Hace unos días nos sorprendió la triste noticia del fallecimiento de Begoña Aguado Orea, socia ordinaria de la SEBBM desde 2009, Científica Titular del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM) en Madrid. La muerte de compañeros siempre nos sobrecoge, pero más aún si es repentina, inesperada y prematura. Y así ha sido con Begoña, quien destacaba por su vitalidad, siempre activa, buscando nuevos retos, sin miedo a afrontarlos y a introducir cambios en su vida profesional. En el CBM colideraba el grupo de investigación dedicado a la regulación de la expresión génica en Leishmania y ejercía de supervisora científica del Servicio de Genómica y Secuenciación Masiva (actualmente denominado Análisis e Integración de Datos –ómicos). Begoña también ejerció durante cuatro años como coordinadora científica de las Infraestructuras de Investigación e Innovación del Campus UAM+CSIC. El pasado mes de febrero asumió la responsabilidad como Vicerrectora de Investigación, Postgrado y Aprendizaje Permanente de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Desde junio 2023 ejercía de concejala del PSOE en San Sebastián de los Reyes.
Begoña Aguado desarrolló su carrera como investigadora en los campos de la biotecnología, la genómica y la innovación biomédica. Licenciada en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y doctora por la Universidad de Oxford, la investigadora consolidó su carrera en el Reino Unido durante 13 años, periodo en el que ejerció como investigadora principal del Medical Research Council (MRC) en Cambridge, especializándose en la secuenciación del genoma humano y de otras especies, implementando nuevas tecnologías. Tras su vuelta a España como investigadora Ramón y Cajal, primero en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB, CSIC) y después en el CBM, pasó a formar parte de la plantilla CSIC en el mismo, obteniendo en 2015 la plaza de Científico Titular. A destacar su papel durante la pandemia de la COVID-19, con el desarrollo de nuevas pruebas de diagnóstico molecular y el análisis de la variabilidad de los genomas virales, su implicación en la estrategia integral One Health, dada su pertenencia a la Plataforma Temática Interdisciplinar (PTI+) Salud Global del CSIC y su participación, junto con el grupo de su marido, Antonio Alcamí, también investigador en el CBM, en las expediciones a la Antártida, para caracterizar la biodiversidad viral y la presencia de virus de la gripe aviar de alta patogenicidad (H5N1).
Nos faltan palabras para definir la personalidad de Begoña; dedicación, compromiso, cercanía, generosidad, amabilidad, responsabilidad, pasión, fortaleza, cariño, calidad humana, energía, visión innovadora, entusiasmo… estas y muchas más hemos escuchado y leído estos días de sus compañeros de trabajo y amistades.
En lo personal, ella misma se declaraba ser defensora de los derechos de todas las personas, relataba su pasión por la montaña (Pirineos) y la naturaleza, su afición por cocinar y su adoración por la familia, su marido, su hija y su hijo.
Su pérdida deja un vacío inmenso en lo personal y en lo profesional. Su recuerdo permanecerá vivo en todos nosotros, en especial en aquellas personas con las que compartió su vida, aquellas a las que ayudó, enseñó, acompañó e inspiró.