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Entrevista a Jordi Juanhuix

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial? ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel?

R.- Mi primer recuerdo de vocación científica surgió sobre los 10 o 12 años, cuando vi una serie de televisión que ya es de culto: Cosmos, de Carl Sagan. Más tarde me gustó la capacidad predictiva de las ciencias experimentales, y ello me orientó finalmente hacia la carrera de física, donde se acabó de perfilar mi vocación científica.

No tengo un consejo propiamente dicho, pero desde joven he sentido que, en lo profesional y lo personal, la vida suele dar lo que esperas de ella. Creo que un cierto «optimismo antropológico» es necesario para avanzar en cualquier ámbito.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Mi trayectoria no ha tenido una dirección científica clara, sino que se ha ido orientando a medida que se abrían campos. Primero empecé con ciencia de materiales y en particular con espectroscopía EXAFS. Me orienté luego en difracción a bajos ángulos y difracción de fibras, y finalmente me he dedicado a la cristalografía de proteínas. En cambio, sí ha tenido una tendencia muy intensa y constante hacia la instrumentación científica, y muy en particular en la instrumentación de sincrotrón, que es probablemente el campo en el que me muevo con mayor facilidad. Me encanta calcular y diseñar instrumentos, y sobre todo demostrar, un vez construídos, que funcionan como se esperaba. La instrumentación de sincrotrón la encuentro especialmente interesante, pues abarca muchos campos tecnológicos diferentes: mecánica de precisión, criogenia, electrónica, control, automatismos, vacío, óptica, etc.

Sí, repetiría mi trayectoria personal, aunque en ella me gustaría anadir más experiencia en Estados Unidos. Creo interesante hacer parte de la carrera en Europa, y parte en Estados Unidos, fundamentalmente, para tener la visión de diferentes sociedades, y tener conocimiento de lo bueno y malo de ellas. 

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- No hay un solo tipo de ciencia, y por tanto un solo tipo de investigador. En la ciencia caben muchos perfiles diferentes, algunos de ellos contradictorios. Aún así, destacaría la tenacidad, el creer en tí mismo desde la humildad, y la capacidad de análisis. También es muy importante tener un adecuado conocimiento del aparato matemático.

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Que crean en ellos mismos. Que su vida profesional tendrá la justicia que merezca su esfuerzo, aunque no sepan cuándo. También es muy importante mantener una cierta mentalidad empresarial, y saber distinguir entre lo accesorio, lo urgente y lo importante. 

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de este área científica?

R.- Desde hace 8 años he estado construyendo la línea de luz XALOC, dedicada a la cristalografía de proteínas, junto con un equipo multidisciplinar. En todo este tiempo he estado alejado de la ciencia básica, y me he involucrado en profundidad en proyectos de óptica de rayos X, ingeniería mecánica de precisión, instrumentación científica, control, electrónica, cálculos de vacío, etc. Por fin, como resultado de todo este trabajo, en julio de 2012 la línea de luz ha entrado en operación, con éxito hasta el momento. Aunque no está acabada y hay margen para la mejora, la línea ocupará menos tiempo y por tanto podré profundizar en proyectos más específicos de biología estructural para aprovechar las potencialidades de XALOC. 

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX? ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado? ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- En mi opinión el principal avance del siglo XX se dio con los nuevos paradigmas científicos creados a principios de siglo, y que han marcado una nueva era en la ciencia: la teoría de la relatividad (especial y general), la mecánica cuántica (y su extensiones a las fuerzas nucleares). En particular, la relatividad especial me impresiona por su belleza formal. También es muy importante el acceso de la información vía internet: determina en gran medida el avance de la ciencia, de la misma manera que la imprenta lo hizo hace cinco siglos.

Respecto a las sorpresas en mi área de investigación, me sorprende todavía la complejidad de la vida y sus engranajes. También me sorprende poder aplicar el mismo aparato matemático en áreas dispares como la cristalografía de proteínas, el estudio de vibraciones en instrumentos o la óptica. 

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- De siempre, la carrera científica ha estado planificada a pedazos. La novedad es que ahora directamente se está haciendo pedazos. Los recortes, algunos necesarios pero muchos más torpes, están afectando gravemente el presente y el futuro de la investigación en España. Y me disgusta profundamente que quienes regulan y predican la excelencia de la investigación no reconozcan ninguna responsabilidad en la excelencia de la gestión.