Nuestros científicos

Entrevista a Nuria Casals Farré

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Recuerdo que cuando tenía 12-14 años decidí que de mayor sería investigadora y curaría el cáncer. La verdad es que en esa época me inspiró muchísimo la biografía de grandes investigadoras y investigadores como Marie Curie, Santiago Ramón y Cajal, Severo Ochoa. Luego, más tarde en la Universidad, leyendo a Watson y Crick, tuve claro que cuando acabase la licenciatura de Farmacia, empezaría mi doctorado en Biología Molecular. Así fue y aquí estoy. No me dedico a curar el cáncer, pero hago investigación. La verdad es que la curiosidad científica es algo que se lleva dentro y si tienes la opción de desarrollarla como investigadora, es algo muy gratificante y tu trabajo se transforma en una parte muy importante de tu vida.

P.- ¿Recibió de joven algún consejo al cuál siga siendo fiel? 

R.- Sí, hay un consejo que ahora no recuerdo donde lo leí o quien me lo dio, pero dice lo siguiente: si una hipótesis es bella, seguro que funciona. Es decir, cuando tienes una hipótesis de trabajo que es simple, fácil de explicar, y encaja con el resto de piezas, tiene muchas posibilidades de que cuando la testes, compruebes que es cierta. Sigue ese camino y llega hasta el final. Se podría decir lo mismo a la inversa. Si una hipótesis es complicada, difícil de explicar, que no encaja con otros resultados, seguro que no es acertada. No te empeñes en demostrarla, sigue preguntándote.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Para mi la característica principal de un buen investigador es la pasión o la curiosidad por entender el mundo que nos rodea, y que la búsqueda de la verdad esté por encima de nuestras propias aspiraciones profesionales, pues si eso no es así, podemos acabar publicando verdades distorsionadas. Cuando uno hace su trabajo con autentica pasión y devoción, el resto viene solo, pues los demás reconocen en ti al gran científico que hay, y te acaban ofreciendo una posición y las ayudas necesarias.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en que consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de esta área científica?

R.- Mi línea de investigación actual se encuentra a medias entre el metabolismo y las neurociencias. Específicamente, me interesa comprender el papel de la proteína CPT1C en el metabolismo cerebral. Lo que hemos descubierto hasta ahora es que esta proteína actúa de sensor de un metabolito muy especial, el malonil-CoA, que es un intermediario del metabolismo de los ácidos grasos y la glucosa. La proteína CPT1C solamente está presente en el cerebro de los mamíferos, y regula funciones específicas de las neuronas, como la plasticidad sináptica o el crecimiento axonal. Así pues, que podemos decir que la disponibilidad de nutrientes, y en especial los niveles de malonil-CoA, a través de CPT1C modulan distintas funciones cerebrales en las especies más evolucionadas.

Alteraciones del metabolismo cerebral, y en concreto de la interrelación entre las neuronas y las distintas células gliales, puede estar en la causa o la evolución de muchas enfermedades neurodegenerativas y mentales. Es un área de estudio con mucho camino que recorrer y será de gran importancia en el tratamiento integral de las enfermedades mentales y neurodegenerativas en un futuro próximo.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX-XXI?

R.- Para mi uno de los avances claves del siglo XX ha sido la técnica de la PCR. Cuando yo hacía mi tesis doctoral, no existía la PCR y lo genes se tenían que clonar en librerías genómicas y posteriormente amplificar en vectores y secuenciar. El desarrollo de la PCR ha permitido dar un empuje importantísimo en velocidad a la investigación en biología molecular, lo que ha contribuido entre muchas otras cosas, a la secuenciación del genoma humano y su comparativa con otras especies. En estos momentos tenemos claro que genéticamente no somos tan distintos a otras especies, y posiblemente lo que más nos diferencie es nuestra conectoma (red de conexiones neuronales), muchisimo más compleja y extensa que la del resto de animales..

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España? ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovción en nuestro país?

R.- En relación a la carrera científica en España, considero que hay una pieza a la que no se le da suficiente relevancia e importancia, y es el investigador senior que no es investigador principal (IP). Para que un grupo trabaje de forma cohesionada y eficiente, y hayan investigadores experimentados en el laboratorio, ayudando a los jóvenes y actuando de reservorios de sabiduría del buen hacer del grupo, es necesario reivindicar la figura del investigador senior no IP. Esta figura tiene que estar suficientemente remunerada y prestigiada para evitar así el fraccionamiento de grupos y favorecer la investigación más competitiva y eficiente.