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Revista: Enfermedades raras


Fenotipos, genes y moléculas: la necesidad de investigar en enfermedades raras

En los últimos años ha habido un incremento en el reconocimiento de nuevos fenotipos y enfermedades. Muchos se han descrito por su asociación con genes específicos, la demostración de la heterogeneidad genética que subyace a estos fenotipos, la variabilidad de la expresión clínica de los genes o la detección de nuevos biomarcadores.

  • Francesc Palau

  • Servicio de Medicina Genética y Molecular, Instituto Pediátrico de Enfermedades Raras (IPER) Institut de Recerca, Hospital Sant Joan de Déu, Esplugues de Llobregat, Barcelona Institut Clínic de Medicina i Dermatologia, Hospital Clínic de Barcelona Unidad de Pediatría, Facultat de Medicina i Ciències de la Salut, Universitat de Barcelona CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER)

Las enfermedades raras son muchas y en su conjunto muchas son las personas que padecen uno u otro de estos trastornos o condiciones. Desde la perspectiva de la ciencia, la medicina o la sociedad los aspectos a tratar son amplios y variados. Aquí nos compete hablar de los aspectos científicos biomédicos, centrándonos en aquellas enfermedades raras genéticas, el 80 por cien de las mismas. Intentemos acercarnos paso a paso, desde una biología integral que tiene en cuenta el fenotipo y el genotipo, actuando la fisiopatología molecular y celular como argamasa entre ambos. 

 

BIOLOGÍA, ENFERMEDAD, INDIVIDUALIDAD

La biología moderna tiene un campo de especial atención en el estudio de la enfermedad humana y de las causas y mecanismos que la producen. Las enfermedades propias de nuestra especie afectan al conjunto de los seres humanos, pero el proceso de enfermar es individual y cada persona responde de modo diferencial ante una misma patología, entendida ésta como entidad nosológica* con aspectos específicos que comparten diferentes individuos pero que cada uno la padece de un modo particular. Como seres vivos poseemos un genotipo y un fenotipo. En el marco de la enfermedad, y haciendo un paralelismo médico con la propuesta de Ernst Mayr sobre el pensamiento biológico, entender el genotipo, que aporta la información biológica y hereditaria, requiere explicaciones evolutivas de las causas remotas que condicionan nuestra capacidad adaptativa, lo que conlleva problemas de salud como obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad vascular. En cambio, el fenotipo, construido sobre la base de la información aportada por el genotipo, exige para su comprensión explicaciones funcionales que responden a las causas próximas de enfermedad. 

 

Conocida la asociación etiológica entre gen mutante y enfermedad, su relación causa-efecto en el tiempo ylas posibles consecuencias, la preocupación central de la genética humana es el establecimiento de la conexión bioquímica y fisiológica entre el gen y el fenotipo, entre la variedad genética que confiere la individualidad y la variación fenotípica específica del individuo. El científico biomédico se pregunta cómo y busca las respuestas en el entorno de la biología funcional, en el laboratorio experimental: ¿cómo funcionan los órganos, las células, las redes moleculares que nos explican los mecanismos y la patogénesis? Sin embargo, y aunque sea menos evidente, en medicina también interesa saber acerca de los procesos evolutivos a los que nos lleva preguntarnos por qué: ¿por qué una especie es como es en sus variaciones y sus adaptaciones? La respuesta está en el proceso narrativo de las poblaciones humanas y cómo han sido capaces de adaptarse al medio ambiente. Ambas corrientes de pensamiento, funcional y evolutivo, coinciden en el programa genético. Las cuestiones de los biólogos y biomédicos funcionales versan sobre todo aquello que ocurre como consecuencia de la descodificación del DNA, esto es, las moléculas que ejecutan dicho programa en y entre las estructuras vitales. Los biólogos evolutivos se interesan por la historia del DNA, la variación genética y las mutaciones, la dinámica del acervo génico y de los genomas. Es decir, desde la perspectiva de la evolución humana, la medicina se interesa en saber cómo la historia evolutiva de la especie afecta a la enfermedad en la población y en los modos de enfermar de los individuos. Así pues, la biomedicina se interesa por las causas próximas o inmediatas que afectan directamente al individuo, mientras que la medicina evolutiva por las causas últimas, remotas en la historia de las poblaciones humanas. Todo ello en un sistema abierto de interacción con el medio ambiente. 

