Acércate a...

Entrevista a Antonia Tomás Loba

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Mi vocación como científica surgió de pequeñita. Entonces, y todavía hoy por hoy, me fascinaba el universo. El misterio que hay en este ente y cómo abordar las preguntas que se encierran en él, me tenían muy entretenida desde edad temprana. Cuando fui creciendo me di cuenta que la célula es un universo en sí misma, fractalmente más pequeño, y me quedé atrapada en la infinidad de preguntas que quedaban por responder, en los ciclos y en lo fractal que es todo en la Naturaleza. Estudiar el universo o la célula te lleva a acercarte a los mecanismos de la Evolución, otra de mis pasiones. Todo es lo mismo. Solo hay que integrar conceptos y las preguntas se tornan más fascinantes.

P.- ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Muchas personas influyeron en mí como profesores de instituto y de universidad cuya pasión se impregnaba en el aula. También influenciaron en mí personajes conocidos de la Física, de la Genética, de la Biología Molecular, de la ciencia en general. Injustamente, pocos de estos personajes conocidos eran mujeres, realidad que poco a poco vamos cambiando. Pero lo más inspirador para mí ha sido la Naturaleza. De observarla y disfrutarla han surgido toda clase de preguntas, algunas de las cuales intento responder en el laboratorio.

P.-¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Un buen investigador para mí, es el que no se olvida de su pasión y no olvida el respeto. La pasión nos saca fuerzas e ilusión por llegar a donde queramos. Pero nada de esto tiene sentido si no se hace con respeto. Respeto a todos y cada uno de los miembros de su equipo (equipo sin el que es imposible la ciencia). Respeto a los modelos animales que se usan. Respeto a las leyes de la Naturaleza y a su tiempo, por tanto, respeto a los tiempos en los laboratorios. Creo que el respeto es un valor que hay que reforzar, no solo en ciencia, sino en toda la sociedad.

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Les diría que se guiaran por su pasión. Todo el que quiere puede, independientemente de lo que se diga. Esta carrera es apasionante, pero a la vez, puede ser difícil en algunos momentos. En esos momentos es aconsejable dar un paso atrás y mirar con perspectiva todo, recordar la pasión que nos invade cuando se nos acumulan las preguntas en nuestra cabeza y las queremos responder.

Sería una gran suerte encontrar un mentor o una mentora que dedicara un poco de tiempo en “aconsejarles”pero sobre todo en escucharles y sacarles lo de mejor de ellos/as. Esto no siempre ocurre, pero cuando sucede es de lo mejor que pasa en la vida de un científico. A fin de cuentas, los recuerdos y sentimientos que te llevas en las diferentes etapas de la vida, en su mayoría, están ligados a las personas.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Después de haber estudiado el cáncer desde diferentes ángulos (desde un punto de vista genético hasta su señalización) ahora me interesa entender el cáncer como un proceso de entendimiento/comunicación (o no) con los procesos y fenómenos que nos rodean. Entiendo el organismo como una continuación del mundo exterior, en el que la Evolución ha invertido millones de años en acoplarlo eficazmente al nicho donde vive (también al nicho temporal). Esto nos lleva a entender que la vida se enmarca en ciclos (ultradianos, circadianos, estacionales, anuales, etc.) a los que sabemos estar preparados.

El cáncer puede surgir de la ruptura con nuestro medio externo y es de suma importancia entender cómo reaccionan nuestros órganos y células a esta incomunicación que nos hemos impuesto con el resto de elementos que conforman este planeta. ¿Trascendencia? Toda, solo hay que mirar con lógica y leer los datos epidemiólogicos y moleculares que apuntan lo insana que es la cronodisrupción.

P.- ¿Cómo ve el futuro de esta área científica?

R.- Creo que la integración de diferentes ramas de la ciencia, como ocurría en el Renacimiento, es el futuro de la ciencia. El ritmo circadiano, a una escala menor, requiere integrar aspectos que comúnmente no se tienen en cuenta en biología molecular. Creo que la ciencia es ómica y para ello necesitamos muchas mentes diferentes. Un equipo de investigación soñado para mí sería el compuesto por biólogos moleculares, médicos, físicos, ecólogos, filósofos, artistas, informáticos. Todos ellos ven la vida de forma muy diferente y muy complementaria para entenderla.