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Entrevista a Luis Enjuanes

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Mi vocación científica se inició en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Valencia. Me fascinó la posibilidad de expresar en forma matemática los fenómenos de la naturaleza. En aquellos tiempos sólo estudiábamos materias básicas, física, química, biología,… Lo que más me influyó fue la calidad de algunos profesores y sus clases magistrales.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Estudié químicas, con un alto componente de física, pero pronto evolucioné hacia ciencias biomédicas. Me desplacé a Madrid y después de una formación transitoria en el estudio de los virus tuve la oportunidad de entrar en el laboratorio de Eladio Viñuela, lo que fue decisivo en mi formación científica. El estudio de las bases moleculares de la patogenicidad de los virus me fascinó y al terminar la tesis me trasladé al NIH (Bethesda, EEUU), donde continué trabajando con virus y respuesta inmune. Cuatro años después me incorporé al CSIC donde he seguido mi carrera en el estudio de la patología y protección frente a virus, particularmente con coronavirus. Es muy probable que si tuviese la posibilidad de volver atrás con lo que sé ahora eligiese la misma trayectoria, aunque también me gustaría haber estudiado Medicina.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Es imprescindible tener una elevada vocación, lógica en el razonamiento, y capacidad de sacrificio, porque el tiempo que invertimos en investigación recorre fundamentalmente periodos de duro trabajo por aclarar las causas de nuestras observaciones, salpicados con breves periodos de recompensa cuando conseguimos avances significativos en nuestros objetivos.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX? ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado? ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- La posibilidad de modificar los seres vivos, incluyendo los más elementales como los virus (genética reversa) y otros más complejos como los mamíferos me parece fascinante y con un potencial tan alto que es casi imprevisible. Recientemente el desarrollo de técnicas basadas en CRISPR/Cas que facilitan la alteración precisa de genes en seres vivos de todos los reinos va a permitir transformar muchos de ellos mejorando su resistencia a enfermedades.
La capacidad evolutiva de los virus me parece de alto interés, así como su potencial en terapia génica para acceder a sitios remotos de nuestro organismo y corregir defectos.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de esta línea científica?

R.- Estudiamos las bases moleculares de la virulencia de los virus, identificando los genes de los mismos que son responsables de su virulencia para eliminarlos, atenuarlos y obtener candidatos a vacunas. Así mismo, estudiamos la interacción de los virus con el hospedador, porque los virus necesitan del mismo para replicarse o causar patología. La identificación de la transducción de señales celulares necesarias para estas actividades nos permite identificar drogas supresoras de las mismas y por tanto antivirales.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Creo que es muy importante que los estudios universitarios se realicen conjuntamente con el trabajo en empresas tecnológicas, hospitales, y otras instituciones, de forma que desde muy pronto en la universidad se pueda trabajar en problemas que son de interés para el desarrollo del conocimiento y para la sociedad. Considero muy útil que la Universidad se integre parcialmente con otras instituciones que cumplen una misión necesaria o productiva.