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Entrevista a Carme Caelles

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Sinceramente, no recuerdo que surgiera como una vocación que despertara a una edad temprana, como les ha sucedido a muchos de mis colegas, yo llegué a la investigación fruto de una trayectoria de elecciones basadas en escoger aquello que me resultaba más atractivo o alentaba más mi curiosidad. Por suerte, y no como actualmente les sucede a muchos jóvenes, tuve la posibilidad de ir escogiendo incluso lo largo de mi carrera investigadora, aunque no siempre fue fácil ni automático. Hoy, mirando hacia atrás, no sé si mis elecciones fueron las más acertadas, nunca podré saberlo, pero estoy contenta de haberlas tomado por lo que he disfrutado, por la gente que he conocido y por lo que he compartido.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Acabada la Licenciatura en Farmacia en 1984 me incorporé al grupo del Dr. Hegardt en el Departamento de Bioquímica i Biología Molecular de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona (UB) donde participé en el descubrimiento de que la HMG-CoA reductasa quinasa se activaba por AMP, peculiaridad por la que actualmente se la conoce como la AMPK. A continuación, bajo la dirección de los Dres. Boronat y Hegardt, desarrollé estudios de doctorado que me condujeron a la identificación de los genes de HMG-CoA reductasa de plantas. En 1990, inicié mi etapa post-doctoral en el grupo del Dr. Puigdomènech en el CID-CSIC de Barcelona, donde seguí trabajando en el campo de la biología molecular de plantas caracterizando diversos genes. En 1991 me incorporé al grupo del Dr. Karin (UCSD, USA) donde inicié mi investigación en el campo de la expresión génica y la señalización celular en mamíferos. En esta etapa, mi contribución más relevante fue demostrar que el supresor tumoral p53 puede inducir apoptosis de forma independiente a la activación transcripcional de sus genes diana. Fue también durante este periodo cuando empezó mi interés por el receptor de glucocorticoides (GR), un miembro de la familia de receptores nucleares (NRs), y los mecanismos responsables de su acción anti-inflamatoria. En 1994 me incorporé al grupo del Dr. A. Muñoz en el IIB-CSIC de Madrid. Este grupo, líder en investigaciones en NRs, propició la consolidación de mi investigación en esta familia de reguladores transcripcionales, concretamente, en aquellos miembros con actividad anti-inflamatoria. La contribución más relevante de esta etapa fue demostrar la interacción negativa del GR con la ruta de la c-Jun N-terminal kinase (JNK) y proponer a esta interacción como un mecanismo mediador de la acción anti-inflamatoria de los glucocorticoides, hecho que fue confirmado posteriormente. En 1997 me incorporé como profesora titular al Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia de la UB donde fundé mi grupo. Desde entonces, nuestras investigaciones se han centrado en el estudio de los mecanismos responsables de la interacción entre la ruta de JNK y algunos NRs, así como, en las acciones fisiopatológicas y farmacológicas mediadas por esta interacción. Nuestras contribuciones más relevantes han sido demostrar la interacción directa entre JNK y GR como mecanismo mediador de la interferencia entre ambas rutas; que la inhibición de JNK media la acción anti-diabética de las glitazonas, ligandos del NR activado por proliferadores peroxisomales (PPAR) γ con actividad sensibilizadora a la insulina; y que la activación de JNK en las células pancreáticas productoras de insulina induce un fenotipo de intolerancia a la glucosa debido a la inhibición de la secreción de insulina en respuesta a hiperglucemia. Dado que este fenotipo que puede revertirse por tratamiento con glitazonas, también demostramos una acción directa de las glitazonas y su receptor PPARγ en células pancreáticas productoras de insulina, además de su ya reconocida acción en tejido adiposo.