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Entrevista a José Sánchez-Prieto

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- Fue durante mis años en la Universidad cuando estudiaba Farmacia. Los profesores de Bioquímica que tuve, tanto en 3º como en 5º curso, nos hablaban siempre de los últimos avances de la Bioquímica y de los datos que estos nuevos experimentos aportaban. Nos mostraron que la Bioquímica era algo muy vivo que se estaba haciendo en esos momentos. Creo que en esos años decidí que quería participar en ese proceso creativo y dedicarme a la investigación.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Realicé la Tesis Doctoral en Bioquímica en la Facultad de Farmacia de la UCM (1982) en el grupo del Dr. M.J. López-Pérez, quien guió mis primeros pasos en la investigación. Hice la Tesis Doctoral siendo ya Profesor Ayudante, de manera que desde el inicio he simultaneado la investigación y la docencia. He realizado estancias postdoctorales en el St. Bartholomew´s Hospital de la Universidad de Londres (1984) (Dr. JB Clark) y en el Ninewells Hospital de Dundee, Escocia, (1986) (Dr. DG Nicholls) donde estudié la bioenergética de los terminales sinápticos y su influencia en la liberación de neurotransmisores. La clarividencia científica de David Nicholls influyó de manera determinante en mi formación. Conseguí una plaza de Profesor Titular en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Veterinaria de la UCM (1988) y mi primer proyecto de investigación como IP (1989) iniciando así mi línea de investigación. Desde entonces he permanecido en la Facultad de Veterinaria, desde el año (2005) como Catedrático de Universidad.

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.- Desde luego que volvería a dedicarme a la investigación. Quizás cambiaría alguna cosa. Me hubiese gustado realizar una estancia postdoctoral más larga. El hecho de que fuese Profesor Ayudante limitaba las estancias postdoctorales a 6-8 meses, puesto que tenía que realizar las funciones docentes asignadas en el curso. Hoy hubiera realizado una estancia postdoctoral de 3-5 años.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- Un aspecto muy importante es poseer una cierta capacidad de abstracción para plantearse preguntas sencillas. También hay que desarrollar una cierta capacidad de crítica. Un buen científico tiene que creerse todo y a la vez no creerse nada. Se necesita alguna cosa más, pero nada especial: entusiasmo, rigurosidad y dedicación. El entusiasmo por conocer es el motor que impulsa el trabajo de investigación, que nos lleva a hurgar todos los días en los límites de lo conocido y a aprender un poquito más. La rigurosidad en el tratamiento y análisis de los datos es el único camino que nos puede llevar a un hallazgo válido para la ciencia. Los que nos dedicamos a la investigación sabemos, y también nuestras familias, que la investigación no es un trabajo de 8 de la mañana a 3 de la tarde y que cuantas más horas dediquemos mejor y que muchas veces el límite está en lo que uno es capaz de aguantar. Ahora bien, la ilusión y la curiosidad, en definitiva el entusiasmo por el conocimiento, hacen que esta dedicación, a veces un tanto obsesiva, sea siempre una carga liviana, fácil de llevar.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Trabajamos en Neurociencias en una línea de investigación básica que tiene como objetivo entender la señalización de los receptores acoplados a proteínas G (GPCRs, del inglés G protein coupled receptors) y su acción moduladora sobre transmisión sináptica. Los GPCRs son capaces de iniciar varias señalizaciones simultáneamente, a veces con efectos contrapuestos, por lo que es esencial entender está señalización múltiple. Por ejemplo, el receptor metabotrópico de glutamato, mGlu7 cuando se activa brevemente reduce la liberación del neurotransmisor glutamato porque inhibe los canales de Ca2+ presinápticos, pero una activación prolongada del mismo revierte la inhibición y resulta en una potenciación neta, que es consecuencia del acoplamiento del receptor a la hidrólisis del lípido PIP2 y del acercamiento de las vesículas sinápticas a la membrana plasmática (Martín et al., J Biol Chem 285, 17907, (2010)). Esta señalización paralela con efectos opuestos permite un aumento sostenido de la liberación de neurotransmisor sin aumentar la entrada de Ca2+, que puede ser relevante en formas de plasticidad sináptica que requieran un aumento duradero de la liberación. Los receptores mGlu7 están implicados en diversas patologías como la epilepsia, el dolor neuropático y la ansiedad entre otras, por lo que la identificación de las vías de señalización del receptor implicadas en estos procesos es esencial para una propuesta terapéutica racional. Desde la pertenencia a una red de la RETICS participo, en colaboración con otros investigadores básicos y clínicos, en proyectos de investigación más aplicada tratando de entender la relación entre el glutamato plasmático y el glutamato cerebral para reducir el daño cerebral asociado a un episodio isquémico. Recientemente, hemos propuesto una estrategia terapéutica basada en la diálisis peritoneal para reducir el daño neurológico en pacientes de ictus (Godino et al., J. Clin. Inv. 123, 4359, (2013)), que se está aplicando en un ensayo clínico en fase de realización y que ha generado una patente (PCT WO2013/011166).

