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Entrevista a Mariano Esteban

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial? ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel? 

R.- La verdad es que siendo hijo de farmacéutico, familia de seis hermanos, en un pueblo de Tierra de Campos en Castilla León como es Villalón de Campos en la provincia de Valladolid, famoso por sus quesos y mercados, y teniendo en cuenta que era la única farmacia del pueblo y de los pueblos limítrofes, permaneciendo abierta las 24 h del día, no es de extrañar que mi vocación científica naciera en ese entorno, con la rebotica como colofón de foro de discusiones entre la intelectualidad del pueblo. Me apasionó el medicamento como remedio de enfermedades al que acudían día a día personas con la emoción de adquirir algo que les aliviara de sus molestias y curara. Por ello y teniendo en cuenta que no había Instituto en el pueblo, hice desde la tierna edad de los 10 años todo el bachillerato como interno en el colegio de los Maristas en Palencia y no fue hasta quinto de bachiller cuando el profesor de Química, el Hno Francisco, licenciado en la materia, me hizo sentir la química como algo que podía entender con facilidad y ayudar a explicar los principios de los medicamentos. Como era buen deportista, en fútbol, balonmano, jockey sobre patines y atletismo, pues fui campeón de 100 m lisos, salto de longitud y 4×100, aprendí la máxima de “siempre adelante”, que aún mantengo con el transcurrir de los años. Esta inquietud y siguiendo la tradición familiar, me encaminó hacia la carrera de Farmacia, que estudié en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago de Compostela. Como los microorganismos me apasionaban como causantes de muchas enfermedades, decidí elegir la Microbiología como materia de estudio. Así entré en el Departamento de Microbiología, bajo la dirección del Profesor Benito Regueiroy el excelente asesoramiento de la Profesora Ramona Vaamonde, experta conocedora del mundo bacteriano causante de enfermedades en los seres humanos, para realizar la tesis doctoral sobre un tema innovador en la época como la resistencia del Streptococcus faecalis a los antibióticos. Fue apasionante en la década de los años 60 del siglo pasado establecer una colección de S. faecalis de muestras biológicas de pacientes, niños y adultos, y demostrar la sensibilidad y resistencia de distintas cepas a los antibióticos, selección de los antibióticos más eficaces, aislar DNA de las cepas resistentes y transferirlas a las sensibles convirtiéndolas en resistentes, determinar la interacción de los antibióticos sobre los ribosomas y sus subunidades, así como aislar cepas con elementos (fagos) de lisis, estableciendo una cartografía sobre el S. faecalis asociado a distintas enfermedades y explicar su resistencia a los antibióticos.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Mariano Esteban, Profesor de Investigación vinculado Ad Honorem del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del CSIC y Jefe del grupo de Poxvirus y Vacunas del CNB. Es natural e hijo predilecto de Villalón de Campos (Valladolid), se licenció en Farmacia (1967) y en Ciencias Biológicas (1972), obteniendo el título de Doctor en 1970 en la especialidad de Microbiología por la Facultad de Farmacia, Universidad de Santiago de Compostela.

Entre 1970-74 trabajó como postdoctoral en el Centro Nacional de Investigaciones Médicas de Londres (MRC) con David Metz e Ian Kerr sobre mecanismo de acción de los interferones y síntesis de proteínas. Fue contratado posteriormente, 1974-77, como Instructor en el Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, Estados Unidos de América, con John Holowzack sobre replicación del DNA. Tras una breve estancia en 1978 en el Centro de Biología Molecular de Gante en Bélgica con Walter Fiers sobre secuenciación del genoma de virus, le fue concedida en 1979 una plaza de Profesor Titular en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY), pasando luego a ser nombrado en 1982 Profesor Asociado con nivel funcionario y en 1985, Profesor (Catedrático) de los Departamentos de Bioquímica y de Microbiología e Inmunología de la mencionada Facultad de Medicina, donde trabajó sobre acción de los interferones y vacunas hasta 1994.

En 1987 fue nombrado Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En 1992, tras una estancia de 22 años en el extranjero, regresa a España para dirigir el nuevo Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del CSIC, cargo que ocupó durante 11 años. Durante dos años mantuvo también su laboratorio en Nueva York. En un período corto reclutó excelentes líderes científicos y el Centro adquirió credibilidad internacional como lugar de excelencia en investigación biotecnológica en las áreas de salud humana y animal, agricultura y medio ambiente. Además, el CNB fue un polo de atracción de empresas estableciendo modelos de colaboración con compañías nacionales e internacionales. El CNB ha sido evaluado varias veces por Comités Científicos Internacionales que lo consideran como “centro de excelencia en biotecnología”, siendo actualmente Centro de Excelencia Severo Ochoa.

