Acércate a...

Entrevista a Juan P. Bolaños

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Durante el cuarto (penúltimo) año de la carrera de Farmacia, que estudié en la Universidad de Salamanca.

P.- ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Si bien fueron varios los profesores, la decisión de dedicarme a la investigación científica estuvo especialmente influenciada por la lógica empírica que envolvía las clases de Bioquímica Especial (Regulación del Metabolismo) del Prof. José M. Medina.

P.- ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel?

R.- Recibí muchos. Intento seguir fiel a todos.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Realicé mi Tesis Doctoral en la Universidad de Salamanca (años 1988-1992) bajo la supervisión de José M. Medina con una beca del FIS. En 1989, realicé una breve estancia en el Metabolic Research Laboratory (Radcliffe Infirmary, Oxford, UK) con Dereck Williamson, y entre 1993 y 1994 mi estancia postdoctoral en el Institute of Neurology (University College London) con John Clark. Obtuve una plaza de Profesor Titular en la Universidad de Salamanca en 1996, y un primer proyecto de investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en 1997. Aprobé la prueba de habilitación nacional de catedrático en 2005, y me incorporé como catedrático en la Universidad de Salamanca en 2007. Fui secretario académico del Departamento de Bioquímica y Vicedecano de Investigación de Farmacia, y soy Editor Asociado en varias revistas internacionales, entre las cuales se encuentran Biochemical Journal y Journal of Neurochemistry. He sido Presidente de la Sociedad Europea de Neuroquímica y vocal de la SEBBM. Recibí el Marie Curie Excellence Award (Comisión Europea) en 2005.

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Sí, casi. 

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Cumplir al menos el 50% de cada una de las cualidades dentro de cada uno de los siguientes tipos. Intelectuales: sólida base académica, curiosidad, interés, intuición, perspicacia e ingenio. Manuales: constancia, persistencia, paciencia, habilidad, diligencia y eficacia. Psicológicas: honestidad, sensibilidad y resolución. Sociales: comunicación, cercanía, participación, generosidad y respetuosidad. 

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Que se autoevalúen y procuren adquirir el máximo posible de las anteriores cualidades.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Descifrar los mecanismos moleculares responsables del acoplamiento metabólico y redox en las células neurales. Buscamos genes cuya alteración (por mutación o desregulación) descompense el metabolismo energético cerebral comprometiendo la neurotransmisión y supervivencia neurales. Creemos que tiene trascendencia en el tratamiento de enfermedades neurológicas, actualmente incurables en su mayoría.

P.- ¿Cómo ve el futuro de este área científica?

R.- Desde hace menos de una década estamos atravesando una auténtica revolución en el área del metabolismo energético, especialmente el mitocondrial, glucídico y lipídico. Estos cambios están sucediendo a tal velocidad, que no es posible recogerlos en las re-ediciones de los libros de texto, lo que me obliga a actualizar muchas de mis clases de Bioquímica con artículos científicos. En el área más específica del metabolismo energético cerebral, estos cambios no son menores –al contrario, en algunos casos han sido pioneros. Por otro lado, dado el constante incremento en la prevalencia de las enfermedades neurológicas, y la ausencia de tratamientos efectivos, el interés en investigar en estas enfermedades es creciente, a la vez que el interés por conocer la relación entre la desregulación del metabolismo energético y la neurodegeneración.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- Siendo consciente del sesgo por mis preferencias en el campo de la Biomedicina, no consigo priorizar los siguientes descubrimientos: la estructura de la doble hélice del DNA por Rosalind Franklin y la penicilina por Alexander Fleming. Como en otros pocos descubrimientos, marcaron un «antes» y un «después» en los campos de la Biología, Medicina y Farmacia en ese siglo.

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- El descubrimiento de la penicilina, que demostró el poder de la intuición.

P.- ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- La existencia de programas metabólicos opuestos entre neuronas y astrocitos como ejemplo de diferenciación funcional que optimiza los recursos energéticos para la neurotransmisión.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Está estructurada de un modo similar a la de otros países de nuestro entorno socioeconómico, aunque con matices. Destaco un exceso de centralización de la «excelencia» investigadora. La formación básica investigadora (tesis doctoral) se lleva a cabo principalmente en Universidades, Institutos Universitarios y Centros de Investigación de toda la geografía española. Sin embargo, la mayor inversión económica en I+D se otorga a unos pocos centros de élite, quienes disfrutan del esfuerzo previo de formación realizado por los grupos de investigación periféricos y de limitada financiación. A corto plazo, este sistema parece beneficioso al premiar la excelencia; sin embargo, a largo plazo agotará la fuente de nuestras próximas generaciones de investigadores.

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Descentralización de la excelencia investigadora, manteniendo lo que ya se ha conseguido. Para ello, debemos hacer un mayor ejercicio de persuasión que mejore la percepción social de la investigación e incremente –y consolide mediante un pacto por la Ciencia- la inversión de los gobiernos en I+D. La escasísima inversión en personal investigador postdoctoral está causando la fuga de potencial humano. Queda por potenciar las oficinas encargadas de identificar los resultados patentables y la transferencia al sector socioeconómico.