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Entrevista a Domingo F. Barber Castaño

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial? ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel?

R.- Desde niño siempre tuve interés por entender cómo funcionan las cosas, las células, los seres vivos, por qué se producían enfermedades, cómo se curaban. Este interés se alimentó en parte en casa de mi abuela paterna, Teresa, en Orihuela (Alicante), donde pasábamos temporadas todos los años de mi infancia y juventud en Semana Santa y en septiembre. En las estanterías del escritorio donde estudiaron mi padre y mis tíos en su niñez, además de sus libros escolares, se guardaban algunos libros de mi abuelo José, al que no conocí ya que murió antes de que yo naciera, y que había ejercido de Analista y Practicante en Orihuela, y del que mi padre me contó historias de cómo le ayudaba en el laboratorio cuando era niño. Había libros de técnicas de microscopía con ilustraciones donde se veían células, bacterias, parásitos, protocolos de tinción de células y bacterias, o de identificación de tipos de parásitos, libros de determinaciones bioquímicas y toxicológicas, libros de patologías varias. También había algunos libros y material de laboratorio de mi tío Domingo, el hermano de mi padre, que estudió químicas y que también falleció antes de que yo naciera. En esa época, y junto con mi hermano Ramón (que es en la actualidad profesor de Ingeniería de Sistemas y Automática en la UC3M) nos dedicábamos a “analizar” (destripar) todo lo que pillábamos, para luego “fabricar” nuevas cosas… Él era más de las máquinas y yo de las plantas, mezclas químicas, bichos. En nuestro laboratorio de la “habitación blanca” (nuestro cuarto de juegos) pasábamos las horas muertas guarreando con mezclas malolientes procedentes de hojas y flores machacadas, cartones, plásticos, maderas, motores, cables, tubos… ¡qué paciencia la de mi madre!!
Gracias a los excelentes profesores que tuve en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo (Madrid) tanto en ciencias naturales en EGB (Florindo Bartolomé), como en BUP y COU (María del Mar Murillo, Biología; José Luis Negro y Alberto Marino, en Química) fui formándome académicamente en el conocimiento científico, y aumentando mi interés/pasión por la ciencia en la adolescencia y primera juventud. Con mi compañero de experimentos Daniel (hoy cirujano en el Hospital de Fuenlabrada) y gracias a los magníficos laboratorios del colegio, y al asesoramiento de nuestros profesores, conseguimos ganar el premio al mejor trabajo científico de COU. Se acabó el colegio e inicié los estudios de licenciatura de Farmacia en la UCM…. eso lo dejo para la trayectoria profesional.
Desde la adolescencia, un consejero y ejemplo inspirador de científico ha sido mi primo Domingo (hijo de mi tío Domingo antes mencionado), doctor en Ciencias Químicas de formación,y un gran profesional en su campo (Alergología), que actualmente dirige el Instituto de Medicina Molecular Aplicada (IMMA) del CEU. ¡¡A veces bromeamos con que parece inevitable llamarse Domingo Barber y dedicarse a la ciencia!!
Para finalizar me gustaría resumir con mis palabras algunos de los consejos de mis queridos padres, José (Pepe) que nos dejó hace unos años y Mari Lola: “trabaja en lo que te guste con responsabilidad y entrega, e intenta que lo que hagas marque una diferencia que ayude a la gente a vivir de forma justa y digna”.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Empecé la carrera de Farmacia en la Universidad Complutense de Madrid en 1985, licenciándome en 1990, obteniendo el Premio de Licenciatura «Abilio Rodríguez Paredes». El último año de carrera estuve trabajando unos meses bajo la dirección de Miguel Sánchez-Pérez y Javier Arroyo Nombela en el Departamento de Microbiología II, de la Facultad de Farmacia de la UCM. En 1991 empecé la tesis doctoral en el Departamento de Inmunología de la Fundación Jiménez Díaz en el grupo del Profesor José Antonio López de Castro, becado por la Fundación Caja Madrid. En 1993 el grupo se mudó al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC), donde terminé la tesis doctoral. Durante estos años estudié cómo el receptor de la célula T (TCR) reconocía los antígenos del Complejo Principal de Histocompatibilidad (HLA) de clase I. En febrero de 1996 obtuve el grado de Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid tras defender la tesis titulada: “Análisis molecular de los repertorios de receptores de antígeno en las respuestas alorreactivas contra HLA-B27 y su contribución al estudio comparativo de la estructura antigénica de B*2705 y B*2703”. De 1996 a 1998 trabajé como investigador Postdoctoral en el Departamento de Biología de la Universidad de Yale (New Haven, CT, USA) en el laboratorio del Dr. Adrian Hayday, becado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Durante este periodo trabajé en desarrollo tímico, la caracterización del pre-receptor de célula T (preTCR), y la