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Entrevista a Javier Sancho

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿le influyó alguien de forma especial? ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel?

R.- Mi vocación científica surgió pronto, confusamente entremezclada con mi afición por los libros de ovnis, extraterrestres y alquimia en los que, de vez en cuando, aparecían desquiciadas alusiones al código genético y al ion amonio. Creo que lo que me hizo desear ser científico fue la fascinación por lo desconocido y por el descubrimiento. Ser científico me pareció enseguida, además de divertido, algo importante a lo que merecía la pena dedicarse.

No recuerdo que mientras surgía mi vocación me influyera alguien de un modo especial, aunque sí recuerdo a un puñado de profesores de ciencias cuyas distintas formas de transmitir conocimiento, distinto interés por la enseñanza y distinto grado de compromiso que traslucía su pasión o falta de ella, me inclinaban, según los casos, a perseverar en mi vocación o a abandonarla. Cuando ya estaba haciendo la Tesis, mi director, C. Gómez-Moreno, me dio un consejo que él había recibido de M. Losada: «Lo perfecto es enemigo de lo bueno». Aún dudo de si lo interpreté correctamente y, lo que es peor, a veces se me olvida. En cualquier caso, el consejo me recuerda que la perfección no se consigue y que hay que alcanzar un equilibrio responsable que nos frene a la hora de publicar trabajos inmaduros pero no nos impida dar a conocer nuestros descubrimientos, incluso cuando todavía albergamos dudas sobre su exactitud.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Mi deseo inicial era ser biólogo (tirando a bioquímico), pero estudié química en Zaragoza porque mi familia no podía enviarme a estudiar a otra ciudad. Durante la carrera, mi interés se amplió a la química orgánica, y a punto estuve de dedicarme a ella. Hice la Tesis en Zaragoza, con una estancia en USA donde comprendí que una de las limitaciones de los científicos españoles es de naturaleza psicológica y consiste en una cierta falta de confianza y asertividad que nos puede situar en desventaja ante científicos de otros países que no necesariamente están mejor formados. En Atlanta, en el laboratorio de D. E. Edmondson, descubrí emocionado que los ciclos termodinámicos relacionaban cosas en apariencia diversas, tales como energías de unión y potenciales redox, lo que me escoró hacia la biofísica. La tesis doctoral me proporcionó una buena formación en purificación y caracterización molecular y funcional de proteínas, que me ha resultado muy útil.

Al terminar la Tesis, quise aprender a hacer mutagénesis dirigida, una prometedora técnica para estudiar las moléculas de proteína. Identifiqué los que me parecieron los 2 ó 3 mejores grupos del campo y, finalmente, fui a Cambridge (UK) al laboratorio del actual Sir A. R. Fersht, donde descubrí que las proteínas se plegaban y desplegaban reversiblemente, que la reacción no se comprendía apenas y que ni siquiera se sabía qué interacciones estabilizaban a las proteínas. Mi estancia postdoctoral me permitió participar en el esfuerzo pionero de aquel grupo por entender estos fenómenos. El jefe nos hacía poco caso, pero ponía a nuestra disposición todos los medios imaginables y una atmósfera de gran creatividad y excitación a la que contribuían su brillantez y la concentración de jóvenes talentosos que acudían de todo el mundo para labrarse un porvenir en ciencia.

A la vuelta a España, la labor realizada durante el periodo postdoctoral me facilitó obtener un empleo permanente en la Universidad de Zaragoza. A pesar de ser funcionario, continué trabajando y establecí un grupo de investigación dedicado a estudiar la estabilidad y el plegamiento de las proteínas, asuntos que todavía no se comprenden satisfactoriamente. El plegamiento de las proteínas me interesa esencialmente como reto científico. La relevancia que ha adquirido más recientemente para poder comprender la causa de numerosas patologías humanas le añade, sin duda, interés. Aunque he rehuido la gestión con cierto éxito, he dedicado algún esfuerzo a estimular la colaboración científica entre físicos y biólogos (al menos en Aragón).

No sé si repetiría mi trayectoria en su totalidad, pero creo que cada una de las etapas por las que pasé contribuyó de forma importante a configurar al investigador que soy. Ninguna constituyó una exploración sin fruto. Sigo sintiéndome purificador de proteínas, enzimólogo, biofísico, plegador de proteínas, buscador de fármacos y varias cosas más.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- 1-Convencimiento de que la investigación científica es vital para el progreso y supervivencia de la humanidad.

