Algunos bacteriófagos emplean arbitrium, un sofisticado mecanismo de quorum sensing, para coordinar una de las decisiones más críticas de su ciclo de vida: destruir a la célula huésped (lisis) o integrarse en su genoma (lisogenia). Este sistema se basa en la secreción de pequeños péptidos señalizadores que tras ser internalizados en la bacteria huésped son sensados por receptores de los fagos permitiéndoles evaluar el entorno y la densidad de infecciones previas, ajustando su comportamiento de forma colectiva. Hasta ahora se asumía que cada fago reconocía únicamente el péptido que producía, lo que implicaba que los fagos solo podían comunicarse con descendientes genéticamente idénticos. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Cell, dirigido por A. Marina (Instituto de Biomedicina de Valencia, CSIC) y J. R. Penadés (Imperial College London) en colaboración con Nuria Quiles (CEU Cardenal Herrera) demuestra que existe comunicación cruzada (crosstalk) entre distintos sistemas arbitrium. Combinando enfoques estructurales, bioquímicos, genéticos y ecológicos en una batería de fagos prototípicos han desvelado las bases moleculares y las consecuencias de la comunicación cruzada por arbitrium. En contextos de infección, este «diálogo» entre fagos favorece que los virus entrantes adopten estrategias más conservadoras, como la lisogenia, cuando infectan bacterias que ya albergan sistemas compatibles. En conjunto, los resultados revelan que los fagos participan en una auténtica red de comunicación inter-especie basada en señales peptídicas, capaz de modelar la dinámica de las comunidades microbianas.