Acércate a...

Entrevista a Alberto Muñoz Terol

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Surgió siendo niño al leer los libros de bachillerato de Ciencias de la Naturaleza y luego Biología de mi hermano. Y se consolidó al recibir las clases de estas materias en el colegio del mejor profesor que he tenido, D. Miguel Fuertes, de quien tristemente no he vuelto a saber nada.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Estudié la Especialidad de Bioquímica y Biología Molecular de la Licenciatura de Ciencias en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Al acabar tercero entré como becario en el laboratorio del Dr. Luis Carrasco, quien acababa de regresar de una estancia postdoctoral en Londres, en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, centro mixto del CSIC y la UAM. Bajo la dirección de Luis Carrasco hice mi Tesina y luego Tesis Doctoral sobre el mecanismo de acción antiviral del interferón; una etapa estupenda en muchos sentidos. A continuación trabajé durante un año y medio en el Departamento de Investigación de la empresa Antibióticos S.A. sobre el interferón y la interleuquina-2 humanos.

Posteriormente me trasladé dos años al laboratorio del Dr. Björn Vennström en el European Molecular Biology Laboratory de Heidelberg, donde tuve la suerte de contribuir a la caracterización del producto del oncogén erbA como el receptor de las hormonas tiroideas, un descubrimiento de importante repercusión biomédica reflejada en las numerosas citas del artículo original. Continué las investigaciones sobre los genes c-erbA y v-erbA en el laboratorio del Dr. Hartmut Beug, un gran biólogo celular, del Institut für Molekulare Pathologie que Genentech y Boehringer Ingelheim abrieron conjuntamente en Viena, y en agosto de 1991 me incorporé al Instituto de Investigaciones Biomédicas «Alberto Sols» del CSIC y la UAM en Madrid. En este Instituto he trabajado, inicialmente con el Dr. Juan Bernal y luego independientemente con un excelente grupo de pre- y post-doctorales sobre la acción de erbA y las hormonas tiroideas en el cerebro y la mama. Otra línea de investigación fue el antagonismo del factor AP-1 por glucocorticoides, y desde 1999 estudiamos la acción de la vitamina D en cáncer de colon. 

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Vocación, honestidad, seriedad, constancia y capacidad de trabajo. Algunos son intelectualmente brillantes y entonces destacan más clara y fácilmente. Napoleón exigía a sus generales tener suerte; en Ciencia, es muy conveniente y útil, aunque Ramón y Cajal decía que no se debía confundir con el trabajo perseverante. A quien comienza le aconsejo elegir bien dónde y con quién, sin que le importe la geografía.

P.- ¿Podría describirnos brevemente cuál es su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de este área científica?

R.- En mi laboratorio estudiamos desde hace 14 años los efectos de la 1α,25-dihidroxivitamina D3, el metabolito activo de la vitamina D, en células de cáncer de colon. Investigamos efectos sobre el fenotipo celular, identificamos genes y proteínas regulados y estudiamos en profundidad su actividad en el epitelio normal y en los carcinomas de colon. Empleamos cultivos celulares, modelos animales (ratones Apcmin, xenotransplantados y modificados genéticamente) y biopsias de pacientes gracias a numerosas colaboraciones, algunas muy duraderas, con colegas expertos en diversas tecnologías, oncólogos médicos, patólogos y cirujanos. Existen abundantes datos que sugieren que la deficiencia de vitamina D se asocia con un mayor riesgo de cáncer de colon o colorrectal. Numerosos estudios clínicos intentan actualmente definir si el tratamiento con vitamina D o sus análogos, fundamentalmente en combinación con otros agentes, podría contribuir a la prevención y/o terapia de esta neoplasia que es la de mayor incidencia en España (ambos sexos). Como biólogos moleculares y celulares, nuestro papel es diseccionar los mecanismos íntimos de acción de la vitamina D y la 1α,25-dihidroxivitamina D3.

Dijo el sabio danés Pedersen que «Predecir es difícil, sobre todo el futuro»; yo no me atrevo, no sé qué descubrimientos nos esperan ni qué posibilidades puede llegar a tener este área, pero nos gustaría contribuir a conocer la acción de la vitamina D en colon y su posible papel en la prevención y/o terapia del cáncer colorrectal. Trabajemos primero.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del s. XX? ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- Descubrimiento, la estructura del material genético, del DNA. Tecnologías que están permitiendo avances enormes a velocidades insospechadas, la ultrasecuenciación de DNA, la PCR y los anticuerpos monoclonales.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en ciencia e innovación en nuestro país?

R.- En mi opinión, la carrera científica en España no está articulada: es un «sálvese quien pueda» a título individual, una aventura incierta y frecuentemente «a pesar de» ambiente. Es muy triste la situación actual y hacia donde vamos, y sólo veo la solución a largo plazo de que la sociedad se conciencie de la importancia de la Ciencia y empuje a los políticos a apoyarla. En algunos países europeos esto ocurrió hace 150 años, y se nota.