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Entrevista a Miguel de Vega

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Realmente no existe un momento determinado en el que surgiera esa vocación, sino que se fue desarrollando poco a poco. Sí que es cierto que desde pequeño siempre sentí un interés muy grande en comprender los procesos naturales, siempre leyendo libros de naturaleza y mirando por el microscopio cualquier cosa que cayera en mis manos, lo que me llevó a estudiar Biología. Según cursaba la carrera en la Universidad Autónoma de Madrid tuve la suerte de tener muchos profesores que te transmitían su pasión por la investigación, despertando en mí un gran interés por la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular y que motivó que a finales de tercero de carrera ingresara en el laboratorio de la Dra. Margarita Salas en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en un momento en el que era un verdadero «hervidero científico». Fue entonces cuando me di finalmente cuenta de a qué quería dedicarme.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Tras concluir mis estudios de biología en la UAM, comencé la Tesis doctoral en el laboratorio de Margarita Salas en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y bajo la dirección del Dr. Luis Blanco. Mi trabajo de Tesis se orientó al estudio de las DNA polimerasas replicativas y al mapeo de los residuos responsables de las diferentes actividades, utilizando como modelo la DNA polimerasa del bacteriófago phi29. Mis estudios permitieron proponer la conservación evolutiva del centro activo exonucleasa 3´-5´, así como determinar el papel crítico que en esta actividad tenían los ligandos de DNA.
En mi etapa postdoctoral determinamos cuales son las bases estructurales de la especificidad entre la DNA polimerasa replicativa y su molécula iniciadora (TP, del inglés Terminal Protein). Describimos que el dominio C-terminal de la TP es el responsable en conferir especificidad respecto al nucleótido que es utilizado como molde en la iniciación de la replicación. Por otra parte vimos que la inserción específica TPR2 de las DNA polimerasas primadas con TP es responsable de las dos características distintivas de la DNA polimerasa de phi29, procesividad y capacidad de acoplar la polimerización al desplazamiento de banda, que hacen que sea el enzima de elección en las tecnologías de amplificación isotérmica de DNA. En el año 2006 obtuve la plaza de Titulado Superior Especializado del CSIC. Gracias al profundo conocimiento de la bioquímica y estructura de la DNA polimerasa de phi29 que habíamos ido adquiriendo a lo largo de los años construí variantes de la polimerasa mediante la fusión de ésta a motivos HhH mejorando así la capacidad de amplificación de cantidades limitantes de DNA tanto circulares como genómicos lineales. Esta invención se patentó y actualmente está siendo explotada por la biotech hispano-germana Sygnis SL.
En el año 2009 obtuve la plaza de Científico Titular del CSIC. Además de continuar con los estudios de los sistemas de replicación comencé a investigar la enzimología de la reparación del DNA bacteriano, utilizando como modelo la DNA polimerasa X de reparación de Bacillus subtilis (PolXBs). Por primera vez identificamos una actividad exo 3´-5´ en el dominio PHP, específicamente presente en este tipo de polimerasas, especializada en la resección de extremos 3´ dañados. Además, identificamos la presencia en PolXBs de una actividad AP-endonucleasa genéticamente ligada a la exonucleasa y que en coordinación con la actividad de polimerización capacita a la enzima a reconocer, incidir y finalmente reparar sitios abásicos en el DNA. Mediante estudios funcionales de mutantes puntuales determinamos cómo se coordinan las diferentes actividades del enzima.Desde el año 2013 soy jefe del grupo «Reparación del DNA bacteriano» en el CBMSO siendo nuestro objetivo profundizar en el análisis de las DNA polimerasas X, así como otros factores de reparación de roturas del DNA de banda doble (DSBs), como son las proteínas Ku y LigD bacterianas. Nuestros estudios más recientes han demostrado la presencia de una actividad 5´-dRP/AP liasa hasta ahora desconocida que permiten al factor Ku y la LigD bacterianas procesar sitios abásicos en roturas de DNA de banda doble.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- Complicado quedarse con uno solo. Yo creo que en el campo de la Biología Molecular uno fue la determinación de la estructura en doble hélice del DNA por Watson, Crick y Franklin en la que la disposición antiparalela y complementaria de las dos cadenas respondía casi inmediatamente a la pregunta de cómo se podía transmitir de manera fiel la información genética de una generación a la siguiente. Por otra parte, la demostración por Chang, Boyer, Heiling y Cohen de que los genes podían clonarse y aislarse mediante el empleo de enzimas de restricción y unirlos mediante DNA ligasas a moléculas autoreplicativas como los plásmidos. Esto es algo que hoy hacemos de manera rutinaria en todos los laboratorios pero que supuso el surgimiento de la Ingeniería Genética y permitió dar pasos de gigante en el estudio de la estructura y función del gen y en el desarrollo de la biotecnología. Esta tecnología del DNA recombinante experimentó décadas más tarde un avance espectacular por la implementación de la Reacción en Cadena de la DNA polimerasa (PCR) inventada por Mullis y gracias a la cual se podía amplificar in vitro cualquier secuencia de DNA para posteriormente manipularla.

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- Creo que como a gran parte de la sociedad científica, el avance científico que nos está impresionando, y que está ocurriendo en el momento actual es el desarrollo de la tecnología CRISPR/Cas, mediante la cual se puede alterar o corregir una determinada región del DNA, de manera extraordinariamente precisa y rápida, con unas aplicaciones casi inimaginables tanto en ciencia básica, medicina y biotecnología.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Creo que un investigador ha de ser en primer lugar curioso, estar continuamente haciéndose preguntas y tener el ánimo de resolverlas. Tener una gran perseverancia, la ciencia es una carrera de fondo en la que los resultados pueden tardar mucho tiempo en llegar, y ser inasequible al desaliento. Tiene que ser autocrítico, analítico, riguroso y honesto. Estar en un proceso de formación constante y a su vez formar a otros futuros investigadores. Tiene que ser capaz de divulgar los resultados de sus investigaciones, no solo a la comunidad científica sino lo que es más difícil, al resto de la sociedad. Sólo así podremos algún día conseguir que se entienda el por qué es necesario invertir en ciencia para el desarrollo de un país.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- España es la gran centrifugadora de investigadores de Europa. Como en el resto de países, en España una vez realizada la Tesis doctoral, la mayor parte de los investigadores se van al extranjero para seguir formándose, haciendo una o varias estancias postdoctorales. El mayor problema de los investigadores españoles surge cuando quieren regresar. Tal y como está articulada la ciencia en España, el sistema es fundamentalmente funcionarial, tanto en los Organismos Públicos de Investigación como en la Universidades. Teniendo en cuenta el descenso dramático del número de plazas convocadas en los últimos años, y que la inversión estatal en I+D en España es del 1.5 % del PIB, cinco décimas por debajo de la media europea, con un descenso paulatino de las subvenciones de las que dependemos la mayoría de los laboratorios, solo una pequeña parte de los investigadores podrán desarrollar de manera estable una carrera científica en España. El resto está condenado a irse de nuevo al extranjero o finalmente dedicarse a otra profesión, después de haber invertido quince o veinte años desde que comenzaron la Tesis. Los postdocs españoles están muy bien considerados en el resto del mundo por su alta cualificación. No tiene sentido que al final sean otros los que se beneficien de la formación de nuestros científicos y por lo tanto del dinero que costó dicha formación. Esta situación es el reflejo del poco interés que los gobiernos, de uno u otro signo tienen en la ciencia, de hecho, ni siquiera tenemos ya un Ministerio propio, sino que dependemos del de Economía y Competitividad.