 

FENOTIPO Y GENOTIPO

El fenotipo es el conjunto de rasgos observables y características de un organismo. Los seres vivos muestran un fenotipo dinámico y variable que es la respuesta adaptativa de la homeostasis del individuo a la interacción con el medio ambiente, lo que genera las experiencias vitales. El fenotipo es el resultado del programa genético cuyas consecuencias fisiológicas y bioquímicas tienen capacidad adaptativa (salud) o no adaptativa (enfermedad), lo cual condiciona la aparición del proceso patológico. 

 

En los últimos años ha habido un incremento exponencial en el reconocimiento de nuevos fenotipos y enfermedades. Muchos de ellos se han descrito por su asociación con genes específicos, la demostración de la heterogeneidad genética que subyace a estos fenotipos, la variabilidad de la expresión clínica de los genes o la detección de nuevos biomarcadores y de información estructural por técnicas de imagen. En este terreno, las enfermedades raras, minoritarias o poco frecuentes, constituyen un campo de gran proyección para conocer del proceso de enfermar y de la individualidad del ser humano. 

 

¿QUÉ NOS ENSEÑAN LAS ENFERMEDADES RARAS?

El hecho de enfermar es individual, no relacionable con la frecuencia poblacional de la enfermedad definida como entidad nosológica. ¿Qué valor tiene, pues, hablar de enfermedades raras? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de enfermedad rara? Las enfermedades raras se definen por su prevalencia, que en la Unión Europea se ha establecido en menos de cinco afectados por 10.000 habitantes. Pero si indagamos un poco en sus características y queremos compararlas con las enfermedades frecuentes o comunes podemos encontrar diferencias que son relevantes. Siguiendo a Jules Berman se pueden proponer seis diferencias relevantes1 : las enfermedades raras suelen ocurrir en la población joven, iniciándose al menos en un 50% de los pacientes en la edad pediátrica; por el contrario, la enfermedad común ocurre típicamente en la edad adulta, incrementándose la frecuencia con la edad. La enfermedad de Alzheimer es muy grave, afecta tanto a la persona como al entorno familiar y supone una carga social y económica muy importante. Pero también es cierto que la persona afectada ha estado libre de enfermedad la mayor parte de su vida. Por el contrario, el menor afectado por una enfermedad rara, como la distrofia muscular de Duchenne, tiene condicionada toda o gran parte de su biografía, su experiencia vital está asociada a la enfermedad2 . Gran parte de las enfermedades raras presentan un patrón de herencia bien mendeliana o bien mitocondrial; las enfermedades comunes siguen un patrón multifactorial3 . Las enfermedades raras afectan a varios órganos o sistemas, son sindrómicas; las comunes suelen afectar a un órgano4 . Los factores ambientales juegan un papel más relevante en las enfermedades comunes que en las raras de origen genético5 . La frecuencia de las enfermedades raras y las comunes es muy diferente, de varios órdenes de magnitud6 . Hay muchas más enfermedades raras que comunes; la nosología médica se nutre de la rareza. El estudio y la investigación de las enfermedades raras nos enseñan bastantes cosas de la enfermedad y del modo de enfermar humano. Destacamos algunas cuestiones de interés biológico y médico:

 

Un fenotipo condicionado por varios genes; es decir, heterogeneidad genética de locus. Basta con echar un vistazo en el catálogo sobre genes humanos y trastornos genéticos Mendelian Inheritance of Man (MIM, https:// www.omim.org/) para disponer de una amplia casuística. Podemos indicar algunos trastornos relativamente frecuentes como la retinosis pigmentosa (más de 80 genes) o la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (más de 80 genes), o trastornos ultra-raros, y aun así con gran heterogeneidad genética, como el síndrome de Joubert, del que se conocen más de 35 genes. La esclerosis tuberosa es un ejemplo de heterogeneidad pero con solo dos genes reconocidos, TSC1 y TSC2 que participan en diversas rutas que controla la vía mTOR. 

