Acércate a...

Entrevista a Bárbara Olmeda Lozano

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Las asignaturas de ciencias siempre eran mis favoritas desde niña. En el colegio, en primaria, recuerdo con especial cariño a mi profesor Vicente, de ciencias naturales, que me transmitió una gran ilusión y motivación. Cuando terminé el instituto me debatía entre estudiar Químicas o Biología (aún no existía la licenciatura de Bioquímica), aunque mucha gente me recomendaba apostar por alguna Ingeniería, porque “tenían más salidas”. El apoyo de mis padres y su insistencia en la importancia de hacer lo que realmente me gustara fue determinante en ese momento. Posteriormente, cuando terminé la licenciatura en Biología, entré en un laboratorio para hacer la Tesis, aunque todavía no tenía muy claro si terminaría dedicándome a la ciencia. Fue durante mi etapa como predoctoral, y sobre todo, al finalizar ésta, cuando me di cuenta de que estaba haciendo lo que realmente me gustaba.

P.- ¿Recibió de joven algún consejo al cuál siga siendo fiel?

R.- Como ya he mencionado, creo que fue muy importante cómo me aconsejaron mis padres. Hacer lo que te gusta, y hacerlo con ganas y con positividad. Para mí, esto es esencial para sentir que lo que haces tiene sentido.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Realicé mi Tesis Doctoral sobre el sistema surfactante pulmonar bajo la dirección de los profesores Jesús Pérez Gil y Antonio Cruz, en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid. Durante mi Tesis, realicé varias estancias en laboratorios extranjeros. Las estancias en los laboratorios de Joanna Floros y David Phelps, en Pennsylvania, fueron una experiencia increíble en la que descubrí “otras formas” de hacer ciencia, con recursos y técnicas muy diferentes a los que tenía en mi laboratorio. Ya como doctora, primero como contratada postdoctoral y posteriormente como profesora contratada doctora, continué en el grupo de Jesús Pérez Gil desarrollando la línea de investigación que inicié durante mi Tesis, y abriendo nuevas líneas en las que actualmente seguimos embarcados.

Respecto a si repetiría totalmente esa trayectoria, creo que siempre hay cosas que, mirando atrás con perspectiva, hubiéramos hecho de otra manera. En mi caso, creo que hubiera sido enriquecedor haber realizado una etapa postdoctoral en el extranjero. No obstante, mi situación personal en aquel momento no lo permitía, y aun así estoy contenta en general con la trayectoria que seguí.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Por un lado creo que un buen investigador es aquél que es capaz de desarrollar su curiosidad científica y valorarla como se merece. El estar aprendiendo continuamente, el descubrir cómo surgen nuevas ideas cuando hablas con otros científicos de tu campo, el encontrar algo que nunca nadie había encontrado antes, la satisfacción que todo ello produce. También para mí un buen investigador tiene que ser capaz de entender la colaboración con los demás como algo inherente a la ciencia, sin egos ni intereses personales. Esto es algo que he mamado a lo largo de mi vida científica de las personas que me han enseñado, y cada vez veo más claro que es esencial.

En cuanto al consejo, les diría que tienen que afrontar su carrera con ilusión, y sobre todo con una mirada positiva. Es muy importante tener una buena tolerancia a la frustración, ya que la mayor parte del tiempo las cosas no salen como tú esperas. No hay que desesperarse, y hay que ser capaz de empezar de nuevo con la misma ilusión. Para poder afrontar estos problemas, también creo que es muy importante tener algo “fuera de la ciencia” que te ayude a relativizar y a levantarte cuando tropieces.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en que consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de esta área científica?

R.- Nuestras investigaciones se centran en conocer la estructura y función del surfactante pulmonar, una sustancia formada por lípidos y proteínas que cubre la superficie de los alveolos y permite que la respiración tenga lugar de manera eficiente. La falta o alteración del surfactante en los pulmones conlleva la aparición de síndromes respiratorios, como el síndrome del distrés respiratorio neonatal, principalmente en bebés prematuros que aún no han producido surfactante, pero también distrés respiratorio en adultos, en el que debido a distintas causas se produce edema e inflamación pulmonar. En nuestro laboratorio estudiamos cómo son y cómo funcionan los lípidos y proteínas del surfactante, y cómo podemos aplicar esta información para mejorar las terapias respiratorias, tanto en la elaboración de surfactantes clínicos como en la vehiculización de fármacos por vía pulmonar. Las líneas de investigación en las que yo en concreto estoy involucrada persiguen precisamente esos objetivos, contribuir a la elaboración de nuevas preparaciones terapéuticas optimizadas y trasladar a la clínica la información que tenemos sobre la estructura y función del surfactante. Actualmente estamos en un momento en el que el futuro de nuestra área se adivina muy interesante, principalmente por la importancia del impacto de las patologías respiratorias en nuestra sociedad actual.

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado? ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- Creo que Alphafold, el sistema de inteligencia artificial que predice la estructura de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos, supone un hito crucial en la biología estructural, que permitirá acelerar su proyección en aplicaciones tan importantes como la generación de nuevos fármacos.