El pasado 7 de julio nos dejó José Manuel García-Verdugo, catedrático emérito de Biología Celular de la Universitat de València, investigador excepcional y un referente internacional en el estudio de las células madre y la neurogénesis en vertebrados. Su pérdida deja un vacío irreparable en la comunidad científica, pero también un legado duradero que seguirá inspirando a generaciones de investigadores.
Nacido en Ceuta el 6 de noviembre de 1953, su trayectoria profesional se inició con la licenciatura en Ciencias Biológicas por la Universidad de la Laguna, donde conoció a Elia Cabrera, su compañera y madre de sus hijos, Carlos y Jorge. Fue doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona, donde describió la estructura de la corteza cerebral de lagartos. Ya en la Universitat de Valencia, primero como profesor titular y posteriormente como catedrático, describió la producción de nuevas neuronas en el cerebro adulto. Pronto, su investigación se expandió a otras especies incluyendo el ser humano. Junto con su colega y amigo Arturo Álvarez-Buylla, caracterizó, por primera vez en mamíferos, las células madre neurales, responsables de la neurogénesis adulta, describiéndolas como una subpoblación de astrocitos y estableciendo la organización de los nichos neurogénicos. Sin duda, sus hallazgos supusieron un antes y un después en la neurociencia moderna.
El Profesor García-Verdugo ha sido, además, pionero en el uso de la microscopía electrónica para desentrañar la ultraestructura de las células madre neurales, poniendo a punto metodologías novedosas que le han merecido un reconocimiento mundial. Sus avances cruciales sobre las rutas de migración neuronal en el cerebro humano en etapas postnatales tempranas han abierto nuevas perspectivas en el conocimiento del desarrollo cerebral. Su grupo en el Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva y en el CIBERNED ha sido referente en neurociencia morfológica. Fue también investigador principal en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) tras su inauguración, con el que mantuvo una vinculación desde entonces.
A lo largo de su brillante trayectoria ha recibido numerosos premios y distinciones, como: Premio Ramón y Cajal de la Sociedad Española de Neurología, Premio Diario Médico a la Investigación, Premio a Científicos Canarios en el Exterior. Fue Miembro de la Real Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Patrono del Hospital General de València y Miembro del Consejo Rector del CSIC. En septiembre recibió, a título póstumo, la Medalla de la Autonomía de Ceuta, su ciudad natal.
José Manuel García-Verdugo deja una escuela de pensamiento científico rigurosa, abierta y colaborativa; deja el ejemplo de una vida consagrada a entender uno de los mayores misterios de la biología: la capacidad del cerebro para generar nuevas neuronas. Su trabajo ha inspirado e inspirará nuevas líneas de investigación en neurorregeneración y medicina traslacional.
Su familia, sus amigos, sus colegas y sus discípulos recordamos no solo al brillante científico, sino también al hombre íntegro, al amigo leal y al maestro y compañero. Los que tuvimos el privilegio de aprender a su lado, le recordaremos como el hombre discreto y pacífico que siempre tuvo tiempo para atender a sus estudiantes e inculcarles su amor por la ciencia. Gracias, querido José Manuel, por tu ejemplo, por tu dedicación y por la huella imborrable que dejas en la ciencia y en quienes tuvimos la suerte de conocerte. Tu memoria vivirá en la obra que construiste y en las personas que formaste. Te echamos mucho de menos.