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Entrevista a José María Valpuesta

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Me da un poco de pudor hablar de algo así, pues no sé si poseo lo que algunos llaman vocación, pero sí sé que lo que hago me gusta y que me divierte casi siempre. En cualquier caso, sí que comencé a trabajar en un laboratorio bastante pronto, cuando estaba realizando el 2º curso de Ciencias Biológicas, y sí que tenía claro que quería dedicarme a la investigación desde el momento en que «probé» el laboratorio.  

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? 

R.- Creo que debe ser una persona con bastante predisposición para trabajar en equipo, con ideas firmes, pero abierto a escuchar a los demás. 

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Mi línea de trabajo fundamental se enfoca al estudio de las llamadas chaperonas moleculares, un grupo grande y variopinto de proteínas cuya principal función es la de ayudar a que otras alcancen su conformación nativa y funcional. Esta función la realizan de muchas maneras distintas, y muchas veces en colaboración entre distintos tipos de chaperonas. Pero además, las chaperonas no sólo están involucradas en el correcto plegamiento de las proteínas, sino en el proceso contrario, en el de su degradación cuando a veces no son requeridas por el organismo. Siendo el plegamiento de las proteínas un proceso fundamental que antecede a cualquier otro que tiene lugar en la célula, considero que el conocimiento de cómo funcionan este grupo de proteínas es realmente de gran importancia en la comprensión de los procesos vitales. 

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- Sin duda alguna, la determinación de la estructura del ADN. Me impresionó la forma en que se llegó a ello, mediante la utilización no sólo de resultados experimentales, sino también del modelado de las moléculas que lo componen usando lo que se conocía de ellas desde el punto de vista químico y bioquímico. El modelo es hermoso pero sobre todo tuvo que parecerles muy hermoso a sus autores, Watson y Crick, que además daba claras pistas sobre dos propiedades asociadas al material genético, estabilidad y transmisión.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Mi opinión no es distinta a las de muchos otros investigadores: nuestro sistema adolece de falta de flexibilidad y está demasiado supeditado a la escala funcionarial. Creo que no sólo debiera haber más puestos de investigadores (y más centros de investigación, muchos de los actuales están saturados) sino que esos puestos no debieran ser permanentes y estar sujetos a revisiones periódicas que fomentasen aun más la competencia y el trabajo. 

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R-. Un camino muy grande, especialmente en lo que tiene relación con la innovación. A pesar de sus problemas, la ciencia española ha crecido mucho en los últimos años, pero ese crecimiento no ha ido en paralelo con el desarrollo de la innovación. Esto es un problema fundamental que afecta a nuestra industria, pero en el que la investigación pública tiene mucho que decir, especialmente en lo que tiene que ver con la mentalidad de nuestros investigadores, que tienen que ser más conscientes de que algunos de sus descubrimientos pueden ser utilizados por la industria.