 

Un gen que muestra diversidad fenotípica. La función y expresión de un gen es siempre compleja, viéndose afectada por la regulación génica y epigenética, la expresión general o específica de tejido y la expresión temporal. Hay genes que se han relacionado con distintos fenotipos o enfermedades, fenómeno clásicamente reconocido como pleiotropismo. Esto es lo que ocurre con el gen LMNA, que está asociado con doce fenotipos patológicos, que incluyen diversas distrofias musculares, miocardiopatía, neuropatía, displasia mandíbuloacral, lipodistrofia o progeria de HutchinsonGilford. El gen CACNA1A se ha asociado también con varios fenotipos patológicos de herencia autosómica dominante como son la ataxia espinocerebelosa tipo 6, la migraña hemipléjica familiar, la ataxia episódica tipo 2 o la encefalopatía epiléptica de inicio precoz tipo 42. 

 

Un gen, un fenotipo, pero variabilidad mendeliana. Las enfermedades genéticas se heredan (es decir, segregan) siguiendo un patrón bien de herencia mendeliana bien de herencia mitocondrial. Sin embargo, no es infrecuente observar que algunos genes muestran patrones de herencia diferentes dependiendo de la mutación. Este es el caso de la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (CMT), una neuropatía que afecta la marcha, causa debilidad y atrofia muscular en las piernas, y que se debe a mutaciones en genes que codifican proteínas de la mielina o del axón. Una de estas proteínas es GDAP1, proteí- na con dominios GST que se encuentra en la membrana mitocondrial externa y en las MAM (mitochondrialassociated membranes). Las mutaciones en GDAP1 causan formas de neuropatía CMT con predominio de afectación axonal que pueden ser de herencia recesiva (formas graves, que afectan la marcha en las primeras décadas de la vida) o dominantes, de presentación más leve y tardía. Los datos experimentales de nuestro grupo, en colaboración con el grupo de la Dra. Jorgina Satrústegui, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, sugieren que GDAP1 participa en la interacción entre mitocondria y retículo endoplásmico. El déficit parcial en modelos celulares knock-down de GDAP1 o en motoneuronas embrionarias del ratón KO Gdap1-/- condiciona esta relación y afecta el mecanismo de entrada de Ca2+ dependiente de almacenamiento de Ca2+ (SOCE, store-operated Ca2+ entry). En la Figura 1 se muestra el estudio del mecanismo SOCE en células SH-SY5Y, tras inducción de la salida de calcio del retículo endoplásmico mediante tapsigargina a la que sigue entrada de Ca2+ tras su adición al medio de cultivo.

 

 

En el panel A se indican con flechas coloreadas las diferentes mutaciones recesivas y dominantes (marcadas con un asterisco). En el panel B (izquierda) se aprecia que las mutaciones recesivas mostradas, que afectan al dominio α-loop, ubicado entre los dominios GST, se comportan como las células silenciadas, mientras que las mutaciones dominantes inducen un aumento significativo de la entrada de calcio en la célula por SOCE (panel B, derecha). 

 

Tal vez estas induzcan una ganancia de función “tóxica” menos agresiva para la célula que la pérdida de función de las mutaciones recesivas del α-loop. Sea como fuere, parece que la gravedad en la expresión fenotípica podría tener una relación con el manejo del calcio por GDAP1 en función de la mutación patogénica. 

