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Entrevista a Marta Casado

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Parece una paradoja pero compartiendo minutos con mi abuela en la cocina. Esos momentos mezclando ingredientes, siguiendo recetas e improvisando cantidades me inculcaron la pasión por experimentar.

P.- ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Durante mi carrera dos excelentes científicas han fomentado y ampliado mi vocación: la Dra. Paloma Martín Sanz, a la que debo mi entusiasmo por la ciencia y que me transmitió su rigor científico, y la Dra. Sophie Vaulont, que me inició en el fascinante mundo de los animales modificados genéticamente. En parte les debo a ellas la ilusión por saber. Esta ilusión es lo único que mueve la ciencia.

P.- ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel?

R.- El consejo que me dieron mis padres, que hiciera siempre lo que más me gustaba. Y por suerte lo estoy haciendo. Es un verdadero lujo poder trabajar en lo que te gusta.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- En 1990 y 1991 disfruté de 2 becas de introducción a la investigación del CSIC, las llamadas becas bicicleta, que me ayudaron a confirmar que mi vocación era la ciencia. Al terminar la licenciatura solicité una beca al Ministerio de Educación y Ciencia para trabajar en el grupo de la Dra. Paloma Martín Sanz sobre la regulación del metabolismo glucídico en la transición fetal/neonatal. Pusimos de manifiesto la relevancia fisiológica de la presencia de distintos isoenzimas de la PFK-2/FBPasa2 durante la transición perinatal que permite que la vía gluconeogénica no esté operativa en el hígado fetal, expresándose tras el nacimiento otra isoenzima que permita la gluconeogénesis. Tras la defensa de mi tesis, me incorporé al grupo de la Dra. Sophie Vaulont en el Institut Cochin (París) para estudiar el papel de dos factores de transcripción, USF1 y USF2, en la regulación de la expresión génica por glucosa gracias a la creación de dos modelos de ratones transgénicos en los que ambos genes fueron invalidados por recombinación homóloga. Tras 4 años de postdoc volví a España incorporándome brevemente con la Dra. Martín Sanz con un Contrato de reincorporación. Durante ese año iniciamos el estudio del papel de la ciclooxigenasa 2 en la regeneración hepática. Tras aprobar la oposición a Científico Titular me incorporé al Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC) iniciando mi propio grupo de investigación. Llevamos en paralelo 2 líneas de investigación. Por un lado, estudiamos la implicación de factores de transcripción clave en el metabolismo de la glucosa en patologías metabólicas como la diabetes mellitus o la obesidad, con la importancia que ello supone para el desarrollo de futuras terapias y el establecimiento de pautas dietéticas. Caracterizamos los promotores humanos de los factores de transcripción SREBP e INSIG que controlan la expresión génica de genes encargados del control del metabolismo glucídico. Al mismo tiempo, desde el Servicio de Transgénesis y Biología Reproductiva del IBV, que inicié al incorporarme al IBV, desarrollamos modelos para el estudio del papel de la ciclooxigenasa 2 en hígado y corazón, demostrando la implicación de las prostaglandinas en procesos inflamatorios y regenerativos, línea de trabajo que seguimos actualmente.

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Por supuesto; siempre me ha atraído el metabolismo, me imagino que debido a que en mi familia hemos tenido casos de diabetes tipo 2 y obesidad y de alguna manera siempre he querido pensar que aportaba un pequeño granito de arena para solucionar estas patologías. Por otro lado, desde el punto de vista personal, mis estancias en distintos países han sido enriquecedoras.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Constancia, positividad, ética, y sobre todo pasión por saber. Tal y como nos ha transmitido el gran Mario Capecchi, premio Nobel de Medicina en 2007: «If you’re passionate on a project then you’ll do a good job. You need to have passion!»

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Creo que esta profesión debe ser vocacional y eso es lo primero que yo les preguntaría. Les aconsejaría que hicieran estancias en muchos centros no sólo para saber cómo se trabaja en otros laboratorios sino también para dar con el tema de investigación que más les pueda interesar.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- La ciclooxigenasa (COX) es el enzima que cataliza el paso limitante en la síntesis de prostanoides. Las prostaglandinas juegan un papel importante en numerosos procesos biológicos como la agregación plaquetaria, mantenimiento de la mucosa gástrica, reproducción, etc., y también en procesos patológicos como la inflamación y el cáncer. COX-2 se expresa y se induce por diferentes estímulos en diversos tejidos y tipos celulares, pero en el hepatocito su expresión está limitada a aquellas situaciones fisiopatológicas que conducen a desdiferenciación, regeneración o proliferación celular.
El objetivo principal de nuestra línea actual es arrojar luz sobre el papel de las prostaglandinas dependientes de COX-2 en procesos de isquemia/reperfusión y la función mitocondrial en hígado (relacionado con el trasplante hepático ortotópico (OLT), o en corazón (relacionado con el infarto de miocardio).