funcionalidad de células T gamma/delta. En agosto de 1998 me mudé al Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en Maryland (USA), donde trabajé hasta el 2001 como Investigador Visitante en el Laboratorio de Inmunogenética dirigido por el Dr. Eric Long, becado por la Fogarty Foundation. Durante estos años estudié los receptores y vías de señalización implicadas en activación e inhibición de células NK, y papel de las células NK en el control de los tumores. A finales del 2001 regresé a Madrid, al Departamento de Inmunología y Oncología (DIO) del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) donde permanezco hasta la fecha. De 2002 al 2006 fui Investigador Ramón y Cajal en el laboratorio de la Dra. Ana Clara Carrera, donde estudié el papel de la enzima PI3K en el inicio y progresión del Lupus en modelos animales de enfermedad. En 2006 comencé mi propio grupo de investigación al ser nombrado Científico Emergente en el CNB. En el año 2008 obtuve una plaza de Científico Titular del CSIC. Desde el año 2006 mi grupo trabaja en: 1) el estudio de los mecanismos moleculares y celulares que regulan el inicio y la progresión de las enfermedades autoinmunes con el objetivo de identificar nuevas estrategias para la intervención terapéutica; 2) en el estudio de los mecanismos moleculares y celulares implicados en la respuesta inmune antitumoral con el fin de desarrollar nuevas terapias basadas en la inmunomodulación; y 3) en el desarrollo y validación de nuevas estrategias terapéuticas basadas en la nanobiotecnología para el tratamiento de enfermedades autoinmunes y cáncer.
Estoy satisfecho con cómo se ha ido desarrollando mi trayectoria profesional, no la cambiaría.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Capacidad de observación y análisis, rigurosidad, dedicación, constancia, capacidad de estudio, capacidad crítica, capacidad de trabajar en equipo y colaborar, saber valorar las observaciones y contribuciones de otros, saber leer entre líneas, ver más allá de nuestra propia hipótesis, mantener un equilibrio vital.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Las líneas de Investigación del grupo se organizan en torno al estudio de los mecanismos que regulan la respuesta inmune y la tolerancia inmunológica, ya que pensamos que la modulación de estos mecanismos puede ser una estrategia terapéutica tanto para el tratamiento de enfermedades autoinmunes como para la inmunoterapia contra el cáncer.
Las principales líneas de investigación son:
– El estudio de los mecanismos moleculares y celulares que regulan el inicio y la progresión de las enfermedades autoinmunes: identificación de nuevas estrategias para la intervención terapéutica.
– El estudio de los mecanismos moleculares y celulares implicados en la respuesta inmune antitumoral con el fin de desarrollar nuevas terapias basadas en la inmunomodulación.
– Nanobiomedicina en autoinmunidad y cáncer: desarrollo y validación de nuevas estrategias terapéuticas basadas en la nanobiotecnología para el tratamiento de enfermedades autoinmunes y cáncer.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX? ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado? ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- Si medimos la importancia de los avances científicos por su trascendencia en el bienestar de la sociedad, sin duda la caracterización, producción y el uso de los antibióticos marcaron un antes y un después en la mortalidad infantil, las expectativas de vida de los seres humanos y en su calidad de vida.
El avance científico que más me ha impresionado ha sido ver cómo desde que empecé mi tesis doctoral hasta ahora hemos ido aprendiendo más y más sobre los mecanismos moleculares y los tipos celulares que regulan la respuesta inmune en situaciones fisiológicas y patológicas, y cómo este conocimiento ha llevado al desarrollo de la inmunoterapia en cáncer y autoinmunidad.
Me gustan las sorpresas del día a día. Ese resultado que se desvía de nuestra hipótesis inicial, pero que observamos de manera consistente, y que nos está diciendo que hay algo más, y nos obliga a repensar, replantear, hacer más experimentos y finalmente cuando entendemos el porqué nos enseña que hay algo nuevo, y que no lo sabemos todo.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Creo que en España la sociedad en general, y especialmente los dirigentes políticos, tienen que creerse de verdad, y no solo como un mantra que se repite por que suena moderno y positivo pero en el que no se cree sinceramente, que el desarrollo hacia una sociedad justa, saludable y sostenible pasa por la inversión en investigación y desarrollo. No niego que ha habido avances en España, hemos pasado en solo un siglo de decir ¡que inventen ellos! a decir que el futuro motor de la economía será la investigación y el desarrollo tecnológico. El próximo gran logro será cuando además de decirlo, estemos realmente convencidos de esta realidad y apostemos decididamente como sociedad por potenciar el I+d+i.