Sus investigaciones en Estados Unidos de América fueron financiadas por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Fundación Nacional de las Ciencias (NSF). Desde su regreso a España, sus investigaciones están siendo financiadas por la Unión Europea, NIH, el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo, Fondo de Investigación Sanitaria, Comunidad Autónoma de Madrid, Fundación para la Investigación sobre el Sida (FIPSE) y empresas. En el año 2005 obtuvo un acuerdo de colaboración con la Fundación Botín para realizar investigaciones en vacunas contra enfermedades prevalentes y también su grupo fue galardonado en 2006 con un proyecto por la Fundación Bill y Melinda Gates para la generación de una vacuna contra el VIH/SIDA, que continúa hasta el 2018. Participa en la Red de Sida y en dos proyectos europeos H2020 con duración hasta el año 2021.

En su laboratorio se han formado estudiantes de varias nacionalidades y recibe periódicamente profesores visitantes. Ha dirigido 34 Tesis Doctorales y actualmente trabajan en su laboratorio 12 personas, pre y posdoctorales de distintas nacionalidades. Participa en actividades académicas de Máster con la Universidad Autónoma de Madrid, (UAM), de la que es Profesor Honorífico, habiendo coordinado el curso de Enfermedades Infecciosas y Sistema inmune.

Mariano Esteban es miembro de prestigiosas sociedades internacionales (American Society of Microbiology; American Society of Virology; British Society of Microbiology; Spanish Society of Microbiology; Harvey Society; The Society of Sigma Xi; New York Academy of Sciences; American Association for the Advancement of Science). Miembro Editorial, y evaluador de artículos de revistas prestigiosas y de proyectos nacionales e internacionales. Ha participado en varios comités europeos (Member of the European Action Programme Against AIDS. 1994-1997; Member of the COST /STD Initiative for a European Vaccine Program,1994-97; Member of the European Concerted Action Against Malaria, 1996-98; Member of External Advisory Group (EAG) of the European Commission, key action 2, Control of Infectious Diseases, Fifth Framework Programme (1998-2002). Member of WHO Advisory Committee on Variola Virus Research, 1998-actual. Member of Strategic Advisory Group of Experts (SAGE) for Vaccines and Biologicals, WHO, 2003-2007. Member of Advisory Group for the Science Foundation of Ireland, 2000. Member of European Science Foundation (ESF) Group for Research Infraestructures on Biomedical Sciences, 2003, y nacionales (ANEP; Grandes Instalaciones Científicas, 2003-2013). En 2013 fue nombrado miembro del Comité Científico Asesor del CSIC.

Ha impartido un gran número de conferencias en varios países, organizado cursos, workshops. Ha organizado congresos internacionales: Presidente, XI International Poxvirus and Iridovirus Meeting, Toledo, 1996; Presidente, Fifth European Conference on Experimental AIDS Research (ECEAR-2000), Madrid, Co-Presidente II European Virology Congress (EuroVirology-2004) en Madrid y Co-Chair del 7th Vaccine & ISV Congress- 2013 in Sitges, Spain.

Ha obtenido varias distinciones científicas, entre ellas, el premio del Consejo de Salud de Nueva York, premio de la Universidad del Estado de Nueva York, Farmacéutico del Año. Premio IBERDROLA de Ciencia para Profesores visitantes. Premio de la Sociedad Española de Virología. Ha sido fundador y Presidente de la primera asociación de profesionales españoles en el extranjero, Asociación de Licenciados y Doctores Españoles en Estados Unidos (ALDEEU), habiendo recibido en 2012 el medallón de ALDEEU. Es fundador y miembro de la Fundación Europea contra el Sida (EuroVacc). En 2006 fue nombrado Académico de Número de la Real Academia Nacional de Farmacia (RANF) de España y en Diciembre de 2012 fue elegido Presidente de la RANF, habiendo sido reelegido de su cargo en 2015. En octubre de 2017 fue nombrado Presidente del Instituto de España, institución que integra a las diez Reales Academias. Es Académico correspondiente de las Academias de Farmacia de Galicia y de Farmacia de Francia, y propuesto por las academias de Farmacia de Argentina y de Ciencias de Brasil.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica? 

