Acércate a...

Entrevista a Juan Lerma

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? 

R.- Me decidí a estudiar Biología, en vez de Medicina, un poco interesado por los arranques de la biónica en aquellos días. Pero en mi familia no ha habido científicos, que hubieran podido influenciar mi vocación.

P.- ¿Recibió de joven algún consejo al cual sigue siendo fiel?

R.- Sí. Me lo dio mi director de tesis y mentor, Dr. Elio García-Austt: la ciencia es 20% de inspiración y 80% de transpiración, que es una adaptación de García Márquez de la famosa frase de Edison. Aunque al principio me chocó, a lo largo de mi carrera he podido comprobar que nada más acertado.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional? 

R.- Estudié Biología en la Universidad Complutense, y muy pronto me interesé por los posibles cambios bioquímicos que podrían darse en las enfermedades mentales. Con ese afán y siendo estudiante de 4º curso, me enrolé en el equipo del Dr. Rodríguez-Delgado, que acababa de regresar a España desde USA. Realicé mi tesis doctoral en su departamento ya en el Hospital Ramón y Cajal, y pronto dispuse de un laboratorio donde desarrollar mi labor. Tuve la suerte de sacar una plaza en el Instituto Cajal del CSIC en 1985 y poder trasladarme al Depto. de Neurociencia del Albert Einstein College of Medicine, donde conocí a mi segundo mentor, Dr. Mike Bennett, que ha sido muy influyente en mi forma de pensar y hacer ciencia. En 1990, pude regresar y formar mi grupo en el Instituto Cajal. Me trasladé a Alicante en 2004, persuadido por Carlos Belmonte y el Instituto de Neurociencias como proyecto que estaba empezando. Tuve la suerte de participar en su desarrollo como director del mismo durante más de 8 años y poder conseguir hitos importantes como el reconocimiento como centro de excelencia Severo Ochoa. Desde hace poco más de 3 años soy el Editor Jefe de Neuroscience, una revista científica internacional relevante, lo que ha supuesto un reto más en mi carrera.

P.- ¿La repetiría en su totalidad? 

R.- Sin duda que sí. Personalmente no me puedo quejar de nada y estoy muy agradecido a todos los que confiaron en mí en las distintas etapas de mi carrera. Creo que a pesar de todas las vicisitudes que ha atravesado y atraviesa la ciencia en nuestro país, los científicos somos afortunados de hacer lo que nos gusta y desarrollar nuestras ideas. Además, mirando retrospectivamente, creo que los científicos de mi generación hemos hecho los deberes y respondido correctamente a los cambios que se han producido en España estos últimos 40 años.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? 

R.- Curiosidad, tesón y honradez. Hay que preguntarse qué hay más allá de lo que conocemos o entendemos; hay que trabajar sin desmayo para contestar las preguntas y hay que ser honrado para no coger atajos. Estas son propiedades innatas. Es conveniente tener visión y capacidad de análisis. Pero esto se aprende.

P.- ¿Cómo ve el futuro de esta área científica? ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- Conocer el cerebro humano es el mayor reto al que se ha enfrentado la humanidad. Por tanto, el futuro de la Neurociencia es espectacular. De hecho, a pesar de la cantidad de información sobre el cerebro de la que disponemos, aun ignoramos una cantidad enorme de detalles y principios básicos. En este sentido, el conocimiento neurocientífico está muy retrasado en comparación con otras ramas. Preguntas tales como ¿cómo aprendemos? o ¿cómo recuperamos la información memorizada? están sin contestar y hará falta mucho trabajo para poder vislumbrar un entendimiento claro. ¿Cómo el cerebro genera la conducta? Esta es una cuestión de primera magnitud que hay que contestar para imaginar soluciones a las enfermedades del cerebro, ya sean degenerativas o mentales. Hace falta mucho estudio sobre los aspectos más fundamentales del funcionamiento cerebral, lo que choca de raíz con la exagerada tendencia actual a la innovación y la inmediatez, enemigos muchas veces de la buena ciencia. En cuanto al principal avance científico del siglo XX, es difícil quedarse con uno, pues hay muchos y muy importantes. En general podría ser la Teoría de la Relatividad, pero en biología podríamos citar la comprensión de la estructura del DNA y su replicación o la Teoría Neuronal de Cajal, en el ámbito de la Neurociencia.