduardo García Peregrín, Magdalena de Ugarte Pérez y María Flor Zafra Ortega. Fermín fue director del departamento en distintas etapas, así como Secretario (1973-1977) y Decano de la Facultad de Farmacia (1981-1985), con una labor muy vinculada a la elaboración de un plan de estudios acorde con la realidad de la profesión. También fue miembro y Presidente de la Academia Iberoamericana de Farmacia.
Sus primeros pasos en investigación se centraron en el ciclo del g-aminobutírico, vicario del ciclo de Krebs. Fermín fue secretario del IV Congreso de Bioquímica en 1967 en Granada, con asistencia de Severo Ochoa y otros Premios Nobel. Posteriormente (año 2000) fue presidente del Comité Organizador del XXIII Congreso de la SEBBM. Durante un año realizó una estancia de investigación en el CNRS de Marsella.
Fermín aplicó la técnica de perfusión hepática con circulación extracorpórea al estudio del papel del hígado y la influencia de las biguanidas en la regulación de la gluconeogénesis, además de la influencia del ejercicio en la gluconeogénesis hepática y renal en ratas, demostrando el papel relevante del riñón. Sus trabajos fueron muy reconocidos internacionalmente y fue invitado a un simposio de Bioquímica clínica en Reisensburg. Posteriormente cedió esta línea a sus colaboradores y comenzó a trabajar en bioquímica de la nutrición con el Dr. Ángel Gil, vinculado a la empresa PULEVA.
Desde 1981 a 1996 sus trabajos se centraron en evaluar el metabolismo proteico en los recién nacidos de bajo peso, por los que en 1983 recibió el Premio Nacional de Investigaciones Perinatológicas. Asimismo, contribuyó a evaluar los efectos de los nucleótidos libres de la leche humana en el metabolismo lipídico en los recién nacidos, que llevó en 1996 a incluir los nucleótidos en las fórmulas lácteas en la legislación europea y de EE.UU.
Organizó y participó en numerosos cursos de Formación Permanente en colegios profesionales, cooperativas, colegios mayores, etc., en los que siempre dejó patente su puesta al día en temas científicos, su amenidad y su facilidad para comunicar.
En suma, nos deja una persona extraordinaria, investigador notable y magnífico profesor, enormemente apreciado por sus compañeros, discípulos y alumnos, tanto de promociones pasadas como recientes.
Descanse en Paz.