Salidas profesionales

Entrevista a Yolanda Álvarez

"La gestión de proyectos es una salida potencial para cualquier bioquímico, y para ser un buen Project manager en este campo es fundamental conocer y comprender la ciencia subyacente."

P-. ¿Podría resumirnos brevemente su recorrido profesional?

R-. Estudié Bioquímica y Biología Molecular por vocación. Después de 15 años de carrera científica en diferentes universidades, he reorientado mi perfil hacia la gestión de proyectos, especializándome en consorcios europeos universidad-empresa. La experiencia de trabajar en el extranjero enriquece tremendamente a nivel personal y profesional, pero nunca debería ser una imposición.

P-. ¿Cuándo surgió su interés por la Bioquímica?

R-. Desde pequeña siempre me interesó entender cómo funcionaban los seres vivos. Por eso estudié Biología y me especialicé en Bioquímica y Biología Molecular. La biología molecular era mi llave para llegar lo más lejos posible en la comprensión de los procesos biológicos y de la vida.

Terminé la carrera en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en 1995, con buena media y colaborando desde 4º curso como aprendiz con un grupo de microbiología en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM).

Mientras esperaba a que apareciesen opciones de financiación para realizar un doctorado en la UAM, entré en contacto con el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular IV de la Facultad de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Allí empecé a trabajar bajo la dirección del Dr José Manuel Bautista en un proyecto de filogenia molecular, financiado y muy atractivo, que sería mi tesis doctoral.

P-. ¿Qué consejo daría a los alumnos que están estudiando hoy por hoy Bioquímica?

R-. De esta primera etapa, daría dos consejos a los estudiantes de bioquímica pensando en hacer doctorado: 1) que no trabajen indefinidamente por amor al arte: es fundamental encontrar financiación; y 2) que no elijan un tema cualquiera: la tesis será un proceso largo y a veces muy difícil. Necesitan un tema que despierte su curiosidad e interés.

P-. ¿Qué cree que es mejor: trabajar en España, o probar en el extranjero?

R-. Probar en el extranjero puede ser una experiencia muy positiva, siempre que no sea una imposición. Yo misma me marché a principios del 2000 al ZMNH (Zentrum für Molekulare Neurobiologie Hamburg), en el Hospital Universitario de Hamburgo, Alemania. Pensaba hacer un postdoc de 1 o 2 años trabajando en genética y biología del desarrollo del oído interno, con el Dr Thomas Schimmang. Me apetecía mucho probar la experiencia y sabía que era importante para mi carrera, pero mentiría si no digo que una razón de peso fue que mi chico también se marchaba allí.

Hubo momentos duros al principio, pero todo lo positivo compensó. A nivel científico, los medios y la consideración que se les brinda a los investigadores en Alemania (y en Irlanda) son inmensos comparados a España, donde incluso en los momentos de mayor bonanza la ciencia ha sido siempre la gran olvidada. A nivel personal, significó mucho más: independizarme (¡por fin! con 28 años…), grandes amigos que aún conservo, una aventura reveladora (¡hay tantas formas diferentes de preparar un café con leche….! Y yo toda la vida bebiendo el café de mi madre y el del bar de la esquina).

Después de Alemania estuve en Irlanda 6 magníficos años. En 2004 me uní al grupo del Dr Breandan Kennedy, en el Instituto Conway de Ciencias Biomoleculares y Biomédicas de la UCD (University College Dublin), para trabajar en genética y biología del desarrollo de la retina. Casi por casualidad (una discusión científica casual y un error al plantear un experimento), empecé a trabajar en el proyecto que más me ha apasionado (y me apasiona): vasculatura intraocular y búsqueda de terapias antiangiogénicas que eviten la formación de nuevos vasos sanguíneos (aplicables también a otras enfermedades como el cáncer).

Después de estos casi 11 años, recomiendo sin dudarlo la experiencia de vivir en el extranjero, pero siempre valorando y sopesando la situación personal de cada uno. He conocido a varias personas que trabajaban fuera de España por obligación, dejando atrás familia, parejas, hijos… Todos ellos vivían la experiencia como un exilio, mortificados y de una forma muy diferente a la mía.

P-. ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a la actividad que desarrolla actualmente?

R-. Volví a España en 2010. Acababa de nacer mi hijo y quería que creciese cerca de sus primos y abuelos. Aquella decisión, de la que no me arrepiento, cambió el rumbo de mi carrera profesional. Después de 2 años sabáticos (el 2º de ellos por obligación) y tras tocar fondo (cuando una bolsa de trabajo me envió una oferta buscando mujeres de entre 25 y 40 años, mínimo 1,70 de estatura y talla 38 para pasear a sus bebés vestidas a juego con los carritos que promocionaban), me decidí a aceptar la oferta loca de Breandan unos meses atrás. Formar un consorcio Internacional de Universidades-Empresas y buscar financiación Europea. Me propuso coordinar la aplicación y ser la gestora del proyecto si lo concedían. El primer intento no funcionó, pero en 2013 nació 3D-NET (Drug Discovery and Development of Novel Eye Therapeutics): un IAPP-FP7 (Industry Academia Partnerships and Pathways) de 1.7 millones de euros repartidos entre 5 entidades durante 4 años.

Desde entonces vivo entre Dublín y Valladolid, preparando informes, gestionando fondos, organizando conferencias y seminarios, mediando en conflictos, arreglando grandes problemas que se resuelven casi solos o problemillas que se convierten en problemones. Acaban de concedernos un nuevo proyecto: 3D NEO-NET, dentro del programa RISE-H2020 (Research and Innovation Staff Exchange) de 1 millón de euros con 7 países y 18 instituciones involucradas, ¡todo un reto!

P-. ¿Echa de menos el laboratorio?

R-. Me han preguntado muchas veces si no echo de menos el trabajo en el laboratorio. Mi respuesta sincera es no. Los proyectos que gestiono están basados en áreas que conozco muy bien. Participo activamente en el seguimiento y discusión de todos los resultados, así como en la toma de decisiones a nivel científico. Creo que la gestión de proyectos es una salida potencial para cualquier bioquímico, y que para ser un buen «Project manager» en este campo es fundamental conocer y comprender la ciencia subyacente.