P.- ¿Cómo ve el futuro de esta área científica?

R.- El trasplante hepático ortotópico (OLT) sigue siendo el tratamiento estándar para pacientes con enfermedad hepática en etapa terminal e insuficiencia hepática irreversible. En España se llevaron a cabo aproximadamente 1000 trasplantes de hígado, un costoso y arriesgado procedimiento médico con un costo estimado de 130.000 €, y hay alrededor de 700 personas en la lista de espera para trasplantes. El creciente éxito del OLT se enfrenta a una escasez cada vez mayor de órganos disponibles. Por lo tanto, el uso más amplio de órganos marginales en los últimos años ha estado acompañado por un resurgimiento del interés en estrategias para optimizar la condición de los órganos disponibles durante el período de preservación. Se necesitan estrategias innovadoras para la protección de los órganos para ampliar el conjunto de donantes y lograr mejores resultados para la OLT.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- Para mí sin duda la posibilidad de generar modelos animales transgénicos. Tanto la transgénesis aditiva mediante microinyección pronuclear, como la transgénesis dirigida tanto por el método que permite inactivar genes mediante recombinación homóloga en células ES de ratón así como la revolución CRISPR que lo absorbe todo últimamente en Biomedicina.El trasplante hepático ortotópico (OLT) sigue siendo el tratamiento estándar para pacientes con enfermedad hepática en etapa terminal e insuficiencia hepática irreversible. En España se llevaron a cabo aproximadamente 1000 trasplantes de hígado, un costoso y arriesgado procedimiento médico con un costo estimado de 130.000 €, y hay alrededor de 700 personas en la lista de espera para trasplantes. El creciente éxito del OLT se enfrenta a una escasez cada vez mayor de órganos disponibles. Por lo tanto, el uso más amplio de órganos marginales en los últimos años ha estado acompañado por un resurgimiento del interés en estrategias para optimizar la condición de los órganos disponibles durante el período de preservación. Se necesitan estrategias innovadoras para la protección de los órganos para ampliar el conjunto de donantes y lograr mejores resultados para la OLT.

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- Creo que la revolución CRISPR, no sólo por el potencial que tiene la herramienta sino por lo que refleja en su totalidad. Es la unión de la investigación básica y el potencial de su uso que es descubierto posteriormente por científicos con visión (esa visión es la que me impresiona y que perseguimos todos los científicos). Me refiero a que todo surge de los trabajos de Francis Mojica, que propuso que los sistemas CRISPR en realidad eran un sistema inmune de defensa adaptativo de las bacterias, hasta los trabajos de Zhang, Doudna y Charpentier, que tuvieron la visión de aplicar los hallazgos de Francis para la edición génica. Si no han obtenido todavía el Premio Nobel es porque son más de tres personas las implicadas en esta historia, y al lío de patentes CRISPR que impide aprovechar las oportunidades que nos ofrecen las CRISPR tanto en terapia como en biotecnología, para su aplicación industrial.

P.- ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- La verdad es que nuestros hallazgos del efecto protector de la COX-2 en patologías como el hígado graso no alcohólico o el infarto de miocardio me sorprendieron bastante dado el papel que juegan las prostaglandinas en procesos inflamatorios. Supongo que por eso luchamos con toda la industria de los antiinflamatorios no esteroideos de uso casi irracional por la sociedad. Es posible que tengamos que explorar la posibilidad de activar específicamente la enzima COX-2.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Considero que se necesita estabilidad en las plantillas, más categorías profesionales tanto en periodos de formación como ya en periodos de consolidación científica. Y más promociones, tanto en la escala de científico como en la escala técnica.

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Creo que la palabra clave es ESTABILIDAD, estabilidad presupuestaria y estabilidad de plantillas. Trabajamos con la incertidumbre de cuándo saldrán las convocatorias, de la renovación del personal, las becas asociadas a proyectos se resuelven cuando ya ha transcurrido un año y medio del mismo… Por otro lado, no hay reconocimiento a nuestra labor investigadora. Trabajamos por vocación, es verdad, pero es un trabajo, no una diversión.