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Entrevista a Acisclo Pérez Martos

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- Es difícil seleccionar uno solo, baste pensar, por ejemplo, el impacto social que han tenido el desarrollo de Internet, la electrónica, etc. Todos ellos han cambiado el estilo de
vida y la sociedad. A pesar de ello yo me quedaría con dos: el descubrimiento de los antibióticos por su incidencia en la medicina, salud y calidad de vida, y el descubrimiento de la estructura del DNA que es la base de donde ha partido el desarrollo de ciencias que nos están llevando a comprender cómo, en su interior, está la información necesaria para crear una nueva vida. y también ha sido posible la creación de una nueva bacteria a partir de un DNA artificial, así como el descubrimiento de metodologías para la modificación del DNA como CRISPR, con muy buenas perspectivas para el tratamiento de enfermedades genéticas. 

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- En el último año de carrera entré como alumno interno en el departamento de Bioquímica con objeto de ampliar mis conocimientos de análisis clínicos ya que mi intención era consolidar los conocimientos adquiridos en la farmacia de mi padre. Pero al realizar mi tesis de licenciatura y posteriormente la tesis doctoral, ya como Profesor Ayudante, el Profesor D. Manuel Ruiz Amil que dirigía mi tesis, me hizo comprender que era más sugerente plantearse objetivos nuevos que repetir técnicas y así participé en los primeros proyectos de investigación sobre el metabolismo de moluscos de las Rías Gallegas.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- En la actualidad sigo colaborando con el grupo GENOXPHOS, del que soy cofundador, dirigido por el Dr. Enríquez (CNIC), sobre genética funcional del Sistema OXPHOS. Entre los logros recientes conseguidos por el grupo podemos destacar los estudios con «Ratones conplásticos» (que poseen el mismo fondo genético nuclear pero distinto haplotipo del DNA mitocondrial) que nos han permitido comprobar que las variaciones en el mtDNA afectan de forma importante a determinados fenotipos. Así, el haplotipo mitocondrial condiciona la longevidad de las especies «conplásticas», a través de cambios en la producción de las especies reactivas de oxígeno, la disfunción mitocondrial e incluso el acortamiento de los telómeros. Otra de las aportaciones más relevantes creo que ha sido la propuesta del modelo de plasticidad de la cadena de transporte de electrones mitocondrial, así como asignar la función de proteína de ensamblaje del CIII y CIV, a la proteína Cox72al (SCAFI) que he comentado anteriormente.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- A mi entender, un buen investigador debe ser humilde para asumir los fracasos que sufrirá en sus investigaciones, las decepciones a la hora de publicar sus resultados y de
conseguir financiación, así como los errores y también para aceptar las críticas y correcciones en sus experimentos. Debe ser honesto y riguroso a la hora de interpretar los resultados sin caer en la especulación, al mismo tiempo que aceptar los éxitos de otros científicos sin caer en críticas despectivas. Ha de tener curiosidad por conocer y solucionar problemas. El trabajo en la investigación es un trabajo en equipo, por lo tanto debe saber compartir responsabilidades, planificar metas y fomentar la solidaridad de los miembros.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Al terminar la carrera obtuve una plaza de Profesor Ayudante de Bioquímica en la Facultad de Farmacia de Santiago de Compostela, donde realicé la tesis Doctoral, en 1974, bajo la dirección del Prof. Ruiz Amil. Desde los inicios he simultaneado la investigación con la docencia, ya que al terminar la tesis asumí la docencia de Bioquímica como Catedrático interino. En el año 1975 me trasladé a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza como Agregado interino, y, como único profesor de la asignatura, tuve que equipar y organizar tanto la docencia como la investigación, ya que era el primer año que existía la asignatura de forma independiente; en ese tiempo dirigí las dos primeras tesis Doctorales. En el año 1985 conseguí la plaza de Profesor Titular. Hasta el año 1992 he participado como IP de diferentes proyectos sobre la Proteína Fibrilar Ácida de Glía en cerebros de ovejas sanas y afectadas de Scrapie. En este año comencé la colaboración con el grupo de los profesores López Pérez y Montoya Villarroya, sobre regulación de la expresión del mtDNA y sus implicaciones en las enfermedades mitocondriales, el envejecimiento y la infertilidad humana. En el año 2003, en colaboración con los profesores José A. Enríquez y Patricio Fernández, se creó el grupo de investigación GENOXPHOS que centra sus estudios en el análisis de la biogénesis y patología del sistema de fosforilación oxidativa mediante técnicas de genética funcional. En la actualidad sigo colaborando con el grupo que dirige el Dr. Enríquez en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares.

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Si pudiera rebobinar, indudablemente me dedicaría a la investigación en el campo de la Biología Molecular. Mi formación sería desde la licenciatura de Farmacia pero con el
plan de estudios de 6 años que ya cursé, puesto que era una licenciatura que mantiene un más que aceptable equilibrio entre disciplinas de carácter químico y biológico, óptimo
para el estudio de Bioquímica. Entre las cosas que cambiaría es la de realizar varias estancias postdoctorales, que por motivos familiares no pude realizar en su día.