P.- ¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado?

R.- El avance en el funcionamiento del cerebro ha sido espectacular aunque todavía se desconoce por ejemplo, como aprendemos o cómo recordamos. También estamos bastante lejos de entender y todavía más de prevenir o curar enfermedades degenerativas como las enfermedades de Alzheimer, Esclerosis Múltiple, Huntington, Parkinson, Esclerosis Lateral Amiotrófica, etc. Muchas de las enfermedades cerebrales son enfermedades sinápticas, por lo que un profundo conocimiento del funcionamiento sináptico y del papel de cada una de las distintas proteínas sinápticas es indispensable para entender las alteraciones que subyacen a estas patologías cerebrales. En el conocimiento sináptico han sido de enorme transcendencia los trabajos de B. Katz, P. Fatt y R. Miledi sobre la transmisión del impulso nervioso y la transmisión sináptica en la unión neuromuscular. Más recientemente, hay que señalar la contribución de T.C. Südhof al conocimiento de cómo la neurona presináptica libera los neurotransmisores mediante la fusión de las vesículas con la membrana plasmática, un proceso que ocurre en menos de un milisegundo. El ingente trabajo de T.C. Südhof ha permitido conocer la función de la proteína Munc18 y de las proteínas del complejo SNARE en la fusión de las vesículas; el papel del Ca2+ y de su sensor sinaptotagmina en la exocitosis; la importancia del complejo RIM/Munc13 en el reclutamiento y preparación de las vesículas y, más recientemente, la influencia de las proteínas pre y postsinápticas neurexina y neuroligina en la formación y función de las sinapsis así como su papel en la esquizofrenia y en el autismo.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Cualquier joven graduado que quiera iniciar una carrera científica sabe muy bien que tiene que hacer una Tesis Doctoral y una estancia postdoctoral de varios años que le permita completar su formación y también sabe que cuantas más publicaciones de calidad consiga en este periodo, mejor. Ahora bien, la continuación de la carrera científica en España, hoy, encierra una enorme incertidumbre ya que ni la Universidad ni el CSIC son capaces de integrar a los jóvenes investigadores. Muchos jóvenes o abandonan la carrera científica después de numerosos años de formación o se van fuera de España y esto, de alguna manera, constituye un fracaso que no puede continuar y al que hay que poner remedio. La riqueza científica que tiene un país no es el resultado de lo que se invirtió el mes anterior ni siquiera el año anterior, sino que está determinada por la inversión continuada de muchos años atrás. Además, la formación de un científico es un largo proceso que consume recursos y que un país tiene que saber aprovechar. Esto es lo que hay que entender y, mientras no sea así, estaremos desperdiciando capacidades que podrían contribuir al desarrollo científico y económico de España.