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Entrevista a Auxiliadora Prieto

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Pensé por primera vez en ser científica cuando era adolescente y empecé a plantearme que quería dedicarme a algo que no fuera rutinario, y que, en lo posible, me ofreciera la oportunidad de encontrarme cada día con algo nuevo. Yo quería estudiar química o biología, que eran las asignaturas que más me gustaban porque me hacían entender cómo funcionaban los seres vivos. Estudié farmacia porque era la carrera que me permitía profundizar en ese área, a la vez que ejercer mi pragmatismo, desarrollando productos que pudieran ser útiles para la sociedad, ya que en esa época no existía todavía la carrera de biotecnología. Luego descubrí la microbiología, y ya lo tuve claro. Me enganché para toda la vida.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Al margen de la capacidad intelectual, un científico debe ser muy trabajador, con mucha ambición pero a la vez respetuoso con el trabajo de otros, tolerante, pragmático pero tenaz, optimista, intuitivo, creativo, paciente, y con mucha capacidad de relacionarse con los demás para poder colaborar con otros investigadores de forma multidisciplinar y ser capaz de transmitir los resultados de su trabajo. Lo difícil es cumplir todas estas características. Son los que yo llamo «mis héroes y heroínas científic@s».

P.- ¿Qué consejo  daría a los que ahora inician su carrera científica? 

R.- Creo que el mejor consejo que puedo dar es que no pongan límites a su carrera ni a su ambición. Cuando empezamos todo parece dificilísimo y prácticamente imposible de alcanzar. Pero paso a paso, buscando siempre la excelencia en lo que haces, resolviendo los retos que nos van surgiendo día a día y, sobre todo, con tesón e ilusión, se puede llegar a donde uno se proponga mientras se divierte trabajando.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? 

R.- La producción masiva de plásticos y la mala gestión de sus residuos está generando en nuestros días un grave problema ambiental. Una gran cantidad de residuos resistentes a la degradación se liberan al medio ambiente (suelos y océanos) de forma accidental. Su resistencia a la biodegradación y la contribución del sector al calentamiento global hace que el sistema actual sea insostenible y requiere urgentemente una transformación que permita la implementación de sistemas sostenibles de acuerdo al concepto de economía circular. En nuestro laboratorio estamos interesados en procesos biotecnológicos sostenibles encaminados hacia la síntesis y degradación de materiales plásticos de base biológica. Estudiamos las rutas metabólicas y reguladoras que rigen estos procesos en las bacterias desde el punto de vista de la ciencia fundamental, y nos basamos en este conocimiento para diseñar y optimizar procesos de síntesis y biodegradación de estos materiales. Estamos enfocados principalmente en dos biopolímeros bacterianos, los poli-hidroxialcanoatos o PHAs y la celulosa bacteriana, y para producirlos revalorizamos residuos industriales y urbanos utilizando técnicas de biología sintética y de sistemas.

P.- ¿Cómo ve el futuro de esta área científica? 

R.- Lo que cada vez está más claro para nosotros es que los plásticos son unos materiales excelentes, que han permitido el desarrollo tecnológico e industrial que hemos experimentado durante el siglo pasado y del que disfrutamos actualmente, ya que forman parte de nuestra vida cotidiana, por ejemplo en utensilios de nuestro hogar, en la cocina, ordenadores, móviles, construcción, automoción, material sanitario, etc. El uso de plásticos es vital en muchos sectores, por ejemplo en el sector del envase, donde son cruciales para preservar los alimentos y evitar toxiinfecciones derivadas de la manipulación alimentaria. Actualmente, y para abordar los problemas ambientales que genera su producción masiva y la mala gestión de sus residuos, la Unión Europea se ha planteado varios objetivos mediante agendas estratégicas; por ejemplo, reducir para 2050 los gases de efecto invernadero e implementar un plan de economía circular del plástico evitando los plásticos de un solo uso y garantizando que en 2030 todos los envases de plástico sean reciclables o reutilizables. Además, fomenta el desarrollo y el uso de materiales innovadores y materias primas alternativas, como los plásticos de base biológica para sustituir a los plásticos convencionales en las aplicaciones en las que sea viable (e.g. envases alimentarios).
Probablemente determinado por la obligación del cumplimiento de estas directrices por parte del sector industrial, así como un claro interés y concienciamiento social respecto a este problema medioambiental, la demanda de los plásticos de base biológica está creciendo a nivel mundial de forma muy significativa. En 2019 la producción total de bioplásticos fue aproximadamente de 3 millones de toneladas, mucho menor que la de los plásticos convencionales (360 millones de toneladas al año), por lo que todavía quedan muchos aspectos que descubrir y mucha tecnología que desarrollar para que este sector sea sostenible desde el punto de vista ambiental y económico. Por otra parte, no sólo es importante la producción sino que es necesario desarrollar tecnología eficaz para el reciclado de los plásticos, tanto los biodegradables como los recalcitrantes, que permita desarrollar sistemas sostenibles de acuerdo a la economía circular. Todo este desarrollo presente y futuro requiere no sólo de investigación e innovación en biotecnología, sino que para llegar a nuestro objetivo va a ser vital un esfuerzo sinérgico y multidisciplinar implicando diferentes áreas del conocimiento como la ecología, la ingeniería y la tecnología del medio ambiente, la ingeniería química y de bioprocesos, la química de polímeros y materiales avanzados, etc.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? 

R.- Estoy de acuerdo con una carrera científica basada en diferentes niveles de formación y desarrollo, desde técnico de laboratorio, estudiante predoctoral y hasta profesor de investigación o catedrático de universidad, donde cada persona pueda elegir cuál es el nivel donde es más eficiente para la sociedad y a la vez se encuentre realizado a nivel personal y profesional. Desde mi punto de vista, en España existe una carencia muy notable de puestos de trabajo y oportunidades para los investigadores postdoctorales más senior; creo que formamos investigadores excelentes, que tras defender su tesis doctoral y realizar estancias postdoctorales en grupos de referencia nacionales e internacionales, tienen muy pocas oportunidades para desarrollar sus líneas propias de investigación y/o incorporarse en grupos españoles para seguir llevando a cabo su trabajo. Muy pocos consiguen progresar debido a la falta de oportunidades, la precariedad de los salarios y la carencia de posibles fuentes de financiación de proyectos propios en esta etapa de la carrera científica. Como líder de grupo es muy frustrante el no poder atraer y apoyar a los jóvenes talentos en ese estado de desarrollo de la carrera, ya que no somos competitivos cuando nos comparamos con las facilidades y los salarios que encuentran en otros centros de investigación y universidades fuera de España. Realmente, este problema podría también extenderse a otros niveles de desarrollo de la carrera científica, y el origen es común, la falta de inversión en investigación que sufrimos en este país. Hace falta un gran esfuerzo en este sentido.