 

LA RAREZA COMO CAMINO HACIA LA ENFERMEDAD COMÚN

Podríamos pensar que las enfermedades raras comparten poco con las enfermedades comunes y, sin embargo, algo nos dice que esto no es así. Los mismos genes que causan enfermedades raras monogénicas participan en enfermedades comunes que se manifiestan con carácter esporádico, pudiendo haber un fenotipo solapante. Debido a que hay muchos casos de una enfermedad común, parece probable que un gen, del que se sabe que causa un fenotipo clínico particular en el caso de una enfermedad monogénica, contribuya a la etiología de algunos casos de una enfermedad compleja (multifactorial o poligénica) que tiene un fenotipo similar. 

 

 

Los modos de enfermar del ser humano muestran un continuo entre las formas raras de enfermedad y las enfermedades comunes. El proceso fisiopatológico de las enfermedades neurogenerativas conlleva frecuentemente la presencia de axonopatía. Podemos tomar el axón como estructura diana de la patogenia de estos trastornos y las moléculas involucradas como dianas terapéuticas. Una parte importante de la comprensión del papel de la mitocondria en la patogénesis de la enfermedad de Parkinson deriva de estudios de la distribución y función de proteínas que están mutadas en formas monogénicas de Parkinson, como es el caso de proteínas que se relacionan con la mitocondria, α-sinucleína, parkina o PINK1. La conjunción entre la dinámica y transporte mitocondrial, expresión de moléculas en el entorno de las mismas (ej., dominios MAM) y el posible efecto en la biología axonal nos permite plantear que el estudio de enfermedades raras con afectación axonal y mitocondrial, tal como la neuropatía CMT por mutaciones en GDAP1 o mitofusina 2, o la paraparesia espástica por mutaciones en el gen SPG7 de la paraplegina, puede ser de gran utilidad en el estudio de la enfermedad Parkinson clásica (Figura 2).

 

 

A pesar de las diferencias biológicas en la expresión clínica de las enfermedades raras y de las comunes, podemos ver unas y otras como “extremos” de un espectro fenotípico de procesos fisiopatológicos compartidos (Figura 3). Las enfermedades raras genéticas son trastornos en los que un cambio genético es necesario y suficiente para desarrollar la patología en algún momento de la vida, mientras que en las enfermedades comunes es necesaria la interacción entre el ambiente y el genoma del individuo, aunque la presencia de variaciones genéticas de susceptibilidad puede influir en la manifestación de la enfermedad. Parafraseando a William Harvey, que hace más de 300 años ya nos decía que no hay mejor forma de conocer la naturaleza que estudiando formas raras de enfermedad, tiene sentido investigar en enfermedades raras para ayudar a curarlas y para conocer mejor la naturaleza de las enfermedades comunes. 

 

 

Agradecimientos: Las ideas expuestas tienen su origen en la actividad científica y clínica del autor, con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad, el Instituto de Salud Carlos III, el CIBERER, la Comisión Europea (FP7 y DG SANCO), la Generalitat Valenciana, la Generalitat de Catalunya, y las Fundaciones Ramón Areces, Isabel Gemio y Amigos de Nono.

 

* Nosología: Parte de la medicina que tiene por objeto describir, diferenciar y clasificar las enfermedades (RAE)

 

PARA LEER MÁS

1. Berman JJ. “Rare Diseases and Orphan Drugs – Keys to Understanding and Treating the Common Diseases”. Elsevier, Amsterdam, 2014.

2. Childs B. “Genetic Medicine – A Logic of Disease”. The Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1999.

3. González Sánchez P, Pla Martín D, Martínez Valero P, Rueda CB, Calpena E, del Arco A, Palau F, Satrústegui J. CMT-linked loss-of-function mutations in GDAP1 impair store-operated Ca2+ entry-stimulated respiration. Sci Rep 7 (2017) 42993.

4. Palau F.Enfermedades raras, un paradigma emergente en la medicina del siglo XXI. Med Clin [Barc] 134 (2010) 161-8.

5. Schon EA, Przedborski S. Mitochondria: the next(neurode)generation. Neuron 70 (2011) 1033-53.

6. Tagliaferro P, Burke RE. Retrograde axonal degeneration in Parkinson disease. J Parkinsons Dis 6 (2016) 1-15. 


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