Acércate a...

Entrevista a Antonio Marcilla

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Bueno, siempre he sido una persona muy curiosa y ya de niño me regalaron un juego de experimentos en química (el clásico Quimicefa). Pero al iniciar mis estudios de Farmacia me di cuenta que quería seguir los pasos de algunos de mis profesores. En tercer curso de la carrera entré como alumno monitor de prácticas en un Departamento, y los dos últimos años tuve una beca de colaboración del Ministerio de Educación que me permitió familiarizarme con la investigación. Y desde entonces hasta ahora, el “gusanillo” de hacer ciencia nunca me ha abandonado (…¡y mira que he acabado trabajando precisamente con gusanos!).

P.- ¿Recibió de joven algún consejo?

R.- Desde luego, por parte de científicos y personas extraordinarias. Quizás los mejores han sido disfrutar con lo que haces y no desfallecer, ser perseverante. Recuerdo que he oído muchas veces que no triunfa la persona inteligente sino la trabajadora.

P.- ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Quizás serían los mismos que recibí en su día, pero reciclados. Tener ilusión, no rendirse. Los resultados acaban llegando, solo hay que estar atento y trabajar. De manera más práctica, consejos útiles serían ser siempre curioso, no quedarse con dudas, preguntar, informarse, leer y desde luego ilusionarse con aprender.

P.- ¿Cuál ha sido el principal avance del siglo XX?

R.- Son muchos los avances, y centrándonos exclusivamente en biomedicina, destacaría dos. En primer lugar, la reducción de muertes por enfermedades infecciosas, tanto en nuestro entorno como en países menos desarrollados; y en segundo lugar los avances en el conocimiento de las biomoléculas, fundamentalmente el DNA, y aquí incluyo desde su identificación como responsable de la herencia, las técnicas de amplificación como la PCR, y ya en el siglo XXI tenemos las más recientes técnicas de secuenciación masiva y de modificación como CRISPR (ésta precisamente gracias a científicos españoles).

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- ¿Ah, pero está realmente articulada? Yo creo que no, que no hay unas líneas orientadoras establecidas para los más jóvenes, los que inician su doctorado, y tod@s hemos ido más o menos por libre. Aquí “cada maestrillo tiene su librillo”, se nos habla de excelencia, de productividad, y finalmente de estabilidad laboral. Pero, ¿cómo se puede hablar de estabilidad cuando hay gente encadenando contratos temporales hasta con más de 50 años de edad? De hecho, ¡¡entran en la universidad como profesores ayudantes (primer escalón de la carrera docente), personas con más de 45 años!!
Además, muchos de los doctores que se forman en nuestro país (por cierto, excelentes), tras una elevada inversión pública de años y dinero, acaban trabajando en el extranjero (se suele decir que la investigación postdoctoral en España tiene tres salidas: por tierra, mar y aire…).
Falta un compromiso real de nuestros gobernantes y una visibilidad mayor por parte de la sociedad en su conjunto, que vea que la inversión en ciencia es realmente rentable, que gracias a ella generamos conocimiento y que éste tiene repercusión en nuestras vidas.

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en ciencia e innovación en nuestro país?

R.- No podemos permitirnos ser líderes a nivel internacional en exportar… científicos, todo lo que se invierte en la formación de un científico (al menos 10 años, cuando no más) debe redundar precisamente en desarrollo y traslación en nuestro país, y no que se beneficien otros de las generaciones mejores formadas de jóvenes de nuestra historia.
Queda un largo camino por recorrer, primero para tratar de recuperar el tiempo y los recursos perdidos desde el inicio de la manida crisis económica, cosa nada fácil, por cierto, para después tratar de colocar a nuestra I+D+i en la posición que le corresponde a nivel internacional. Para ello es crucial que, como dije antes, nuestros gobernantes y la sociedad en su conjunto tomen conCIENCIA. Aparentemente hemos visto normal y sin grandes protestas el rescatar entidades bancarias a fondo perdido. Y pienso que si se recuperase parte (no digo todo) el dinero aportado en estos años al sistema bancario español y se emplease en promover la ciencia y la innovación, podríamos acercarnos a los países de nuestro entorno.
Y desde luego una buena medida para demostrar una apuesta seria de nuestros gobiernos por nuestra ciencia e innovación sería precisamente recuperar el Ministerio de Ciencia, con los apellidos que se le quisieran añadir (..innovación, desarrollo, sostenibilidad, etc.).