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Entrevista a Paloma Mas

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Creo que desde muy joven ya sentía curiosidad por saber cómo funcionaba la naturaleza, los seres vivos. A esta curiosidad también se le unían unas ganas tremendas de aprender. Curiosidad y ganas de aprender y saber son ingredientes básicos de un científico, así que tengo la impresión que desde siempre he querido ser científica. Con los años, y una vez sumergida plenamente en el mundo de la Ciencia, ya ha sido imposible salir de ella: ¡la Ciencia engancha!

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional

R.- Inicié mis estudios en Ciencias Biológicas en la Universidad de Murcia y los continué en la Universidad de Valencia (especialidad Bioquímica). La Tesis Doctoral la realicé en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) sobre la caracterización molecular de un virus que infecta plantas. Como investigadora post-doctoral continué investigando en el área de la virología de plantas en The Scripps Research Institute (La Jolla, CA, EEUU) bajo la dirección del Prof. Roger Beachy. A continuación cambié de temática y pasé a estudiar el reloj biológico y los ritmos circadianos en el Institute for Childhood and Neglected Diseases (ICND) (La Jolla, CA, EEUU) bajo la dirección del Prof. Steve Kay. Tras unos años de intensa actividad en los que quedé fascinada por la complejidad e importancia del reloj circadiano en todos los seres vivos, me trasladé al Centro de Regulación en AgriGenómica (CRAG, Barcelona) tras obtener una plaza de Científico Titular del CSIC para continuar mis estudios centrados en los mecanismos moleculares y celulares responsables de la ritmicidad circadiana en plantas. A lo largo de estos años, nuestro grupo se ha centrado en diversos aspectos relacionados con los mecanismos de funcionamiento y regulación del reloj, como por ejemplo, su regulación epigenética, los mecanismos transcripcionales que controlan la ritmicidad, y los procesos fisiológicos y metabólicos regulados por el reloj.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Como he mencionado anteriormente, la curiosidad y ganas de aprender y saber son ingredientes esenciales de un buen científico. Si a esto le añadimos motivación, dedicación y mucho esfuerzo, entonces tendremos la combinación perfecta de un buen científico. Esta receta básica puede ser aderezada con otros ingredientes importantes como el ser capaz de reponerse cuando después de mucho esfuerzo los resultados no son positivos, estar dispuesto a colaborar con otros científicos y mantener siempre una mente abierta para nuevos descubrimientos que se alejan de los dogmas establecidos.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Una gran variedad de procesos biológicos exhiben un patrón rítmico de actividad con un período de exactamente 24 horas. La coordinación temporal de estos ritmos está regulada por un mecanismo endógeno celular denominado reloj circadiano. Desde bacterias hasta los seres humanos, la presencia del reloj circadiano ha proporcionado una notable ventaja adaptativa a lo largo de la evolución. En las plantas, la sincronización temporal de la fisiología con el medio ambiente es esencial para su correcto desarrollo y crecimiento. La conexión entre las vías de señalización de la luz con las rutas del oscilador circadiano permite la anticipación de las transiciones medioambientales y la medición de la duración del día como un indicador de cambio de las estaciones. 
La investigación que realizamos en nuestro grupo se centra en la identificación de nuevos componentes y mecanismos de progresión del reloj circadiano, utilizando como modelo experimental una pequeña planta conocida como Arabidopsis thaliana. Se trata esencialmente de investigación básica, de generación de conocimiento. Estamos interesados en esclarecer las redes reguladoras y los módulos funcionales subyacentes a la función del reloj circadiano. Para ello, aplicamos a nuestros estudios una combinación de enfoques genéticos, bioquímicos, celulares y moleculares. Estudiamos aspectos muy diferentes del reloj como por ejemplo la remodelación de la cromatina, la especificidad celular y los determinantes moleculares responsables de la actividad circadiana. Estamos también interesados en entender cómo se sincroniza la ritmicidad en células individuales para dar lugar a ritmos coordinados en toda la planta.  

P.- ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- Desde un punto de vista general, mi mayor sorpresa es la celeridad y a la vez la lentitud en la que avanzamos. La rapidez porque resulta increíble la cantidad de nueva información que disponemos si la comparamos con la que sabíamos hace sólo algunos años atrás. La lentitud, porque me doy cuenta de lo lejos que estamos aún de entender verdaderamente el funcionamiento del reloj circadiano.
Desde un punto de vista de experimentos específicos, me llamó la atención una publicación en la que se mezclaron algunos componentes del reloj de cianobacterias y voilá! como por arte de magia se consiguió generar ritmicidad en un tubo. Yo había pensado en una idea similar con los componentes del reloj de plantas pero la había descartado porque pensaba que sería muy difícil o casi imposible obtener resultados. A veces no hay que descartar ideas que parecen muy difíciles o descabelladas.  

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Por desgracia, creo que nos queda aún mucho camino por recorrer. De hecho, necesitaríamos escoger una ruta diferente. Aunque parezcan frases hechas, no hay camino que sirva, si no hay concienciación por parte de los políticos, de la sociedad e incluso por parte de los mismos científicos de la importancia de la Ciencia. Esta concienciación quedaría reflejada no sólo en un necesario incremento del presupuesto destinado a la investigación, sino también en un nuevo modelo organizativo y funcional de la Ciencia en España. Un buen balance entre investigación básica y aplicada es también esencial. Ahora mismo en toda Europa parece que la investigación básica es una pérdida de tiempo, no sirve para nada. Personalmente, creo que es un tremendo error. Somos lo que sabemos, y sin saber, no queda mucho para aplicar. Se debe primar ante todo la calidad en la investigación y agilizar los sistemas de gestión, reducir la burocracia y papeleo innecesario – todo aquello que «distrae» al investigador de lo que realmente debe hacer, investigar.