Benjamí Oller-Salvia
IQS School of Engineering Universidad Ramon Llull (BCN)

Nuevas moléculas para el suministro de fármacos

Un no parar en los últimos años. Benjami Oller-Salvia, del Departamento de Bioingeniería de la IQS School of Engineering de la Universidad Ramon Llull (Barcelona), viene de recibir el pasado año fondos de la Fundación “La Caixa” y de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para desarrollar su línea de investigación sobre nanoterapias con anticuerpos activables para buscar tratamientos efectivos contra los tumores cerebrales. A finales de 2022 ha sido reconocido por el Consejo Europeo de Investigación como uno de los investigadores “más prometedores y talentosos” del Viejo continente. Y este reconocimiento pasa por una subvención de 1,5 millones de euros para “desarrollar un nuevo sistema para incrementar el transporte de fármacos al cerebro, con una selectividad y eficiencia sin precedentes”.

El proyecto Creating an orthogonal brain gate (OBGate) se centra en la búsqueda de nuevos modos para conseguir que los fármacos lleguen al cerebro en cantidades suficientes para poder tratar enfermedades como los tumores con metástasis cerebrales o las enfermedades neurodegenerativas. “Efectivamente, nosotros queremos abrir una nueva puerta en la barrera que separa la sangre y el cerebro para poder administrar el fármaco de la forma más precisa y segura”, ha comentado.

¿Por qué el cerebro? 

El cerebro es un de los grandes misterios de la ciencia. Una de las principales limitaciones del tratamiento de enfermedades neuronales es la barrera que existe entre la sangre y el cerebro. Se conocen fármacos que podrían ser eficientes, pero en la práctica no pueden llegar a sus dianas. Cruzar de manera eficiente la barrera entre la sangre y el cerebro permitiría llegar a cualquier diana, tanto en tumores cerebrales como en enfermedades neurodegenerativas y otras afecciones neuronales. Y esto es lo que pretendemos con nuestro nuevo proyecto. 

Una de sus primeras contribuciones destacables al mundo de la administración de fármacos al cerebro fue en 2015, cuando publicó ‘MiniAp-4: A Venom-Inspired Peptidomimetic for Brain Delivery’. MiniAp-4 está inspirado en la apamina, neurotoxina compuesta por un péptido de 18 aminoácidos que se encuentra en el veneno de las abejas. Después de demostrar la baja toxicidad y elevada capacidad de transporte de MiniAp-4, patentó este péptido y hoy es un modelo para el diseño de otros vectores . ¿En qué fase se encuentra?

MiniAp-4 se ha probado con éxito con distintos tipos de fármacos, tanto en células como en modelos animales. Incluso se ha probado en ratones con metástasis cerebral de cáncer de mama y, efectivamente, ayuda a la molécula a llegar con mayor eficiencia a sus dianas dentro del cerebro. Actualmente la empresa Gate2Brain está utilizando esta molécula en el desarrollo de tratamientos para cánceres pediátricos. 

Al final es la naturaleza la que nos da las pistas necesarias para poder trabajar sobre ellas y conseguir logros importantes. Veneno para la muerte, veneno para la vida ¿Qué tienen los venenos? ¿Por qué se han estudiado tan poco?

Los venenos son muy complejos. Contienen centenares de sustancias y hay muchos tipos, muchísimos, en la naturaleza. Se trata de un mundo en el que los laboratorios y empresas están poniendo el foco porque pueden encontrar nuevos fármacos y también moléculas capaces de cruzar membranas biológicas como las que hemos comentado. Precisamente, esto es lo que los hacen tan especiales. Tienen la capacidad de afectar a la salud, incluso hasta dar muerte, y, sin embargo, con el conocimiento necesario, se puede identificar sustancias o incluso fragmentos en moléculas tóxicas que pueden convertirse en medicamentos o vectores, como en el caso de MiniAp-4.

Intuyo que el proyecto Creating an orthogonal brain gate (OBGate) explotará nuevas alternativas y no se quedará solo en profundizar en las capacidades ya probadas de MiniAp-4. 

Efectivamente, en este proyecto que nos acaban de financiar, lo que sugerimos es una aproximación muy distinta. Proponemos alterar las células que forman la barrera entre la sangre y el cerebro mediante nanotecnología para abrir una nueva ruta de entrada al cerebro. Nuestro objetivo es utilizar moléculas que no interfieran en otros procesos del transporte en las células y que no interaccionen con ninguna sustancia propia del cuerpo.

Es decir, tu grupo de investigación pretende diseñar una carretera por donde, única y exclusivamente, pase un vehículo con una carga molecular. 

Efectivamente. Este símil es perfecto. Trataremos de diseñar y construir una carretera por donde vaya solo nuestro coche, de modo que podremos llegar a nuestro objetivo sin encontrar tráfico ni entorpecerlo. La carga que lleve el coche será variable en función de lo que queremos hacer. Empezaremos construyendo una sistema de esas características para tratar el cáncer metastático en el cerebro con anticuerpos conjugados a fármacos que puedan eliminar las células cancerígenas. Sin embargo, el mismo sistema nos podría servir para distintas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

Por último, ¿en qué situación está la ciencia en España?

A nivel de condiciones y financiación estamos muy lejos de Europa. Soy afortunado porque al volver de mi estancia postdoctoral en el Reino Unido logré una plaza de profesor contratado doctor con buenas perspectivas de estabilidad. Sin embargo, hay mucha gente excepcional que quiere volver y no puede o no logra estabilizarse. Combinar docencia con investigación es un reto, pero se afronta con ganas si a uno le gusta motivar a las siguientes generaciones de científicos. Por otro lado, aunque uno logre la tan anhelada estabilidad, luego viene el problema de la financiación. La competencia es elevada y los fondos son escasos. Tenemos suerte de tener las ayudas de algunas instituciones privadas y de Europa.