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Entrevista a Marta Cascante

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Mi vocación científica surgió ya en la escuela primaria. Tuve el privilegio de asistir a una escuela en la que, para la enseñanza de las ciencias, se utilizaban recursos didácticos y formativos basados en la observación directa de la naturaleza y el entorno próximo. Aprendíamos ciencias y matemáticas a partir de observar y descubrir por nosotros mismos, como si fuera un juego de aventura. Mientras realizaba el bachillerato dudaba entre dedicarme al arte, a la ciencia, a ser médico… Finalmente me di cuenta de que la investigación científica es en sí misma una actividad artística en la que podía aplicar con total libertad mi creatividad, mis cualidades analíticas y mi facilidad por resolver problemas matemáticos a la par que aportar mi pequeño granito de arena al descubrimiento de las causas de las enfermedades y al diseño de nuevas terapias. Al acabar la carrera universitaria tuve la suerte de ganar una plaza de profesor ayudante que me permitió hacer la Tesis Doctoral e iniciarme en la docencia de la Bioquímica. Fue entonces cuando descubrí mi doble pasión investigadora y docente, y mi ilusión por transmitir a los jóvenes lo fácil que puede ser entender la bioquímica y el metabolismo y cuán divertida y apasionante puede ser la investigación científica. Tengo la gran suerte de que mi pasión por el arte de hacer y enseñar ciencia sigue todavía creciendo año tras año.

P.- ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Mi madre, Ana María Serratosa, una gran maestra apasionada por la didáctica de las ciencias y las matemáticas, tuvo una gran influencia en mi vocación, pues con su entusiasmo por la ciencia y la belleza de la naturaleza, y con sus excepcionales dotes pedagógicas, estimuló mi creatividad y mi pasión por el arte y la investigación a través de juegos y explicaciones en las que lo difícil se convertía en fácil. Mi padre, con su incondicional soporte y su capacidad de no perder nunca la esperanza y de ver siempre el lado bueno de las cosas, contribuyó también a desarrollar mi espíritu positivo y mi incombustible ilusión a pesar de las múltiples dificultades presupuestarias por las que, como la mayoría de científicos en las Universidades españolas, he tenido que pasar a lo largo de mi carrera científica. Creo que el hecho de que en mi extensa familia abundasen científicos, pedagogos y profesores de universidad, con lo que en las reuniones familiares hablar de ciencia y pedagogía era tan habitual como hablar de fútbol y política, también influyó en mi vocación.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- La pasión y la curiosidad por entender la lógica y los mecanismos que explican lo que observamos, y también, parafraseando a Sir Hans Krebs, la capacidad de ver lo que otros también ven y pensar lo que nadie ha pensado. Otra característica muy importante que según Sir Krebs define al buen científico, con la que estoy plenamente de acuerdo, es la capacidad de plantearse preguntas adecuadas. Una pregunta adecuada es aquella que podemos contestar con los medios de los que disponemos. La capacidad de generar nuevas ideas y plantearse preguntas adecuadas que impulsen el avance de la ciencia es en algunos casos un talento innato, pero un buen profesor puede ayudar en gran medida a desarrollarlo.

La capacidad de mantener esta ilusión por descubrir que todos tenemos de niños, la capacidad de sentir esta profunda emoción y felicidad cuando por fin has encontrado una explicación a una observación experimental, o una nueva teoría, o un nuevo mecanismo… La capacidad de reconocer el mérito de todo el equipo de trabajo en cada descubrimiento y de disfrutar del éxito compartido como si fuésemos un equipo de fútbol son también características que definen al buen investigador con el que es un placer trabajar.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Mi línea de investigación actual se centra en el estudio del metabolismo y de las alteraciones metabólicas que subyacen a diferentes enfermedades crónicas no transmisibles. Estas enfermedades, como por ejemplo el cáncer, la diabetes o las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, suponen la principal causa de mortalidad en todo el mundo y conllevan enormes desafíos para el sistema sanitario. Nuestro principal objetivo es entender los mecanismos que regulan estas enfermedades multifactoriales. Para ello nos basamos en la estrategia de la medicina de sistemas, que consiste en caracterizar el genoma, el proteoma y el metabolismo celular e integrarlos en modelos computacionales que permitan la identificación y análisis de las interacciones existentes entre estos distintos elementos, considerados como nodos de redes estrechamente conectadas e interreguladas.

En particular, uno de los principales objetivos del grupo de investigación que dirijo es elucidar las alteraciones metabólicas asociadas a enfermedades multifactoriales con la finalidad de identificar nuevos marcadores de diagnóstico temprano y diseñar nuevas estrategias terapéuticas, basadas en la combinación de las dianas farmacológicas actualmente utilizadas en clínica con nuevas dianas a nivel metabólico.

Nuestro grupo de investigación ha sido pionero en desarrollar métodos experimentales y herramientas bioinformáticas para el estudio cuantitativo del metabolismo y su control. Actualmente disponemos de una plataforma «high-throughput» de metabolómica dirigida, basada en técnicas cromatográficas acopladas a espectrometría de masas, y somos capaces de cuantificar una «huella metabólica» de 200 metabolitos en muestras de sangre y otras muestras biológicas de cohortes de pacientes que participan en estudios clínicos. En metabolómica dirigida tenemos amplia experiencia en la utilización de los kits p150 y p180 que comercializa la empresa BIOCRATES sobre distintos tipos de muestras clínicas y biológicas, y somos un equipo de referencia a nivel nacional e internacional en este campo. También disponemos de una plataforma para la cuantificación de flujos metabólicos basada en el uso de metabolitos marcados con 13C para la investigación de las adaptaciones metabólicas asociadas a distintas patologías y la identificación de nuevas dianas terapéuticas y mecanismos de resistencia a fármacos.

Los cambios a nivel metabólico que acompañan el desarrollo de enfermedades multifactoriales como el cáncer, la diabetes o la EPOC ocurren en muchos casos antes de la aparición de los síntomas clínicos, con lo que la translación de las actuales herramientas de generación de perfiles metabólicos a la práctica clínica es de esperar que resulte, en los próximos años, en un mejor diagnóstico precoz mediante nuevos biomarcadores de tipo metabólico. En nuestro grupo también estamos desarrollando herramientas computacionales para integrar las concentraciones de metabolitos (perfiles metabólicos) y las velocidades de conversión de unos metabolitos en otros (flujos metabólicos) con perfiles de transcriptómica y proteómica, para generar modelos predictivos de sensibilidad a fármacos, susceptibilidad a patologías o respuesta a intervenciones a nivel nutricional. Esta aproximación tiene una gran utilidad en el descubrimiento de nuevas dianas terapéuticas, el diseño de medicamentos más seguros y la identificación de grupos de personas que puedan beneficiarse de un fármaco particular.

A nivel internacional formamos parte de una iniciativa pionera y financiada a nivel europeo, el proyecto PHENOMENAL a gateway to personalised medicine (H2020), en la que estamos desarrollando una robusta infraestructura bioinformática que facilite la estandarización, el almacenaje y el intercambio de datos metabólicos. En el marco de este proyecto también estamos desarrollando herramientas que hacen posible procesar, analizar, y explorar datos clínicos de fenotipado y genotipado, y descargarlos en formatos adecuados para su utilización en modelos predictivos que puedan ser usados no solo para la investigación en biomedicina, sino también para la toma de decisiones en la práctica clínica.