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Entrevista a Teresa Roldán Arjona

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Aunque siempre he sentido gran curiosidad por entender los procesos biológicos, dedicarme a hacer ciencia de forma profesional era algo que no había contemplado seriamente. El «gusanillo» por la investigación científica se despertó durante mis estudios de Biología en la Universidad de Córdoba. Fue entonces cuando comenzó a intrigarme realmente la enorme complejidad de los seres vivos y surgió la necesidad de entender mejor y en mayor profundidad el funcionamiento celular. De manera muy especial, me atraían disciplinas como la Genética y la Biología Molecular, y su uso como herramientas para comprender los procesos celulares.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Realicé la Tesis Doctoral en el Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba, bajo la dirección de la Dra. Carmen Pueyo, sobre mutagénesis y reparación del ADN. Posteriormente hice una estancia Postdoctoral en el Imperial Cancer Researh Fund de Londres (hoy denominado Cancer Research UK), en el laboratorio de Tomas Lindahl. Allí identifiqué y caractericé varias proteínas implicadas en la ruta de reparación por escisión de bases en distintos organismos, incluida la especie humana. La experiencia predoctoral y los conocimientos adquiridos durante esta etapa postdoctoral fueron de gran importancia en mi formación científica. A mi regreso a España continué trabajando en la caracterización de esta ruta de reparación del ADN, pero utilizando como organismo modelo la planta Arabidopsis thaliana. El estudio de este sistema de reparación nos llevó al descubrimiento de una nueva familia de proteínas que están implicadas en el control epigenético de la expresión génica. Desde mi regreso he compaginado la investigación con la enseñanza, y tengo que decir que ambas me han proporcionado enormes satisfacciones.

Creo que  no cambiaría lo esencial de mi trayectoria profesional, aunque es verdad que determinados pasos ahora los daría de otra forma. De cualquier manera los errores cometidos siempre me han servido de aprendizaje y enriquecimiento personal. Desde luego, en lo fundamental creo que repetiría la experiencia.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Aunque no creo que se puedan realizar afirmaciones generales, sí pienso que para dedicarse a esto de la investigación científica es necesaria una gran dosis de curiosidad, capacidad de trabajo, dedicación, vocación, intuición, imaginación y no desfallecer por muy negativos que los resultados puedan parecer.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.-La actividad de nuestro grupo se centra en dos líneas de investigación. La primera tiene como objetivo identificar y caracterizar los mecanismos que utilizan las células para reparar su ADN y determinar su importancia en los procesos de mutagénesis. La segunda se centra en estudiar el papel de una nueva familia de proteínas descubierta y caracterizada recientemente por nuestro grupo (entre otros) en fenómenos de control epigenético.

La estabilidad genómica es esencial para un funcionamiento celular normal. La exposición a mutágenos ambientales y a compuestos citotóxicos pero sobre todo la hidrólisis espontánea, oxidación e interacción con metabolitos celulares son las causas principales de inestabilidad genómica. Esta inestabilidad genera cambios en la secuencia de ADN que se han relacionado con procesos de envejecimiento, desarrollo de enfermedades genéticas y la aparición de cáncer. Por otra parte, hay que tener en cuenta que las células no sólo transmiten a su descendencia su secuencia de ADN (genoma) sino también estados concretos de actividad génica, determinados por el epigenoma. Mientras que el genoma es básicamente idéntico en todas las células de un organismo durante toda su vida, el epigenoma es dinámico y cambia de un tipo celular a otro y de un momento de la vida a otro. Al igual que ocurre en el genoma, alteraciones en el funcionamiento normal del epigenoma conducen a estados celulares anómalos que pueden desencadenar alteraciones en el desarrollo o la aparición de tumores. Puede decirse que, de forma general, nuestro objetivo es profundizar en el conocimiento de los mecanismos implicados en el mantenimiento de la estabilidad del genoma y del epigenoma.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Hasta ahora el recorrido, aunque con diferentes variantes, condiciones laborales y plazos más o menos largos, de la carrera científica podría resumirse como sigue: había que obtener una licenciatura y posteriormente el doctorado, tras unos años de postdoctorado (postdoc) y trabajos más o menos temporales, finalmente, llegaba el momento de acceder a una plaza fija en la universidad. Hace tiempo que este esquema ya no es válido pues ha derivado por lo general en una excesiva temporalidad y, en algunos casos, incluso, una grave precariedad. La carrera científica, tal y como está articulada actualmente, resulta muy poco atractiva. Observo con gran preocupación como, cada vez con más frecuencia, nuestros/as estudiantes más brillantes no sienten ninguna motivación/atracción por la formación y la actividad científicas. La solución pasa por ofrecer una mayor estabilidad y seguridad a los jóvenes investigadores que les permita desarrollar sus proyectos con una cierta garantía de permanencia en el sistema. Para ello será necesario incrementar y mantener el esfuerzo presupuestario dedicado a la ciencia. Ni que decir tiene que aunque el presupuesto dedicado a I+D+i se ha incrementado considerablemente en los últimos años aún es manifiestamente insuficiente para mantener una ciencia realmente competitiva.

P.- ¿Qué camino queda por  recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país? Cómo ve el futuro de este área científica?

R.- Creo que aún queda bastante camino por recorrer para poder situarnos en posiciones de igualdad con otros países de nuestro entorno. Necesitamos contar con una política científica que asegure una financiación creciente y continuada y que cuente con un sistema de gestión eficaz. Considero que es prioritario y urgente el diseño de una carrera científica clara, que resulte atractiva a las jóvenes generaciones y que termine con la situación de precariedad actual. Finalmente, todo lo anterior ha de ir acompañado necesariamente por un incremento de la participación del sistema empresarial en la investigación científica. Progreso y conocimiento son dos caras de la misma moneda y sólo a través del conocimiento se puede conseguir un desarrollo tecnológico y un liderazgo comercial y económico.

Cada vez está más claro que los seres vivos somos algo más que un catálogo de genes. No basta con conocer la secuencia de genes de un organismo para entender cómo funciona. Es la interacción entre los genes y el ambiente lo que finalmente define gran parte de lo que somos. La epigenética nos está ayudando a comprender cómo se produce esa interacción, y el porqué de los estados celulares normales o patológicos. Esto abre una gran puerta a la esperanza de poder diseñar nuevos tratamientos y estrategias terapéuticas eficaces para combatir enfermedades graves en humanos.