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Entrevista a Alicia Alonso

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- De forma gradual en el transcurso de la carrera. Mientras realizaba COU mi idea era realizar estudios de Medicina pero me di cuenta que mi carácter me permitía ser muy analítica para resolver los problemas, cualidad heredada de mi padre, pero me impedía reaccionar de forma rápida en situaciones de estrés, por lo que renuncié a entrar en Medicina y como alternativa me matriculé en la Facultad de Ciencias de la, entonces, Universidad de Bilbao. Allí se desarrollaba un programa de estudios un poco particular que resultaba más parecido a la actual oferta de los estudios de Bioquímica que a los más tradicionales de Ciencias Biológicas ofertados en otras Universidades. En tercer curso entré como alumno interno en el Departamento de Bioquímica y ahí me «enganché» y ahí sigo.

P.- ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- En cierta manera el Profesor José Mª Macarulla. Aunque no me dio clase, una lástima porque era un docente excepcional, ni trabajé directamente en su grupo, sí me transmitió una manera muy honesta de hacer ciencia y de facilitar el trabajo individual y en equipos. En el trabajo más directamente de investigación, están dos influencias importantes , una Félix Mª Goñi que fue mi Director de Tesis cuando ni sospechábamos que acabaríamos casándonos, y la otra Dennis Chapman, por su forma de integrar diversas aproximaciones tanto técnicas como metodológicas a la resolución de un problema, lo que obligaba a que pudiéramos discutir y entendernos con investigadores procedentes de diversas disciplinas y por su visión a la hora de encontrar aplicaciones prácticas a sus/nuestros estudios básicos.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Antes que nada, mantener toda la vida la curiosidad y la avidez por aprender cosas nuevas que todos tenemos de niños, pero que algunos pierden pronto. Por otro lado, un cóctel «mezclado, no agitado» de iniciativa, reflexión y espíritu crítico. Por último saber que esto es una carrera de fondo donde a veces, como en la maratón, el mérito no lo tiene sólo el que llega el primero sino el que mejora su tiempo y acaba la carrera.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Como ya comenté anteriormente estudié la Licenciatura e hice el Doctorado en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). El tema de la Tesis cambió en el transcurso de la misma, de tener como finalidad la purificación y reconstitución de una proteína de membrana, pasé a profundizar en el estudio de la acción de los detergentes empleados y de ahí, por sorpresa, a estudios sobre fusión de membranas, que ha sido uno de mis principales campos de interés desde entonces. Mi estancia postdoctoral fue principalmente con el Prof. Dennis Chapman en el Royal Free Hospital de Londres, sobre aplicaciones biotecnológicas de lípidos poliméricos; antes de lo que yo esperaba, en año y medio, tuve que regresar porque, inesperadamente se ofrecieron plazas docentes en mi antiguo Departamento y dada la escasez de ofertas de trabajo era una ocasión que no podía dejar pasar. Pude mantener mi relación con el laboratorio del Prof. Chapman y otros, aprovechando los períodos de vacaciones durante muchos años. Desde 1992 soy Catedrática y dirijo un grupo de investigación que, centrando su investigación en membranas biológicas, ha venido estudiando diversos aspectos como la fusión, la generación de dominios de membrana, la actividad de enzimas interfaciales y más recientemente, la generación de los autofagosomas.  

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.- La vida es una película que no nos dejan ver de nuevo. Con el conocimiento y circunstancias que viví, yo creo que repetiría todas y cada una de esas decisiones. ¿He cometido errores? Por supuesto. Si me quieren aplicar el túnel del tiempo, entonces sí que cambiaría algo, aunque no mucho.  

P.- ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en la que trabaja?

R.- Para mí ciertos avances tecnológicos que nos están permitiendo, por ejemplo, alcanzar la superresolución en lo relativo a la adquisición de imágenes y poder visualizar muchos eventos celulares en tiempo real y, por otro lado, las técnicas de molécula única que nos permiten obtener un tipo de información, incluso dinámica, inaccesible con otras técnicas.  

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- No veo que exista esta articulación. De hecho me parece que después de quejarnos durante años que lo que faltaba era una «masa crítica» y cuando, paulatinamente, esto había ido mejorando, y se estaban facilitando tanto el retorno de científicos españoles como la incorporación de extranjeros, se ha pasado a una situación de total involución de manera que, tras más de treinta años de carrera científica, me parece que esto es «Volver a empezar». Esta impresión es bastante generalizada y ha generado un sentimiento de desánimo que puede ser más perjudicial que los propios recortes económicos. No hay más que recordar el significativo plantel de científicos que, tras haberse incorporado en el sistema español, han vuelto a marcharse. Me preocupa sobremanera que esto tiene un impacto mayor si cabe sobre la actividad investigadora en las Universidades, no se está facilitando una renovación apropiada de una plantilla, en estos momentos de edad alta y, en muchos casos, desgastada, lo que va a incidir negativamente sobre la calidad de la docencia impartida a lo largo de los próximos 5-10 años. A la larga este problema se extenderá a los otros ámbitos donde se desarrolla la investigación, pues son los receptores de estos titulados universitarios.