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Entrevista a Pilar Santisteban

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Mi vocación inicial se inclinaba más hacia la docencia, quizá por educación familiar ya que mis padres eran maestros y en casa me inculcaron esa tendencia. Sin embargo, la Biología siempre fue mi asignatura preferida, ya desde el bachillerato. Al terminar la carrera y plantearme qué camino seguir, me atrajo más intentar hacer una tesis doctoral que ser profesora de instituto, que es lo que mi familia quería. Me atraía más, por lo arriesgado y por romper la tradición docente. Siempre me gustó llevar la contraria y quizá eso fue lo decisivo. Realmente en mi época en la universidad nos daban poca información sobre la investigación que se podía hacer en España, y fue a través de compañeros que ya estaban en el CSIC por los que me enteré de una convocatoria de becas; ese fue el punto de inicio y no retorno. Eso sí, la elección del tema de trabajo, la Fisiología y la Endocrinología, fue decisión mía entre las varias ofertas de realización de tesis doctoral que tuve en ese momento.

Iniciar una tesis doctoral podríamos decir que está al alcance de cualquier persona que haga una carrera universitaria, tenga un buen expediente y mucha voluntad. Ahora bien, el continuar y persistir en ello es más complicado, y ahí quien realizó un papel decisivo fue mi director de tesis Luis Lamas de León. Su alegría y cómo hablaba de su experiencia postdoctoral en Estados Unidos me contagiaron, y me obsesioné en que yo tenía que hacer un postdoctoral fuera de España y que esa iba a ser mi prueba de fuego para saber si era capaz de seguir o no haciendo investigación. Pero irse fuera en los años 80 para una mujer, en mi caso ya casada, pero no con un científico, y con dos hijos, era muy complicado. En ese aspecto quien influyó definitivamente fue mi marido, Eduardo Marquina, que fue más insistente que yo en tomar esa decisión y lanzarnos a esa aventura.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Estudié Biología en la Universidad Complutense de Madrid, y realicé mi Tesis Doctoral en el antiguo Instituto Gregorio Marañón, que pertenecía al Centro de Investigaciones Biológicas. Cuando yo me incorporé, una parte de ese instituto, dirigido por Gabriela Morreale y Francisco Escobar del Rey, se había trasladado a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Ese grupo, centrado principalmente en la glándula tiroidea, la deficiencia de iodo y el mecanismo de acción de hormonas tiroideas, marcó mis inicios en investigación y realmente toda mi carrera profesional posterior. En el año 1983 me trasladé a los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en Bethesda (Estados Unidos). En esa época la Biología Molecular y Celular ejercía una enorme influencia en todos los campos del saber y mi decisión fue dar ese giro de aproximación experimental para estudiar la función tiroidea. Me centré principalmente en estudiar la regulación hormonal y específica de tejido de los genes de diferenciación tiroidea. En 1987 y tras conseguir una plaza de Científico Titular, regresé al Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB), donde comencé mi línea de investigación independiente centrada en la regulación transcripcional de genes tiroideos y su papel en la diferenciación y transformación celular. En mi carrera como investigadora independiente he realizado sendas estancias sabáticas: en 1990 en el EMBL (Heidelberg, Alemania) y en 2003 en Fox Chase Cancer Center (Filadelfia, USA). En ambos casos para avanzar en conceptos de transcripción y en nuevas aproximaciones experimentales. Actualmente continúo mi trabajo en el IIB en estudios de la función tiroidea, pero siempre aplicando nuevas tecnologías e intentando avanzar lo más posible en la frontera del conocimiento y también para encontrar una aplicación translacional a nuestro trabajo. 

Retrospectivamente puedo decir que estoy contenta de la experiencia de todos estos años y de lo que he aprendido. Indudablemente puede haber otras alternativas, pero en general yo estoy contenta de cómo ha ido mi carrera científica.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- La búsqueda de nuevos conocimientos de manera rigurosa. Tener una mente abierta y ser muy constante en el trabajo.

