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Entrevista a Joan Guinovart

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Mi vocación surgió probablemente mientras estudiaba 5º de bachillerato en el colegio La Salle de Tarragona. Mi profesor de Química, que era un hombre particular, fue quien despertó en mí la vocación por este campo. Si no hubiera sido por él, probablemente hubiera estudiado Ingeniería o alguna otra cosa. También me influyó de forma más difusa y generalizada mi madre, que era una mujer que tenía mucho respeto por la Ciencia y me inculcó el amor por la investigación.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? ¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica? 

R.- La curiosidad y la constancia. La curiosidad, por la necesidad de entender las cosas, de comprender por qué las cosas son como son; y por otra parte, la constancia, porque investigar implica hacer experimentos que no siempre salen bien. Hay que resistir y mantenerse firme, porque al final las cosas salen, aunque casi nunca a la primera.

Como consejo para los que ahora inician su carrera, les diría «que se hagan de una buena familia». Como en tantas otras cosas, en Ciencia también hay familias, y es fácil darse cuenta de que normalmente los grandes investigadores han sido formados por otro gran investigador. Les diría que intenten hacer el Doctorado en un centro con grandes investigadores, que busquen aquellas condiciones que ayuden a desarrollar su capacidad de aprender.

P.- ¿Podría describirnos brevemente en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?

R.- Trabajo con la acumulación de glucosa en forma de glucógeno, intentando entender cómo las células almacenan la glucosa para conseguir reservas de ella. Actualmente mi investigación se centra en dos líneas. Por una parte, queremos entender cuál es la contribución de la falta de acumulación de glucógeno al proceso de la diabetes en general. Hemos comprobado que en enfermos diabéticos se da una disminución de la acumulación de glucosa, particularmente en el hígado; ello implica que al no almacenarse la glucosa después de comer, ésta se quede en la sangre, produciendo la hiperglicemia típica de la diabetes. Estamos intentando entender qué es lo que falla en el hígado para ayudar a las personas diabéticas. Acabo de publicar un trabajo que demuestra que restaurando la capacidad del hígado de almacenar glucosa en forma de glucógeno se podrían disminuir muchos de los problemas asociados a la diabetes. Por otra parte, mientras que la acumulación de glucosa siempre se ha considerado positiva para las células, hace pocos años descubrimos que para las neuronas es distinto. Normalmente las neuronas, o células del cerebro, no acumulan glucógeno puesto que están adecuadamente alimentadas por unas células que viven alrededor de ellas, llamadas astrocitos. Si por el motivo que sea, se estimula a las neuronas para acumular glucógeno, como ocurre con las células normales, éstas acaban muriendo. Acumular glucógeno es bueno en general, excepto para las neuronas. 

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- En nuestro campo, la Biología, la secuenciación del genoma humano, que tuvo lugar justo a finales del siglo XX. En otros campos, como la Física, probablemente sería la teoría de la relatividad.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- Aquí hay mucho trabajo por hacer. Hay un buen proceso de formación de doctores, pero el punto en el que más fallamos en España es cuando el investigador joven tiene que independizarse y poner en marcha su propio laboratorio. Esto lo tenemos muy mal montado, las becas Ramón y Cajal no garantizan que el investigador cuente con medios suficientes para independizarse. Creo que hay que dar a los jóvenes de entre 30 y 34 años la oportunidad de tener su propio laboratorio, de desarrollar sus ideas, en definitiva darles espacio y dinero suficientes como para que puedan expresar todo lo que llevan dentro. Aunque se entiende que en caso de no hacerlo, al cabo de 5 años, perderían la oportunidad. 

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en ciencia e innovación en nuestro país?

R-. Queda mucho camino por recorrer en lo que a transferencia de tecnología se refiere. Es muy importante que los resultados de la investigación acaben transfiriéndose, pero para esto se necesita el personal y los medios adecuados. Los centros de investigación deberían invertir en este tema, conseguir que científicos especializados en la transferencia de tecnología ayudaran a los científicos de laboratorio a sacar el máximo rendimiento de sus resultados básicos.