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Como con otros aspectos de la vida, huiría de los estereotipos que pretenden definir/encorsetar lo que se necesita para ser un buen investigador científico, seguro que se puede llegar a ello desde distintas combinaciones/predisposiciones genéticas y entornos variados, no hay que desanimar a nadie. De hecho, características básicas como la curiosidad, el empeño y la perseverancia, la creatividad, el interés por las cosas que nos sorprenden, la capacidad de observación, de ver o interpretar las cosas desde puntos de vista insospechados, la inocencia/honestidad son ya diría que omnipresentes entre la población infantil y deberían preservarse, incluso potenciarse, en los programas educativos. Conservando estas habilidades, otras características básicas del investigador científico como el interés por el estudio y el aprendizaje continuado serían una evolución natural. Por otra parte, actualmente el desarrollo científico requiere en gran medida de la capacidad de trabajar en equipo.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Como ya he apuntado previamente, mi grupo de investigación se centra en el estudio de la interacción de la ruta de JNK (y otras relacionadas como la de p38MAPK o de ERK) con algunos de los miembros de la familia de NRs, concretamente en aquellos que tiene actividad anti-inflamatoria como el GR, los miembros de la subfamilia de los PPARs o el receptor X del hígado (LXR). En concreto, estamos interesados en los mecanismos mediadores de esta interacción, y que parecen específicos de cada NR, y en las acciones, ya sean fisiológicas, patológicas y/o farmacológicas, en las que interviene esta interacción. La transcendencia de nuestras investigaciones está en que esta interacción participa en acciones farmacológicas relevantes, como la acción anti-inflamatoria o la anti-diabética, o patológicas, como la resistencia a la terapia con corticoides; por ello, conocer los mecanismos que median dicha interacción podría ofrecer nuevos frentes de acción farmacológica o estrategias terapéuticas alternativas, respectivamente.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- A nivel de ciencia básica, sin duda alguna el descubrimiento de la estructura de la doble hélice del DNA por Watson y Crick en 1953 porque respondió muchas de las preguntas candentes de su época, permitió comprender procesos tan fundamentales como la replicación del genoma o la transcripción génica, sentó las bases de la biología molecular y de la ingeniería genética y fue un ejemplo pionero y paradigmático de la relación estructura-función. ¡Todo ello en un artículo de una página!

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Sinceramente, creo que una correcta articulación de la carrera científica es una de las asignaturas pendientes de nuestro país. Resulta difícil comprender por qué aún no lo hemos hecho, ya que tampoco es algo para lo que tengamos que inventar mucho, creo que el modelo anglosajón ha dado muestras más que suficientes de solidez y éxito en la promoción de la investigación científica, tanto a nivel de los profesionales como de su relación con la sociedad. El sistema anglosajón tiene la vía conocida como Tenure track que permite con el tiempo y la consolidación científica del investigador su estabilización laboral; la forma en cómo está articulada esta vía es muy distinta a la vía funcionarial que rige en nuestro país. Relacionado con esta circunstancia, otro de los motivos que impide el cambio a un sistema más eficiente es la impermeabilidad de nuestras instituciones científicas, en su gran mayoría sino todas, son compartimentos estancos que dificultan enormemente la movilidad esencial y natural de los profesionales, tanto en el ámbito nacional como internacional. Otros factores muy importantes son obviamente la falta tanto de recursos económicos destinados a la investigación como de una mínima política científica, así como, el general desinterés por parte de las instituciones gubernamentales en la ciencia. En este sentido, tanto el gobierno central como los autonómicos dedican lo mínimo para que el sector pueda sobrevivir y en los últimos años no llega ni para eso. Otro gran problema para la consolidación y competitividad de los equipos de investigación de nuestro país es la práctica inexistencia de personal de nivel posdoctoral o la figura de investigador senior/formado, que no sea necesariamente investigador principal. Esta circunstancia lleva a que la fuerza de trabajo la esté desarrollando personal predoctoral, hecho que claramente afecta negativamente a la competitividad. Los programas de contratación posdoctoral son testimoniales y los puestos de investigadores ya formados escasos y no están reconocidos suficientemente para que resulten atractivos. Por último, considero que también es necesaria una concienciación social de la importancia de la investigación y el avance científico para alcanzar y progresar en el estado de bienestar.