Actualmente existe una falta de motivación muy grande en la gente que empieza una carrera científica. Es posible que haya muchas razones para ello, pero la ciencia nunca ha estado carente de dificultades. Por ello lo más importante es que se esté motivado y que se empiece una tesis doctoral porque realmente te gusta y no porque es lo único que has encontrado. Además hay que ser muy consciente de que este trabajo requiere un gran esfuerzo y sacrificios personales. Son necesarias muchas horas de dedicación y hay que tener mucha paciencia hasta obtener resultados. Hay que estar entusiasmado con lo que se está haciendo, si no es mejor buscar otras alternativas.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Como he comentado anteriormente, mi trabajo se ha centrado en estudiar los mecanismos moleculares y celulares que regulan la síntesis y secreción de las hormonas tiroideas. El mecanismo es muy complejo, ya que las hormonas tiroideas son hormonas iodadas y el primer paso en su síntesis es la entrada de iodo en el tiroides. La regulación de la proteína transportadora de iodo NIS (Na/Iodide Symporter) es actualmente uno de los temas centrales de mi trabajo. Entender este proceso es necesario porque tiene importancia no sólo en la fisiología tiroidea sino también en el diagnóstico y tratamiento con radioiodo del cáncer de tiroides. En nuestro laboratorio hemos estudiado la regulación de la expresión de NIS, demostrando que la hormona hipofisaria Tirotropina (TSH) vía cAMP aumenta su transcripción. Por el contrario otros dos reguladores de la función tiroidea, IGF1, vía PI3K/Akt y TGFbeta, vía Smads, la reprimen. Dicha regulación esta mediada por el factor de transcripción paired box Pax8. Recientemente hemos definido mediante tecnología de ChIp Seq la red transcripcional regulada por Pax8 y actualmente estamos estudiando nuevos genes regulados por dicho factor de transcripción. La trascendencia de nuestros estudios estriba en que conocer la regulación de NIS es crucial para el tratamiento del cáncer de tiroides. Además trabajamos con otros factores de transcripción tiroideos, como son Nkx2-1 y FoxE1, que son necesarios para la expresión específica de tejido de los genes tiroideos y cuya alteración es causa de hipotiroidismo congénito, ya que estos factores están implicados en el desarrollo embrionario de la glándula tiroidea. 

P.- ¿Cómo ve el futuro de este área científica?

R.- Actualmente en el campo de la Endocrinología, el conocimiento de las interrelaciones entre hormonas, factores de crecimiento y citoquinas está adquiriendo una enorme importancia, ya que la regulación génica responde a este tipo de relaciones cruzadas entre vías de señalización. El conocer estos mecanismos, en el caso del tiroides, está siendo crucial para el desarrollo de nuevos fármacos antitumorales o para un mejor diagnóstico de otras patologías tiroideas. Considero que es un área en alza y que nuestro trabajo está aportando conocimiento y nuevas perspectivas.
Ahora bien, el futuro en nuestro país puede estar comprometido, por los problemas actuales de financiación. Indudablemente tenemos que luchar mucho más que nuestros colegas de otros países para hacernos un hueco en este campo de estudio.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- En general no está mal articulada, pero creo que hay excesivas trabas burocráticas para todo. Además se carece (o son muy escasos los grupos que lo tienen) de unas figuras fundamentales en los grupos de investigación, como son el personal de apoyo técnico y el de gestión. Los investigadores perdemos muchísimo tiempo en gestión y burocracia, con la repercusión negativa que esto implica sobre nuestra investigación.

Además me parecen necesarias más asignaturas durante la carrera universitaria que explicasen las bases de la investigación, que hiciesen pensar más a los estudiantes en planteamientos científicos. Ahora bien, el problema no es la articulación, el problema es la falta de recursos en la formación. Son necesarias más becas para realizar tesis doctorales, becas de movilidad para que los futuros investigadores vean otras formas de gestionar la ciencia, becas/contratos postdoctorales y que al final todos los investigadores de excelencia que se forman en nuestras universidades y centros de investigación tengan posibilidades de retorno. Hemos tenido una efímera esperanza en la década pasada con programas como Juan de la Cierva, Ramón y Cajal, etc., pero se están reduciendo tanto que no resultan suficientes para absorber a todo el personal formado. Ello, junto con la falta de plazas y de financiación, induce a tener más preocupación que esperanzas; y entonces, aunque la carrera científica estuviese bien articulada, ¿a qué podemos aspirar?

Por tanto el camino que queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país aún es muy largo. Pero no por falta de potencial e interés entre los científicos sino por falta de recursos.