Nuestros científicos

Entrevista a Javier García Nafría

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Mi interés por la ciencia comenzó a manifestarse durante la infancia. Con 11 años tenía un cuaderno donde escribía mis “datos científicos” y formulaba hipótesis. Mi favorita era la hipótesis de la existencia de universos paralelos a diferentes escalas de tamaños. En esta hipótesis los átomos eran como el sistema solar, con los electrones orbitando alrededor del núcleo como los planetas orbitan alrededor del sol. Por esta razón quizás la galaxia (o el universo) era el material del que estaba hecho una sartén o una mesa en un mundo paralelo gigante. A parte de estas anécdotas de la infancia realmente no tuve claro que me gustaba la investigación hasta que, en el último año de carrera, empecé a trabajar en un laboratorio de investigación. Fue en esos momentos cuando descubrí lo que realmente me gustaba y decidí hacer un doctorado.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? ¿Lo repetiría en su totalidad?

R.- Comencé haciendo la carrera de Biología en la Universidad de Alcalá de Henares (2002-2005) para luego acceder al segundo ciclo de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid (2005-2007). Durante el último año de carrera estuve trabajando en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) donde estudié proteínas involucradas en la replicación del ADN. Al acabar la carrera tenía pocas posibilidades de realizar el doctorado en España por lo que opté por buscar opciones en el extranjero y finalmente aterricé en la Universidad de York (2007-2001, York, Reino Unido). Después del doctorado, y tras intentar volver a España sin éxito, realice dos estancias post-doctorales en el MRC LMB en Cambridge (2012-2019). Durante este tiempo mantuve diversas colaboraciones con empresas farmacéuticas. En 2019 volví a España con un contrato Ramón y Cajal a formar un grupo de investigación.
Por supuesto que lo repetiría en su totalidad, no cambiaría absolutamente nada. Por el camino ha habido aciertos y errores, mala y buena suerte, gente agradable y gente no tan agradable, pero todos los momentos y personas han contribuido de una manera u otra a ser lo que soy hoy en día.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- En mi opinión lo más importante es tener mucho entusiasmo por lo que haces, lo que quieres descubrir, tener curiosidad y no perder de vista el objetivo importante. A esto le sumaría ser un poco insensible al fracaso, ya que para conseguir un éxito hacen falta muchos fracasos.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en que consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de esta área científica?

R.- En la actualidad dirijo el grupo de investigación “Signal transduction and membrane protein therapies” y se encuentra en sus estadíos iniciales (https://sites.google.com/view/signal-transduction-lab/homepage.). Actualmente el grupo está formado por una estudiante pre-doctoral y dos estudiantes de grado, y espero expandir en los próximos años. La investigación del grupo se centra en entender la función de receptores GPCR neuronales, su modulación por fármacos y la búsqueda de nuevas rutas para desarrollar tratamientos en enfermedades neurodegenerativas. Intentamos entender nuevos mecanismos de señalización de estos receptores que pueden dar lugar a diversas respuestas celulares, como puede ser el agonismo sesgado, la especificidad de fármacos o la oligomerización de receptores en la membrana. Para llevar a cabo esta investigación usamos un amplio rango de técnicas que incluyen la biología estructural (principalmente crio-microscopía electrónica), biología molecular, ensayos celulares y de señalización, biofísica y trabajo con proteínas de membrana in vitro. Esta área científica esta actualmente en explosión. Esta familia de receptores tiene un papel importante en la función de todos los órganos principales y, además, son la diana terapéutica de más de un tercio de los fármacos utilizados hoy en día. Durante las últimas décadas, trabajar con este tipo de receptores in vitro ha sido un reto debido a su inestabilidad. Sin embargo, los desarrollos tecnológicos, y sobre todo la reciente capacidad de la crio-microscopía electrónica para la determinar estructuras a resolución atómica, están abriendo nuevas oportunidades.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- La verdad es que durante los últimos cinco años se ha ido poniendo cada vez más difícil. La carrera investigadora ya es dura de por sí (a nivel global), y lo que la hace diferente a otros trabajos es que tienes que destacar en cada etapa, y avanzar profesionalmente para poder seguir haciendo lo que te gusta (al menos hasta conseguir una plaza estable). La persona que no lo haga es expulsada por el sistema ya que existen muy pocas figuras estables de investigador (con esto me refiero a investigadores senior que no dirijan un grupo de investigación). En España esto es aún más acusado debido a la baja financiación que permite la escasa contratación de personal doctor. Esto promueve que los recién doctorados se vean obligados a emigrar y los que se quedan, lo hacen muchas veces con condiciones precarias. En el otro extremo, los científicos que lideran un grupo en España suelen tener una posición permanente, sin revisiones periódicas (funcionario). Esto no es así en el resto de países (al menos que yo conozca) donde se realizan revisiones periódicas al trabajo del grupo y existen consecuencias dependiendo de los resultados (sin que tenga que significar la pérdida del trabajo). En mi opinión, un aumento de la financiación facilitaría la carrera científica de los más jóvenes mientras que un sistema más dinámico en esferas más altas facilitaría la reincorporación de talento emigrado.