Acércate a...

Entrevista a Belén Pintado

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Durante la carrera de Veterinaria y posiblemente gracias a un profesor de Fisiología, José Mataix, que tarde tras tarde intentaba explicarnos el porqué de los procesos fisiológicos y trasmitirnos la importancia de comprender las cosas en profundidad.

P.- ¿Recibió de joven algún consejo al cual siga siendo fiel?

R.- Más que un consejo lo que recibí fue un ejemplo que he tratado de seguir en mi trayectoria profesional. Recién terminada la tesis tuve la oportunidad de pasar unos meses en el departamento de Reproducción Animal del USDA bajo la supervisión del Dr. Robert J. Wall. Mi estancia allí fue un completo cambio de mentalidad. Salí del ambiente enrarecido de un departamento de la Universidad y por primera vez vi como diferentes investigadores, todos ellos de peso, cada uno con su línea de investigación, se reunían todas las semanas para trabajar juntos aportando cada uno su punto de vista. En mi estancia allí toda la información se daba de forma libre y sin pedir nada a cambio. Nunca podré corresponder al inmenso regalo que me hicieron y de alguna manera he tratado de seguir esa filosofía desde entonces. 

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Tras terminar los estudios de veterinaria me especialicé en fisiología de la reproducción. Trabajé durante muchos años en el departamento de Reproducción Animal del INIA, en una investigación muy aplicada y por una serie de carambolas y mi entrenamiento en embriología empecé a colaborar con diferentes grupos interesados en generar modelos animales a la carta para dar respuesta a diferentes cuestiones. Mi perspectiva reproductiva de la transgénesis me permitió complementar a diferentes grupos con un enfoque mucho más molecular. Mi visión sigue siendo más finalista y por esa razón hace unos años propuse en mi antigua institución la creación de una plataforma centralizada de transgénesis que pudiera dar apoyo a diferentes grupos de investigación. La idea no cuajó allí y la oportunidad surgió en el CNB para hacer algo semejante, por eso me incorporé al CSIC hace 5 años. Lamentablemente la coyuntura económica no es la más favorable y como muchas otras iniciativas tiene un futuro incierto.

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Es una pregunta difícil, creo que no conduce a nada pensar en cómo podría haber sido algo cuando ya no tiene solución.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- La perseverancia y la honradez.

P.- ¿Cuál es el avance científico  que más le ha impresionado?

R.- El nacimiento de Dolly, no sólo por lo que supuso a nivel científico conculcando un dogma biológico de que una célula diferenciada no podría nunca revertir el proceso, sino posiblemente porque fui testigo de una fase previa que poca gente conoce. Estando en Estados Unidos en 1988 o 1989, no lo recuerdo bien, Ian Wilmut visitó el USDA. En aquel momento se estaba reestructurando la investigación en el Reino Unido de una manera drástica y en su visita él estaba explorando posibles opciones de reubicación si se producía un cierre de su línea de investigación. De alguna forma me recuerda a la crisis que estamos viviendo en este momento en España.