Mujer y Ciencia

Entrevista a Laura Soucek

Laura Soucek es líder de grupo en el Instituto de Oncología Vall d'Hebron, profesora de investigación en ICREA y CEO de Peptomyc S.L.

Trabaja con la oncoproteína Myc, que se desregula cuando el organismo sufre cáncer. Ha diseñado una variante dominante negativa, Omomyc, que le permite investigar los beneficios de inhibir el Myc durante el cáncer.

P.- Cuéntanos brevemente qué proyecto estáis haciendo en el laboratorio.

R.- Nuestro laboratorio estudia una proteína que se llama MYC, que se encuentra desregulada en la mayoría, si no en todos los tumores humanos. MYC es lo que permite a las células del cáncer dividirse, capturar sus nutrientes y esconderse de nuestro sistema inmunitario. Nuestro objetivo es diseñar y validar una nueva generación de miniproteínas terapéuticas para su inhibición, como posible tratamiento de diferentes indicaciones oncológicas.

P.- ¿Por qué eres científica?

R.- Ser científica es una actitud, no solamente una profesión. La curiosidad es lo que me mueve y me anima a buscar soluciones para los problemas más diferentes. El mundo y la naturaleza nunca paran de sorprenderme y fascinarme.

«La curiosidad es lo que me mueve y me anima a buscar soluciones para los problemas más diferentes»

P.- ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

R.- El potente impacto que podría tener en la salud y la vida de los/las pacientes con cáncer. Tener esperanza es una suerte enorme.

P.- ¿Qué es lo que menos te gusta?

R.- La falta de financiación para ideas brillantes y la lentitud con la que los resultados de laboratorio se traducen en algo útil para los/las pacientes.

P.- ¿Crees que ha sido complicado llegar a la situación profesional en la que te encuentras ahora?

R.- Sí, ha sido duro. Tuve que cambiar de país, idioma y cultura más de una vez y vivir lejos de mi familia y mis afectos. Además, en un laboratorio, puede haber días buenos, cuando todo te sale bien, y días malos, cuando los experimentos fallan o tus hipótesis resultan equivocadas. Lo más importante es no rendirse, aprender de los fallos y seguir sabiendo que la próxima vez lo harás mejor. Creo que cada paso de mi recorrido me ha enriquecido y enseñado algo.

P.- ¿Piensas que tu trayectoria profesional hubiera sido diferente si no hubieras sido mujer? ¿Por qué?

R.- No sabría decirlo. Quizás sí, hubiera sido un poco más fácil. Pero yo nunca me he puesto limites por ser mujer y en ningún momento he aceptado que los demás me los pusieran. No tengo miedo de ser la primera en hacer algo. Donde no hay camino trazado yo veo oportunidades. Además, tengo un fuerte sentido de la justicia y estoy siempre lista para cuestionar las cosas que no me parecen correctas.

P.- ¿Cuáles crees que son los principales retos para alcanzar la igualdad de las mujeres en la carrera científica?

R.- Como acabo de mencionar antes, el “status” quo no es una justificación para que las cosas no cambien. Hay todavía barreras que romper, brechas salariales que sanar y “bias” conscientes y subconscientes que eliminar. Las mujeres tienen que ser las primeras en pedir cambios e implementarlos, porque no se puede esperar que esos cambios vengan de los hombres, al menos no sin una voluntad y una presión por nuestra parte.

«Hay mujeres que admiro en todos los ámbitos. Normalmente no son las que han “llegado” ya, sino las que todavía están en primera línea cada día»

P.- ¿Cómo crees que se puede promover la igualdad de oportunidades de las mujeres?

R.- Antes de todo, nosotras tenemos que buscar esas oportunidades (a veces no lo hacemos, porque estamos convencidas del rechazo), no aceptar un “no” sin explicación lógica y hacer ruido cada vez que notemos injusticias. Esta es una maratón, no una carrera de 100 metros. La persistencia es clave.

P.- Propón una mujer líder en el ámbito científico que destacarías como referente.

R.- Hay mujeres que admiro en todos los ámbitos. Normalmente no son las que han “llegado” ya, sino las que todavía están en primera línea cada día, buscando financiación, proponiendo ideas rompedoras y poniendo su entusiasmo en todo lo que hacen. Están a mi lado, ni arriba ni abajo. Las siento amigas y almas afines. Son todas estupendas. Para nombrar una, creo que Marisol Soengas es un ejemplo de fuerza personal y científica, además de una gran voz para los derechos de las mujeres, pero hay muchas más y nombrarlas todas sería imposible en una entrevista breve.