R.- Después de una trayectoria de mas de 50 años, pues me inicié en1965 aún como estudiante en el Departamento de Microbiología de la Facultad de Farmacia en Santiago de Compostela, puedo afirmar con la seguridad que te da la experiencia de haber trabajado en distintos laboratorios en Londres, Nueva Jersey, Gante, Nueva York y Madrid, y haber interaccionado con investigadores de distintos países, que un buen investigador se va labrando a lo largo de los años. Es necesario partir de la base de honestidad, dedicación, pasión por la ciencia (en palabras de nuestro querido premio Nobel Severo Ochoa), rigor, meticulosidad, entusiasmo por cada resultado que se obtiene cada día, persistencia, determinación a seguir adelante pese a que no todos los experimentos salen como uno espera, estar dispuesto a interpretar los resultados de forma abierta sin restricciones, buscar lo que otros aún no han encontrado, determinación para superar cualquier obstáculo, no dejarse llevar por las modas y seguir siempre lo que uno considera mas apropiado, estar abierto a considerar otras posibilidades, evitar ser presuntuoso o despreciar la labor de otros investigadores, ser modesto, entusiasmar a los que trabajan contigo y estar dispuesto a colaborar con otros investigadores nacionales e internacionales. La ciencia necesita de esa colaboración, ya que el abordar muchos de los problemas por su complejidad y disponibilidad de infraestructuras costosas, no se pueden realizar sin colaboración. Debido a que hacer ciencia necesita financiación, el investigador se pasa gran parte de su tiempo dedicado a conseguir ayudas económicas para así mantener su laboratorio y poder abordar los experimentos necesarios. Esta dedicación requiere de una gran determinación, que dura toda la vida investigadora, y que no detrae del entusiasmo para seguir adelante.

Como siempre digo a los que inician su carrera investigadora, que se lo piensen muy bien antes de entrar en esta profesión que requiere de mucho sacrificio, se palia con entusiasmo y pasión por lo que uno va realizando cada día, y que nunca suponga desgana el llegar cada mañana al laboratorio, si no más bien el tener ese ansia de estar en el laboratorio para abordar los temas planificados, realizar experimentos e interpretar los datos. Con qué emoción recibimos la noticia de que nos han aceptado un artículo en un buena revista. La fase de la Tesis doctoral es apasionante, pero aún más está la fase postdoctoral, que se debe realizar en otros laboratorios, preferiblemente extranjeros, para así conocer mejor cómo se trabaja en otros centros y ganar en seguridad. Los demás pasos a seguir vendrán por añadidura. En mi caso, las distintas etapas profesionales me fueron llegando sucesivamente sin haberlo planificado de principio, y estoy muy agradecido por ello.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX? ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja? 

R.- Lógicamente, el descubrimiento de la estructura del DNA por Francis Crick y Jim Watson en la década de los años 50 del siglo XX , ha servido de base para todos los descubrimientos posteriores al poder explicar los mecanismos de replicación de los seres vivos. Este descubrimiento lo apliqué en mi fase doctoral para los experimentos de transferencia génica entre cepas de S. faecalis. Como investigador en el campo de los virus, y en particular, estudiando la biología del virus vaccinia, familia de los poxvirus, utilizado como vacuna contra la viruela, la primera y única enfermedad humana erradicada de nuestro planeta, el concepto del DNA como transmisor de la información genética me sirvió para entender cómo el virus penetra en una célula, expresa su material genético de forma secuencial, sintetiza sus proteínas de forma muy regulada, se ensambla en distintas partículas y se libera de la célula para seguir el proceso infeccioso sobre otras células. Estudiando la síntesis de proteínas de este virus pudimos demostrar en una época en la que se desconocían qué hacían unas moléculas llamadas interferón, que muy poca gente creía en ellas y que tuve la suerte de trabajar en el mismo laboratorio donde se habían descubierto por Alick Isaacs y Jean Lindeman en 1957, en el National Institute for Medical Research de Londres, que realmente actuaban inhibiendo el proceso de iniciación de la síntesis de proteínas y por ende la replicación viral. El poder demostrarlo tanto en sistemas in vitro, con extractos celulares y mRNA del virus encefalomiocarditis, y en células tratadas con interferón (entonces parcialmente purificado) e infectadas con el virus vaccinia fue toda una sorpresa y sirvió de base a que otros investigadores entraran en el campo y posteriormente seclonaran los genes de interferón y ser una de las primeras moléculas biotecnológicas. Así el interferón contribuyó al empuje de la industria naciente sobre la biotecnología y su aplicación industrial y farmacéutica. Tuve la fortuna de haber sido invitado a la reunión que se organizó en los años 80 del siglo XX en Nueva York por Mathilde Krim, casada con el magnate de Exxon, con presencia de senadores y personal empresarial, para lanzar el interferón en USA como producto de gran valor sanitario, lo que condujo a incrementar los fondos del NIH en su investigación y aportar grandes avances científicos, desde la biología molecular, inmunología, producción y ensayos clínicos. Como investigador, habiendo estudiado el interferón durante muchos años, es gratificante el ver que hoy en día el interferón está siendo usado como medicamento en las farmacias para tratamiento de diversas patologías.