2-Deseo de triunfar.

3-Capacidad de esfuerzo.

4-Inteligencia.

5-Habilidades sociales.

Mi consejo a los jóvenes aprendices de científicos es que se escuchen honestamente y se hagan caso. Si sienten que la investigación es su camino, que lo sigan sin reservas, con entusiasmo, ambición y fe en sus posibilidades. Si no, que se dediquen a otra cosa. La vida ofrece muchas posibilidades.

P.- ¿Podría describirnos brevemente cuál es su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de este área científica?

R.- Me interesa comprender la relación estructural y energética que guardan las conformaciones parcialmente plegadas de las proteínas con la estructura y funciones biológicas del estado nativo y con la aparición de enfermedades conformacionales.

Para ello hemos desarrollado herramientas de análisis estructural de intermediarios de plegamiento y tratamos de desarrollar herramientas computacionales, contrastadas con experimentos «húmedos», que permitan predecir la estructura de las conformaciones mal plegadas de las proteínas sin necesidad de caracterizarlas experimentalmente.

En los últimos años, las proteínas mal plegadas han pasado de ser consideradas objetos complicados, de moderado interés (esencialmente biofísico), a ser foco de interés médico. Conscientes de ello, hemos desarrollado procedimientos experimentales de rescate conformacional de proteínas mal plegadas aplicando conceptos y técnicas elementales de estabilidad de proteínas y de interacción proteína-ligando.
Además, intuimos que la reversibilidad de la reacción de plegamiento de muchas proteínas (a veces modulada por la unión o disociación de ligandos o por cambios de pH) puede constituir una estrategia frecuente de regulación funcional. Recientemente, hemos propuesto un nuevo mecanismo de liberación de LDLs en el endosoma en el que eventos reversibles de desplegamiento del receptor de LDLs asociados a cambios en la concentración de Ca++ desempeñan un papel esencial.

Las proteínas son los agentes fundamentales de los procesos biológicos y su función está mediada por su capacidad de plegarse adoptando conformaciones definidas. Comprender cuantitativamente este proceso (muy semejante a nivel fundamental a los procesos de reconocimiento molecular) permitirá:

1- Calcular la estructura tridimensional de todas las proteínas.

2- Calcular la dinámica intrínseca de todas las proteínas.

3- Calcular todas las interacciones que pueden formar todas las proteínas.

4- Avanzar significativamente en la comprensión cuantitativa de la célula y de las relaciones intercelulares.

5- Entender las causas moleculares de la mayor parte de las enfermedades.

6- Diseñar con éxito garantizado pequeñas moléculas que solucionen buena parte de tales enfermedades y que carezcan de efectos secundarios.

¿Quién da más?

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance del siglo XX? ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado? ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- El siglo XX da mucho de sí. Dudo entre los avances que nos permiten comprender mejor el Universo (la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica) y el que nos permite comprender mejor a esa pequeña parte del mismo que más nos interesa (la Biología Molecular).

El avance que más me ha impresionado hasta ahora ha sido el de la clonación, pues sabía que era imposible.

Mi mayor sorpresa en el campo del plegamiento de las proteínas ha sido el descubrimiento de que buena parte de las proteínas naturales pueden acceder a una conformación más estable que el estado nativo: el estado agregado ordenado.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Confieso que no tengo una opinión definida sobre cómo debe articularse la carrera científica en España. Es más, aunque entiendo que el asunto tiene su importancia, no creo que deba ser el foco principal de nuestras preocupaciones. A mí me preocupa más la falta de comprensión que existe a nivel social y político de la importancia que tiene para la sociedad la investigación científica. Supongo que hay diversas maneras sensatas de articular una carrera científica, seguramente conocidas e implantadas en otros lugares, pero es dudoso que alguna de ellas consiga triunfos espectaculares en nuestro país si no conseguimos:

1-que el conjunto de la sociedad desee que haya más investigación básica, y esté preparado para asumir las lógicas consecuencias económicas (quizá habrá menos viajes baratos organizados por el Imserso, tal vez los campos de fútbol no estarán subvencionados por los ayuntamientos, puede que haya que subir los impuestos un poco más…).

2-que los estudiantes de Primaria, ESO y Bachiller reciban una enseñanza de calidad que los convenza de que la Ciencia es la clave para el progreso de la Humanidad.

3-que los políticos dediquen más esfuerzo a procurarnos un futuro mejor que a conseguir resultados favorables en las próximas elecciones.