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Entrevista a Ignacio Palmero

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Me inicié en investigación durante mi tesis doctoral en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols” de Madrid, estudiando regulación de expresión génica en el crustáceo Artemia, por aquel entonces un prometedor modelo para estudio de desarrollo en invertebrados. Acabada mi tesis, inicié una estancia postdoctoral en el laboratorio de Gordon Peters en el Imperial Cancer Research Fund de Londres. En este grupo me centré en el estudio del ciclo celular y la senescencia celular, iniciando lo que iba a ser el tema central de mi investigación desde entonces. Nuestro trabajo consistió principalmente en estudiar el papel en senescencia de los productos del locus supresor tumoral Ink4a/Arf, el inhibidor de ciclo p16 y el activador de p53 Arf, que acababan de ser identificados. De vuelta a España, continué esta línea de trabajo en una nueva estancia postdoctoral en el laboratorio de Manuel Serrano, en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid, donde pudimos identificar una nueva vía de activación de p53 en respuesta a oncogenes mediada por la proteína Arf. A partir del año 2002 establecí mi propio grupo de investigación en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols”, donde continuamos trabajando en el estudio de la senescencia celular y su conexión con cáncer, así como otras patologías o procesos fisiológicos.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Cualquiera que se dedique a esta actividad sabe que el oficio de investigador es muy exigente y requiere una combinación particular de capacidades intelectuales, prácticas y de carácter. Un buen investigador en el área de biomedicina debe reunir inteligencia, curiosidad, rigor, capacidad de trabajo y un importante componente de resiliencia para afrontar las frustraciones y resultados adversos que se dan a menudo en este trabajo. Además, cada fase de la carrera investigadora conlleva rasgos específicos. Las etapas donde el trabajo experimental ocupa la mayor parte del tiempo requieren orden, eficiencia y organización. Por otra parte, el trabajo de mentor implica comunicación, capacidad de liderazgo y de gestión de equipos. Como queda dicho, las exigencias son importantes, pero si existe vocación y pasión, el esfuerzo queda compensado.

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Esfuerzo, ilusión y perseverancia. Es cierto que el entorno, especialmente en este país, no parece muy favorable por los problemas generales de financiación, y en particular de becas predoctorales, y por el futuro profesional incierto. Pero quien tenga vocación de desarrollar una carrera científica debe esforzarse por llevarla a cabo, siendo consciente de las dificultades, pero sin caer en un pesimismo excesivo. Es esencial elegir un buen grupo (que los hay y excelentes en nuestro país) y un proyecto que ilusione. Y hacerse preguntas, tener curiosidad, leer mucho y trabajar duro.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- En nuestro laboratorio estudiamos el proceso de senescencia celular y su conexión con diferentes situaciones fisiológicas y patológicas. Aunque se caracterizó inicialmente y se ha estudiado extensivamente en células en cultivo, hoy en día está bien establecida la relevancia de senescencia in vivo en conexión con diversas patologías como cáncer, fibrosis o envejecimiento o en procesos fisiológicos como el desarrollo embrionario. Abordamos esta cuestión desde diferentes puntos de vista y usando abordajes experimentales variados. Nuestra aproximación general consiste en la utilización de modelos celulares para análisis de expresión génica y screenings que permitan la identificación de nuevos reguladores de senescencia para posteriormente estudiar su impacto in vivo mediante modelos animales. Siguiendo este esquema, uno de nuestros proyectos nos ha permitido recientemente identificar un papel clave en regulación de senescencia de la homeoproteína SIX1, un regulador esencial de organogénesis durante desarrollo, reactivado aberrantemente en tumores. En base a estas observaciones, actualmente estudiamos la relevancia del papel de SIX1 como regulador de senescencia en su función en desarrollo y cáncer.

P.- ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- Sin duda, la revolución vivida en el campo de senescencia en los últimos años con la oleada de resultados que ha evidenciado la importancia de senescencia in vivo en una gran variedad de situaciones patológicas y fisiológicas. Estos resultados han cambiado la percepción general de la importancia de senescencia y han generado un enorme interés que se ha extendido a investigadores de muy diversas áreas antes aparentemente alejadas de la senescencia. Y como consecuencia de estas evidencias, el creciente interés en terapias basadas en manipulación de senescencia, con la identificación de fármacos con poder de inducción de senescencia (senogénicos) o de eliminación de células senescentes (senolíticos).

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- La carrera científica actual en España adolece de importantes problemas, que unidos al crónico problema de financiación y las trabas administrativas nos coloca en situación muy poco competitiva en relación con nuestros colegas en otros países. En la mayor parte de los casos, una carrera científica en nuestro país pasa, casi sin solución de continuidad, de etapas de extrema precariedad e inseguridad a la estabilización permanente con la fórmula de investigadores funcionarios de instituciones como el CSIC o de Universidades. Sería necesario un sistema más flexible y gradual, con evaluaciones periódicas, más en la línea de lo que existe en otros países, y que incluya figuras como investigadores senior con contratos indefinidos (no necesariamente ligados al papel de investigador independiente) y técnicos con contratos estables, que son parte esencial de los grupos de investigación estables y competitivos.