Otra de las sorpresas fue cuando se pudieron incorporar genes exógenos en distintas especies y demostrar que se expresaban correctamente y conferían propiedades que el organismo receptor no tenía. Así en el caso del virus vaccinia lo aplicamos a la incorporación por recombinación homóloga de genes de otros patógenos que nos ha servido para producir candidatos vacunales contra distintas enfermedades, tanto parasitarias (malaria, leishmania), víricas (VIH, hepatitis C, chickungunya, ebola, zika) y cáncer (próstata). También lo hemos aplicado a estudiar el comportamiento de los genes virales y su influencia sobre el sistema inmune, mediante la deleción selectiva de los mismos, procedimiento que se utiliza hoy en día a todos los seres vivos (ej, knock-out, knock-in, inducible). La capacidad de la ciencia para modificar las especies continúa a pasos de gigante, pero siempre la comunidad científica se ha adelantado a los sectores del poder político al alertar de las consecuencias que la manipulación genética tiene sobre la evolución de los seres vivos y pasos a seguir.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país? 

R.- Como país no existe una carrera científica propia, con distintos niveles de acceso, promoción y de evaluación de la actividad investigadora. En España el desarrollo de la ciencia es muy reciente, pues la articulación del mismo emana con la Ley de la Ciencia y creación del Plan Nacional de Investigación Científica y Técnica articulado en los años 80 del siglo XX, siendo José María Maravall Ministro de Educación y Ciencia. Con excepción de los Organismos Públicos de Investigación (OPIS), y fundamentalmente en el CSIC, donde existe una carrera científica funcionarial, con nombramientos por oposición de investigadores con tres niveles (colaborador o titular, investigador y profesor), no existe una carrera científica en las universidades, pues incorpora personal académico dirigido a la enseñanza. A medida que se han ido incrementando los fondos dedicados a la investigación y creación de plazas a investigadores jóvenes, mayoritariamente trabajando en centros en el extranjero, las Universidades han ido captando este personal investigador, lo que ha contribuido al incremento científico aunque desigual por las muchas universidades creadas y actualmente en funcionamiento en España.

Uno de los problemas de falta de carrera investigadora es que la ciencia está muy sometida a las veleidades de los cambios políticos, lo que dificulta que se puedan aplicar políticas estables, que inciden en la financiación con continuos recortes (seguimos en el 1.2% del PIB, muy por debajo de la media europea), ausencia de convocatorias de proyectos prefijadas anualmente, establecer temas prioritarios de cara a dónde queremos estar como país industrializado en los próximos 10-20 años. Como Presidente del Instituto de España que reúne a las diez Reales Academias hemos publicado en 2018 un manifiesto sobre la situación actual de la investigación científica en España reclamando un Pacto de Estado por la Ciencia, y recomendando la necesidad de aumentar la inversión en ciencia, ya que el sistema se ha deteriorado, aunque los efectos más negativos se están detectando, lo que disminuye la capacidad del modelo productivo, con necesidad de reformar el modelo universitario, focalizar objetivos más competitivos, y facilitar el aumento de la I+D privada. Aún cuando se produce financiación privada al sector público, no existe en nuestro país un sentir de fomentar esa colaboración del sector público con el privado, si no más bien persiste una crítica feroz en algunos partidos políticos en contra, como lo hemos podido ver en el caso de Amancio Ortega al donar fondos para la consecución de infraestructuras hospitalarias contra el cáncer y ser criticado por ello. Esto me retrotrae a, cuando siendo Director del Centro Nacional de Biotecnología en 1994, firmamos un acuerdo de colaboración con una empresa farmacéutica, que supuso la mayor financiación en investigación del sector privado al público en España, y se nos criticó fuertemente por ello, alegando que nos vendíamos. Afortunadamente esa mentalidad retrógrada,mayoritariamente ha desaparecido, y hoy la colaboración público-privada en ciencia es un modelo a seguir a nivel mundial.