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Entrevista a Marian Ros

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? 

R.- Fue a mitad de mis estudios de Medicina. Creo que hubo dos acontecimientos que despertaron en mí una fuerte vocación científica y desviaron mi trayectoria de la clínica al laboratorio. Uno de ellos fue el estudio de la embriología humana en segundo y tercer curso de carrera. El desarrollo embrionario me fascinó y despertó en mí una tremenda curiosidad y el deseo de saber más. El otro factor fue la lectura del “Origen de las especies” que me abrió las puertas a un mundo desconocido para mí hasta aquel momento, un mundo de observación, análisis y deducción -las bases del método científico-.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Al terminar la carrera conseguí un contrato de Profesor ayudante de clases prácticas compatibilizando así la docencia en Anatomía y Embriología Humana con el doctorado. Mi Tesis doctoral, bajo la dirección del Prof. José Luis Ojeda, se centró en el desarrollo renal y las consecuencias patológicas de su alteración. Mi periodo postdoctoral, en el laboratorio de John Fallon, de la Universidad de Wisconsin-Madison, supuso mi inmersión en el desarrollo de las extremidades con un enfoque genético y molecular. Este periodo postdoctoral, a principios de los 90, fue fascinante y frenético ya que coincidió con la aplicación de las técnicas de Biología molecular a la Biología del desarrollo, lo que supuso un tremendo avance.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? 

R.- Gran capacidad de observación junto con meticulosidad y rigor en el método creo que son las mejores virtudes de un buen investigador. Siempre acompañadas de unas buenas dosis de entusiasmo y pasión.

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Les diría que se planteen seriamente si les gusta la ciencia, si les apasiona saber, si les interesa comprender la realidad que nos rodea. Si es así seguro que su carrera científica será un éxito. Es importante no confundirse y pensar que la ciencia es “cacharrear” en un laboratorio.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Nuestro objetivo es entender los mecanismos que regulan la formación de un órgano a nivel celular, genético y molecular. Es lo que llamamos morfogénesis, un complejo proceso que hace que un pequeño grupo de células progenitoras acabe formando un órgano completo con perfecta morfología y función. Conocer cómo tiene lugar la diferenciación ordenada y progresiva de un órgano es del máximo interés, no solo para entender el desarrollo embrionario, sino también para el campo de la medicina regenerativa basada en la terapia celular y para la ingeniería tisular. Pretendemos también entender las causas que llevan a las malformaciones y enfermedades congénitas..

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Queda un largo camino por recorrer. Es necesaria una renovación implementando sistemas más flexibles, más adaptados a los tiempos actuales. La renovación tendría que comenzar por el sistema educativo, desde secundaria o incluso antes hasta la universidad, fomentando el pensamiento crítico, un aprendizaje menos pasivo y facilitando la formación continua del profesorado. Esto requiere una política científica ampliamente consensuada bajo la dirección de expertos, con planes a medio y largo plazo. Esto no puede hacerse sin una inversión considerable, acorde con el nivel que queramos tenga nuestro país. Es importante que el abandono de la ciencia de los últimos años se revierta cuanto antes.